Ártico, Antártida

Ártico, Antártida

Ambas regiones polares, Ártico y Antártida, se caracterizan por constituir extensas 
regiones frías. Su causa se debe a que
 la temperatura ambiente es inversamente proporcional a la latitud. A mayor latitud más baja es la temperatura reinante, lo que conlleva la formación de hielo -tanto continental como marino- que permanece todo el año.

Ártico, hielo marino

En el Ártico, por encima de los 84ºN
 de latitud, ya no hay continentes, en 
este caso el Océano Glaciar Ártico está
 ocupado por hielo marino. Dicho hielo se forma directamente por la congelación del agua del mar, el cual, debido a su salinidad comienza a congelarse a temperaturas inferiores a 1,8ºC bajo cero.

Al congelarse el agua del mar, todas las sales disueltas que contiene permanecen en la fase líquida, aumentando su concentración. Es decir el hielo marino es dulce y por tanto se funde a 0ºC o temperaturas superiores.

Las fluctuaciones estacionales que anualmente provocan el aumento de la masa de hielo flotante en invierno y su disminución en verano, no producen ninguna variación en el nivel del mar. Ante dicho proceso el nivel del mar permanece constante, independientemente de la extensión ocupada por la banquisa de hielo flotante, cuyo espesor medio es del orden de 10 metros.

Antártida, hielo continental

La Antártida por el contrario, al estar formada por un gran continente, el hielo allí existente es hielo continental y está formado por glaciares, cuyo conjunto constituye un gran casquete glaciar. Su extensión es enorme, ya que su superficie es del orden de 13,5 millones de km2 –es decir, 27 veces la superficie de España- y su espesor medio es de casi 2200 metros, llegando a superar en algunos lugares la cifra de 4 kilómetros.

La temperatura sobre el casquete glaciar antártico es mucho más baja que en la banquisa de hielo marino del Ártico, aquí la temperatura ambiente mínima en invierno, alcanza ocasionalmente los 50ºC bajo cero. En la Antártida, por el contrario, las temperaturas mínimas leídas se han aproximado a 90ºC bajo cero en las bases Vostok y Amundsen-Scott.

Esto es debido al efecto de la altitud, cuya relación es, como la latitud, inversamente proporcional a la temperatura del aire. Las cotas más elevadas del casquete glaciar de la Antártida superan los 4000 metros snm.

El hielo glaciar se forma por la precipitación en forma de nieve sobre los continentes, procedente de la evaporación del agua del mar.

El hielo se genera gracias a las sucesivas nevadas caídas, cuyo pesocompacta las más antiguas, las cuales acaban siendo hielo al ser expulsado gran parte del aire que contenían, aumentando gradualmente su densidad durante el proceso.

En consecuencia el hielo continental o glaciar, a diferencia del marino, se forma por transferencia de masa del agua de mar, el cual al evaporarse y precipitarse en forma de nieve sobre los continentes, acaba aumentando la masa de hielo glaciar, la cual será tanto mayor cuanto más baja sea la temperatura y viceversa.

Fusión de hielo. Aumento del nivel del mar

Si los 29,5 km3 de masa glaciar de la Antártida se fundieran, el mar, incluida la dilatación térmica de sus aguas al aumentar su temperatura, ascendería 62 metros por encima de su actual nivel. ¿Os imagináis cuántas islas y algunos países, cuántas ciudades, cuánta población humana se vería afectada si esto ocurriese?...

¡Tranquilos!... hay tiempo. El mar está ahora subiendo, cada vez más deprisa, pero toda- vía muy despacio.

La fusión de la masa glaciar ártica, mucho menor que la Antártida, aportaría 7 metros más al aumento del nivel del mar, correspondiendo todavía
 1 metro más al conjunto de los glaciares de las cadenas montañosas de la tierra, incluido el Hielo Patagónico e Islandia. Groenlandia 6 metros. Resto de glaciares subpolares árticos 1 metro.

El radar y el hielo glaciar

A partir del Año Geofísico Internacional, al final de la década de los cincuenta del siglo XX, el estudio de la Antártida experimentó un impulso grandísimo, incrementándose en gran manera la instalación de Bases Antárticas que potenciaron numerosas líneas de investigación. Éstas precisaban de la implementación de logísticas especiales, entre ellas la aérea, con avionetas dotadas de esquíes para desplazarse sobre el casquete glaciar. Los accidentes aéreos eran frecuentes. Tanto que en la década de los 80 del siglo XX, algunos científicos empezaron a investigar las causas.

La explicación se encontró al comprobar que los aviones siniestrados poseían un radar altimétrico, con lo que se vio que a ciertas frecuencias de radar, el hielo es transparente... Desde entonces las bandas de frecuencia de radar a las que el hielo es transparente, se usan para medir los espesores del hielo. Envían señales desde la superficie helada, que son devueltas por la roca de fondo sobre la que el casquete glaciar se apoya y desliza. Esta técnica geofísica, denominada radioecosonda, es la mejor y más sencilla para estudiar las masas de hielo y su evolución.