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Blog del Afiliado

  • Caja de cambios automática por Cristian Beneitez

    GLACKMA-El Licor de la Larga Vida

    Para alguien como yo, una persona tímida, del norte y de números, se hace difícil explicar los sentimientos y sensaciones que me invaden cuando pasas unos días con un grupo de gente con el que tienes la sensación de estar como en casa… Como una caja de cambios automática es cómo funcionamos los miembros de GLACKMA cuando realizamos encuentros como el de La Mancha. Nada más encontrarnos y saludarnos, comienzan los engranajes a girar en perfecto sincronismo como si el último encuentro hubiera sido hace unos minutos. Algo similar pasa con los nuevos miembros, el acoplamiento con el grupo se produce de forma suave pero progresiva, hasta que la relación alcanza un alto grado de tenacidad. Bastan unos pocos minutos para que la amistad que nos une salga a la luz como si fuera una continuación de las vivencias precedentes creando un “microclima” muy especial, tan especial que no hay palabras que puedan expresar tal cúmulo de sentimientos. Resulta como poco llamativo, que personas que venimos de lugares tan diversos de la geografía española y con quehaceres tan distintos conectemos así de bien en tan poco tiempo.

    No hay mejor lugar para disfrutar de este grupo que la naturaleza en todas sus posibles versiones: glaciares, montañas, montes, lagunas, ríos, cascadas, cuevas… ya que la naturaleza es nuestro principal nexo de unión. Y cómo no, siempre bien acompañados de los productos típicos de nuestras zonas y sus respectivas bebidas.

    Otro punto especial de este grupo son los “peques”, que son la inocencia en persona y nos recuerdan que deberíamos dedicarnos más a disfrutar de la vida y de la naturaleza y menos a nuestros quehaceres diarios.

    Además de ser un encuentro de amigos y personas que compartimos las mismas inquietudes, también es un punto de encuentro con uno mismo, ya que la rutina diaria poco a poco nos va convirtiendo en simples máquinas (para cuando los peques crezcan un poco más, Tiempos Modernos de Charles Chaplin).

    Para los que os suene raro, los “Hijos de Odín”…son un grupo de personas que se conocieron facturando las maletas en el aeropuerto del Prat el 3 de Julio de 2012 con destino a Islandia y que hoy forman parte de la familia GLACKMA. ¡Que grandes recuerdos de esos días!

    Admiración Marta, solo te puedo mostrar mi más sincera admiración por la lucha que realizas con cada paso y además, demuestras lo mucho que quieres a tus hijos. Eres un verdadero ejemplo para todos nosotros y sobre todo para tus “peques”.

    Emilio, cada vez que nos vemos, no dejas de sorprenderme con la amplitud de tu carta y la simpleza de la misma y además, me gustaría felicitarte por la organización y por tu gran liderazgo, pues ese liderazgo, por lo menos a mí me transmite una gran tranquilidad.

    Quisiera pediros disculpas por mi retraso, pero ya sabéis que contra la climatología no se puede luchar, solo esperar, y la agricultura y ganadería es lo que tiene.

    Deciros que para mí ha sido un fin de semana de desconexión, desconexión que ya necesitaba y al que todos habéis contribuido.

    Muchas gracias a todos por hacer un puente de mayo tan especial y hasta el próximo encuentro GLACKMA.

    Un abrazo a todos.

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  • La ilusión contagiosa de los más pequeños en el Encuentro de GLACKMA en Cantabria por Marta Bueno

    Qué difícil condensar en unas líneas la intensidad de estos tres días! No pretendo hacer una crónica, voy a intentar transmitir sensaciones y momentos de este fin de semana tan especial.

    Lo primero que se me viene a la cabeza es la risa libre, abierta y contagiosa de Karmenka. Desde que llegamos, ahí estaba, mezclada con su atención constante y su alegría. Me extendería un montón escribiendo sobre cada uno de los quince integrantes del grupo. Lo voy a hacer de forma personal porque no está bien guardarse para uno tantas cosas bonitas que piensa de los demás sin hacérselas llegar.

    La organización merece una mención aparte. Susana es increíble motivando, dirigiendo, marcando, animando, controlando… Los recorridos han sido estupendos y muy bien elegidos. Todos eran interesantes, con una exposición exhaustiva y bien preparada de los puntos más importantes, con paradas, tiempos, curiosidades y sorpresas al detalle. Los desayunos, comidas y cenas, la logística, los folletos, los cuadernos de los niños, el herbario, las plumas, los libros de consulta… sé que me salgo del tema, pero es que todo ha contribuido a mantener el espíritu y el bien hacer de Glackma. El esfuerzo va antes, después ya no se nota, se disfruta. Es como cuando un bailarín ensaya y ensaya y tiene los pies ensangrentados y cuando sale al escenario nos parece que todo es fácil, que fluye sin más y nos emociona. Bueno, pues la bailarina del encuentro ha brillado en este escenario cántabro.

    Tengo que contar lo de la cuerna porque ha marcado esta salida Glackmera de mis hijos. Durante el recorrido de la mañana del sábado los niños seguían con muchísimo entusiasmo las indicaciones de Susana: buscaban huellas, excrementos, plantas, árboles, insectos, pequeños mamíferos… Felices, saltando, corriendo, caminando los ocho kilómetros con un ánimo de fiesta. Al parar en un árbol en el que los ciervos se rascan los cuernos recién salidos y observar las marcas en su tronco, los niños buscaron por indicación de su didáctica guía, posibles cuernas que estos animales pierden cada año. Y, de repente, Alicia levanta el trofeo saltando, gritando, Carlos se le une y salta también y no pueden creerse su suerte. Fue fantástico. A mí, como madre, me emocionó, aunque parezca exagerado. Me sentí privilegiada por tener alrededor a esta gente que contribuía a la ilusión de mis hijos.

    Privilegiada por escuchar a Adolfo, al que admiro por su sabiduría, integridad y sencillez, por conocer a Susana, a Ángel, a Emilio, a María, a Alejandro, a Empar, a Telmo, a Víctor, a Cristian. Y de Karmenka que os voy a contar que no sepáis… Es que es así, como se ve, transparente.

    Qué risas en la comida del sábado, buenísimo todo, por cierto. Karmenka intentaba participar de un juego de los niños y les hacia preguntas sin sentido y comentarios surrealistas y les imitaba y se metían en un diálogo de besugos, conectando los tres, uno de diez, otra de ocho y otra sin edad, en un momento mágico. Yo no tenía claro a quien reñir en la mesa… Y de esas, hemos tenido unas cuantas: quién sube al árbol primero, quién propone lanzar aviones de papel a la presa sobre el Nansa, quién decide atar a Carlos una zapatilla con la otra?? A quién castigo?.

    Resuelto: a ninguno de los tres. Porque como dije más arriba, esto ha sido una experiencia impagable para mi familia. Ya estamos esperando el Encuentro Glackma del próximo año.

    • La ilusión contagiosa de los más pequeños en el Encuentro de GLACKMA en Cantabria

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  • ECO-CUMPLEAÑOS Alternativa para peques y no tan peques por Marta Bueno

    No siempre lo que hace la mayoría es lo más adecuado, ni lo mejor. Muchos niños celebran su cumpleaños en las típicas ludotecas, parques de bolas o incluso en centros de belleza exclusivos para niñas, con los que podemos o no estar de acuerdo. Sus principios suelen ser consumistas o  sexistas y poco formativos.

    Nosotros hemos descubierto una forma genial de celebrar los cumples de niños y mayores: disfrutando de la naturaleza de una manera divertida e interesante.

    Desde este blog, en el que nos importa sobre todo el vínculo afectivo con el medio ambiente, quiero compartir la experiencia de esta otra opción diferente a las bolas o al cine-burguer. Fue estupendo el día de cumpleaños en Almenara. Nos diseñaron un plan muy bueno. Tuvimos un itinerario guiado por la mañana, comida y talleres por la tarde. El itinerario, con telescopio a cuestas, fue muy muy interesante: garzas, cormoranes, petirrojos, agallas de avispa… Interesante para abuelos, tíos, primos y amigos del cumpleañero de once años.

    Llevamos la comida, nos prestaron el espacio, nos pusieron un café, el cava que llevamos estaba buenísimo y la compañía de gente verde, increíble.

    Talleres de arcilla para hacer huellas de animales, taller de lupa digital para observar egagrópilas, taller de sentidos para distinguir diferentes sonidos de animales y entorno. Vimos el huerto…

    Los chicos estaban felices, ilusionados, encantados, interesados por todo. Los mayores aprendimos mucho.

    Lo pasamos muy bien. Pero, lo más importante es que conocimos más nuestro entorno. Nos dimos cuenta de la maravilla que nos rodea, de lo que tenemos tan cerca y es tan diverso y frágil que nuestros actos pueden tener consecuencias en ello.

    Me parece fundamental conocer el medio ambiente de una forma crítica. Tener una visión amplia y sistémica, a la que llegar desde lo pequeño y cercano, como esta experiencia en plena naturaleza.

    A todos nos pasa: tenemos muchos conocimientos conceptuales, incluso sabemos qué hacer y cómo para cuidar el planeta, pero nos faltan actitudes y valores. Pienso que actividades sencillas como la que os he contado nos mueven a implicarnos desde lo afectivo con la problemática medioambiental.

    • ECO-CUMPLEAÑOS

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