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Blog: Karmenka desde los Polos

  • 25/03/2017

    - sueño , aventura

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    Explora. Sueña. Descubre

    Desde niña tuve muy claro cuál iba a ser mi filosofía de vida. Siempre he sido muy reflexiva y la introspección -que constantemente ha formado parte de mis hábitos- me ha ayudado a ello. Me sorprendí cuando, ya de mayor, leí a Mark Twain y comprobé con una sonrisa interior tremenda que esa cita célebre suya, es justamente mi pensar, mi objetivo de vida.

    Dentro de veinte años estarás más decepcionado por las cosas que no hiciste que por aquellas que sí hiciste. Navega lejos del puerto seguro. Atrapa los vientos alisios en tus velas. Explora. Sueña. Descubre”.

    En la foto estoy en el Ártico a 79ºN, en concreto en Svalbard. Es primavera, camino sobre el mar helado a –40ºC y un fusil a la espalda por la presencia del oso polar.

    • Explora. Sueña. Descubre

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  • Quico Taronjí en el Duero

    Día veraniego todavía en invierno, Quico tiene previsto llegar a la presa de Villalcampo, en Zamora. En esta última etapa de navegación, se ve obligado a compaginar su reto con la presentación del programa “Aquí en la Tierra” de TVE-1 que se empieza a emitir los domingos. Ya sabéis también que Quico es uno de nuestros embajadores de GLACKMA, y lo apoyamos en este reto en solitario en el que está recorriendo el Duero en paddle surf. Así que me he encargado yo de irlo a buscar a su llegada a la presa para que pueda iniciar su primer programa de esta edición dominical de Aquí la Tierra.

    Ya sabéis que esta presa forma parte del proyecto hidroeléctrico conocido como saltos del Duero, que está construido en la cuenca hidrográfica de este río en su zona fronteriza entre España y Portugal. Este proyecto hidroeléctrico se ubica dentro de los parques naturales de Las Arribes del Duero en el lado español y de Douro Internacional en el lado portugués, y está formado por seis presas y embalses españoles y tres portugueses. Justamente, la presa de Villalcampo es la primera presa que se construye en el Duero.

    Con los permisos en regla, Quico tiene que desembarcar en esta presa antes de las tres de la tarde, hora a la que terminan de trabajar los encargados de la misma, quienes muy amablemente me abren el paso para poder entrar a recogerlo. Llego con bastante tiempo de antelación, ya me conocéis, me gusta cumplir bien.

    Mis horas de espera transcurren en un entorno que crea un mundo mágico que me envuelve. La temperatura es muy elevada para esta época del año, encañonada en el río ese calor se percibe todavía con más fuerza. No hay ni pizca de viento, ni siquiera una mínima brisa. El cielo es de un azul intenso. Lo primero que hago es reconocer y explorar el lugar. Busco posibles puntos para hacer alguna foto y algún vídeo a este gran aventurero, cuando llegue a la zona del embarcadero.

    Con esa tarea resuelta, me relajo. Llevo una temporada en la que estoy desbordada de trabajo y mi cuerpo y mi mente me piden a voz en grito parar… Parece que llegó el momento y el lugar adecuados. El sol reflejándose en el agua, trinos de una gran variedad de aves crean esa melodía de fondo idónea para dar el toque especial, por lo demás el silencio es total. Mi mente rápidamente se evade, se relaja, descansa, desconecta… Me lleno de paz, de esa tranquilidad que sabes que va a perdurar en el tiempo. Pienso en la cantidad de momentos que así habrá sentido Quico en solitario navegando el Duero. Claro está que tiene que superar también momentos muy duros y complicados, pero en la balanza la ganancia personal que está haciendo con su aventura por este río, tiene que ser súper enriquecedora.

    Desde el punto en el que me encuentro, en visual hasta el primer meandro del río, tengo 2,5 km. “Me olvidé de traer los prismáticos”, pensé en cuanto me ubiqué en el lugar. A esa distancia no puedo ver cuándo aparece allá al fondo. Toca fijarse en el agua. De las ondulaciones que a lo lejos distingo, voy descartando una tras otra… No, no es él todavía.

    ¿Sabéis que ocurrió? En medio de ese silencio absoluto, en esta zona de cañones, siento su remo en el agua. Un sonido muy sutil, pero lo tenía claro, ahora aquellas ondas en el agua son de la Zapper de Quico. Siendo consciente de ello, me invade una emoción profunda. Mi mente viajó a velocidad de la luz a Duruelo de la Sierra, cuando un mes antes lo habíamos dejado con aquella gran nevada, comenzando su reto del Duero. Casi lleva ya 700 kilómetros recorridos, ¡qué gran aventurero!

    Cuando ya entra en mi campo cercano de visión y puedo observarlo con detalle, percibo su figura moldeada por el Duero, por el remar sin tregua día tras día, de sol a sol, por los momentos duros que ha tenido que pasar, por ese vivir al aire libre día y noche… Todo eso se lee en su cuerpo al verlo. En su cara morena y quemada por la intemperie su sonrisa contagiosa transmite una felicidad infinita. Pero además se percibe su interior brillante, da la sensación de que el Duero también lo ha pulido y resplandece con fuerza. No me cabe la menor duda, además de un reto, una aventura, un ejemplo para los demás en muchas cosas, su persona está saliendo súper enriquecida de ello.

    Sinceramente y con emoción, siento que en GLACKMA somos muy afortunados, de la mano de nuestro embajador, también estamos recorriendo el Duero. Muchas gracias y suerte en lo que te queda de reto, Cántabro Q de Espíritu Mustang. ¡Nos vemos en Oporto!

    • Quico Taronji llegando a la presa de Villalcampo, Zamora

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  • 08/03/2017

    - GLACKMA

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    Dia internacional de la mujer, 2017

    El tema central del Día Internacional de la Mujer de 2017, hoy 8 de marzo, es: “Las mujeres en un mundo laboral en transformación: hacia un planeta 50-50 en 2030”.

    Mi experiencia en los ámbitos en los que me muevo es así: en la Universidad no es oro todo lo que reluce, se va avanzando en este sentido, pero todavía queda por hacer; en el mundo de la investigación otro tanto de la mismo; cuando esa investigación además requiere como en mi caso una buena dosis de aventura, exploración, riesgo, resistencia, en la mente de muchas personas está enclavada la idea de que yo, por ser mujer, estoy en un estado inferior; en mi última y nueva faceta de rehabilitación de un velero, ni os cuento…

    Sin embargo yo sigo adelante con todo, porque creo en los hechos más que en las palabras. Yo tengo una gran resistencia física y por supuesto mental. No voy a dejar de hacer cosas porque el mundo vaya avanzando lentamente en este sentido.

    Ojalá ese 50-50 que se defiende hoy, llegue algunos años antes. Los que nos conocéis en GLACKMA desde nuestro origen en el año 2001, ya sabéis que somos un motor 50-50. Y contra viento y marea, resistimos a todos los percances…

    • Día Internacional de la Mujer

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  • Compartiendo impresiones, repartiendo mi alma

    Los que me seguís por el Blog desde el inicio, sabéis que esta herramienta la creé con intención de comunicarme durante las expediciones, de ahí el nombre: “Karmenka desde los Polos”. Y especialmente ese contacto virtual dedicado a los jóvenes, a los escolares, pues creo en ellos y confío en lo que pueden hacer el día de mañana… pero antes tenemos que formarlos.

    Cuando no estoy de expedición, escribo de vez en cuando algún artículo, relacionándolo de una u otra manera con el mundo glaciar. Ahora, voy a poner a prueba una nueva línea, sin perder estas dos que acabo de mencionar. Algunos me habéis sugerido escribir mis impresiones. Tiene la ventaja de que serán breves líneas en cada articulito, lo que me favorecerá poderlo hacer con más frecuencia, pues me muevo en un mundo desbordada de quehaceres…

    Si buscamos en el diccionario la palabra “impresión” dice: “efecto, huella que las cosas causan en el ánimo”. Compartiré mis impresiones, motivadas siempre por la naturaleza, que es la línea de GLACKMA. Para mí, compartir mis impresiones es repartir trocitos de mi alma… Así que con todo el cariño os las dedico, por si pueden valer para alguien en algún momento determinado. ¡Cuidádmelas bien!

    Esa foto es del mar ártico, deshelándose ya por completo… Así quedarán distribuidos trocitos de mi alma…

    • Compartiendo impresiones, repartiendo mi alma

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  • Inolvidable visita al Marqués de Valero en Béjar

    Todavía estoy sonriendo por dentro y también por fuera. Fue una visita inolvidable, son de esas cosas hermosas que se te quedan grabadas en el interior para siempre.

    Os tengo que hablar de Isabel, profesora que da clases actualmente en el colegio Marqués de Valero en Béjar, y es la fantástica “culpable” de estas experiencias tan lindas tanto para los pequeños como para mí. Nos conocimos ya hace tiempo, entonces ella daba clases en otro cole, La Antigua también en Béjar. Fue a raíz de GLACKMA, nuestras expediciones y la labor de divulgación que hacemos con los más pequeños en los colegios, en concreto en nuestra primera campaña con los coles, que llamamos ¡Ven a la Antártida! A través de mi Blog, llevé un montón de expedicionarios virtuales a la Antártida, durante varios años, porque la experiencia era fabulosa. Os dejo aquí un enlace de una de esas campañas que prepararon en el cole y ahí los veréis en la foto, todos ilusionados esperando mi llamada desde la Antártida con el teléfono satelital: Ven a la Antártida 2013

    ¡¡Toda una gozada para ellos y para nosotros!! Todavía ahora, viendo esa imagen de los pequeños ahí esperando delante del teléfono, me emociono no os imagináis cómo…

    Isabel y yo hemos seguido conectadas y siempre que ha sido posible he visitado a “sus chicos” o me han visitado a mí. Como una vez que venían de una actividad de Valladolid -de ser diputados por un día- e Isabel les tenía una sorpresa preparada: parada en Salamanca y encuentro con Karmenka. En otra ocasión el encargado de la sorpresa fue el destino, coincido con ella y uno de sus grupos, esquiando en la Covatilla. Es una profesora muy activa y siempre les está organizando actividades para motivarlos. Como yo les decía ayer, que son unos verdaderos afortunados de contar con una profe así.

    Bien, hecho este preámbulo, os cuento que el pasado martes hice una visita a los de 6º del Marqués de Valero. Ellos sabían de mí a través de Isabel que les cuenta cosas de GLACKMA, les enseña fotos, vídeos, leen cosas del libro Diario Polar… Vamos, que perfectamente sabían quien era yo. Pero como siempre, aparezco de sorpresa, de esas que tanto le gusta organizar a su profesora.

    Estaban en el patio finalizando el recreo y es cuando llego yo para ir a su clase. Os podéis creer que en un patio enorme y lleno de muchachas y muchachos correteando, gritando, riendo, jugando… ¡me descubren! No tardaron nada en verme, avisarse unos a otros y salir corriendo en grupo hacia mí, para fundirse en un abrazo gigantesco. ¡Qué bonito fue! Era cómo si me conocieran de toda la vida…

    Estuve con ellos en clase casi hora y media, hablándoles, contándoles cosas, contestándoles a sus interminables preguntas, dudas, curiosidades… Eran todo ilusión, ganas de saber, de descubrir, de conocer, curiosidad infinita, felicidad inmensa, admiración total…

    Después Isabel me bajó a ver a un grupo que tiene de 2º, a quienes también les había hablado de mí, empleando el libro Diario Polar. ¡¡Qué caritas las de los peques de 7 y 8 años!! En serio, ¡¡inolvidables!! Se quedaron paralizados al verme, pues para ellos era un personaje de un libro. Comenzaron a reaccionar y a querer saber y a mi pregunta de “¿quién se quiere venir conmigo en la próxima expedición?”, no hubo ninguna mano que quedara sin levantar.

    Expedicionarios del Marqués de Valero, id preparando vuestra mochila que ya sabéis que os llevamos con nosotros en la próxima expedición a Islandia y al Ártico Sueco, desde primeros de mayo hasta mediados de junio. ¡¡Nos vemos!!

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  • Paciencia y astucia en el Ártico

    Casi con el pelaje de invierno

    Me cautivó desde el primer día que lo vislumbré a una distancia kilométrica. Era como una hermosa estrella fugaz con la que te sentías afortunada, pero tan sólo durante unos segundos. La magia desaparecía rápidamente. Pasaban los días y deseabas volver a tener esa misteriosa aparición. Cuando esto ocurría casi te daba miedo hasta de respirar, creyendo que tu hálito era el causante de la estampida de tan sutil criatura.

    Pasaron días, semanas creo, hasta que me atreví a coger la cámara e intentar capturarlo con el zoom… Tenía miedo de que cualquier movimiento, de que cualquier ruido, pudiera perturbarlo antes de tiempo y robar así unos segundos del enigmático instante. Incluso con el zoom las fotos resultantes eran para tirar, un puntito en medio de la inmensidad de la tundra. Ese era mi anhelado zorro ártico que casi había que imaginar en la foto.

    Todo esto ocurría en el 2001 durante mi primera expedición a Svalbard, en concreto a 79ºN en el glaciar Austrelovenbreen, donde instalamos la primera de las estaciones de medida de descarga glaciar, de la red que actualmente tenemos en GLACKMA. Fueron casi tres meses de trabajo y trabajo y más trabajo y muchas veces sin el equipo adecuado para realizar esas tareas a la intemperie en aquel lugar, en aquel glaciar, en aquel río con agua casi helada… No os voy a hablar de esto ahora, si tenéis curiosidad lo podéis leer en el Diario Polar. Esta anotación es para centraros el momento, una expedición de casi tres meses de duración en medio de la naturaleza, integrados en ella completamente y con la mente en el trabajo por sacar adelante y por supuesto en el disfrute de la naturaleza, del entorno mágico del Ártico y rodeados de paz.

    Semana tras semana, con agrado iba comprobando que la distancia que me guardaba mi enigmático amigo se iba reduciendo. Cada metro que conseguía eliminar, sonreía en mi interior… Poco a poco y con paciencia, las fotos empezaron a salir. A lo largo de esos tres meses de verano pude comprobar cómo su pelaje estival -con tonos castaños y marrones para camuflarse al andar sobre la tundra- iba pasando al blanquecino del invierno que le permitiría pasar desapercibido sobre la nieve.

    Mi paciencia iba dando resultado, merodeaba ya el campamento, andaba entre las tiendas, primero cuando no estábamos por allá y después, incluso con nuestra presencia. En la cercanía había que tener un cuidado exquisito, cualquier movimiento un poco rápido implicaba perderlo a toda velocidad. Ahí, si que la respiración tenía que ser pausada… su sensibilidad era brutal, cuestión de supervivencia, ¡está claro! Cuando recibíamos tan grandiosa visita, me gustaba quedarme quieta, tumbada en la tundra observándolo, buscando sus ojos con los míos y a partir de ahí establecer una especie de conexión. Yo percibía que nos comunicábamos…

    Cuando quedaban un par de semanas para dejar el campamento y finalizar la expedición, aparecieron unos franceses en una base cercana. Ellos estuvieron solamente unos pocos días y como habitaban en base y ahí no tenían problema con la posible visita del oso polar, llevaban comida “de verdad”. La nuestra era toda liofilizada para no atraer con el olfato al rey del Ártico pues seríamos deseables para él. Al irse nuestros vecinos franceses, les sobró un trozo de queso que nos regalaron. Si no habéis estado tres meses a base de cremas hechas con comida liofilizada, no sabéis lo que es desear un trozo de comida sólida para morder, masticar, digerir…

    Probé el queso, por supuesto, además es que ¡¡¡me encanta!!! Pero en seguida mi mente pudo más que el deseo y dio órdenes en mi interior para guardar mi ración y echarle un pulso a mi nuevo amigo ártico. Os imagináis, ¿no? Comencé a dejarle pequeños trocitos allí en medio del campamento… se acercaba y los comía. Poco a poco mi posición estaba más próxima a esos trocitos… el zorrito se acercaba, guardaba su distancia prudencial y después con un movimiento veloz y casi invisible, se los llevaba y los devoraba a la distancia a la que él consideraba de seguridad.

    Teniéndolo así de mal acostumbrado a estos regalitos, llegó el gran día. Esta vez sólo un pedacito y lo tengo yo en mi mano, tumbada en la tundra… Así lo estaba esperando. Se acercó dejándome su entorno de protección, me rodeaba, me miraba, nos mirábamos, iba, venía… Yo allí quieta, casi sin respirar, con mi paciencia infinita y con la completa seguridad de que lo iba a tener cerca, muy cerca… No sé el tiempo que pasamos allí jugando los dos. Lo recuerdo ahora y sonrío, me emociono…

    Al final mi paciencia venció a su astucia, o mejor dicho, él sabía que no había peligro, en otro caso, no lo hubiera hecho. Yo tumbada, mi mano extendida con el trocito entre mis dedos. El zorro ártico, que tenía su pelaje ya muy gris blanquecino pues el verano estaba a punto de finalizar, se posicionó finalmente frente a mí. Nos miramos, con mis ojos le transmití que ese trozo era suyo, sólo tenía que cogerlo, nada iba a pasarle. Me entendió. Avanzó despacio, con su mirada siempre clavada en la mía. Sentí que me dejaba entrar en su mundo misterioso… Fue algo mágico. Agarró con sus dientes el trocito de queso con corteza, lo mantuve con fuerza un instante, las miradas se hicieron más penetrantes, después aparté la mía de la suya, miré al queso, aflojé la resistencia de mi mano y se llevó victorioso el trocito.

    Al escribir estas líneas ahora -a pesar de la distancia en el tiempo- las sensaciones y emociones experimentadas las percibo en mi interior con la misma fuerza, capaces de conmoverme de nuevo y de provocar en mí un viaje en el espacio y en el tiempo e inmiscuirme de nuevo en aquellos mágicos e inolvidables instantes. ¡Qué fantástica es la naturaleza!

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  • Torbellino de magia en el II Congreso IANC

    Dos días después del evento y todavía la resaca parece arrebañar coletazos de sentimientos y emociones que a modo de manantial brotaron durante el evento el pasado domingo en Narón. Carlos Caraglia, alma máter de la IANC, se dejaba la piel en la organización de este evento. Los detalles -infinitos, por cierto- estaban cuidados al máximo. Una gran profesionalidad rodeada de delicadeza, ilusión, cariño, elegancia, pasión, exquisitez… todo ello a raudales. Con preparativos así, ¿cómo puede ser el resultado?

    El fin de semana fue ya único e inolvidable. El viernes por la tarde llegábamos los ponentes del Congreso. Compartimos juntos una casa frente al puerto, donde está amarrado el velero IANC que partirá la próxima primavera rumbo al Ártico. ¿No es fantástico? Sábado por la mañana, presentación oficial del velero. Ensayo general de los ponentes para el congreso. Y… sábado por la tarde: ¡¡¡navegación!!! El tiempo no estaba muy apacible, pero merecía la pena salir… ¡¡¡Menudo barco!!! Con la mayor izada, mirando hacia el puño de driza desde el pie del mástil, no pude menos que emocionarme al imaginarme ese velero surcando las aguas del Ártico, en medio de la belleza de los hielos del Norte. La lluvia, empujada por el viento, golpeaba con fuerza en mi cara y fundía las lágrimas con las gotas… Magnífica forma de volver a la realidad.

    Y al final llegó lo que tanto habíamos esperado, el día del Congreso. Domingo 20 de noviembre, será inolvidable para cientos de personas. Primera cosa bonita que no quiero dejar de recordar, es que se trata de un congreso benéfico a favor de la Asociación Cometa. Lo recaudado con las entradas va íntegro para la sede en Narón de esta Asociación. Trabajo encomiable el que realizan.

    Los ponentes, ¿quiénes son? En primer lugar, fijaros el detalle de invitar a alguno local del lugar donde se celebra, en este caso a Guillermo Díaz, jefe de la Estación de Bioloxía Mariña da Graña. Y el cartelazo del Congreso lo formaban ni más ni menos que aventureros y exploradores de lujo: Nacho Deam; Quico Taronji; Telmo Aldaz de la Quadra-Salcedo; grandes fotógrafos: Iván Ferrero; Flashes en la Noche; Mario Cea; el pianista y compositor Iago Hermo. La nota científica-divulgativa corría a cuenta de Adolfo y yo misma. Y cerraba el evento el propio Carlos Caraglia, que es como un todoterreno, además de ser el presentador del evento, tiene su ponencia como explorador, aventurero y artista… Este II Congreso IANC es un verdadero cóctel de aventura, fotografía, arte y ciencia. ¿Os imagináis? ¡No se puede pedir más!

    Carlos, como presentador, consiguió rápidamente crear un ambiente súper cálido en la enorme sala de los cines, repleta de público. Público, por cierto, muy heterogéneo en formación y edad. ¡Es lo mejor! Los ponentes estábamos distribuidos por la sala, sentados, camuflados entre el público, e íbamos saliendo según nos tocaba hablar. ¡¡Eso fue una fabulosa idea!!

    ¿Qué os puedo decir? Por mucho que os intente describir el evento, el relato no va a quedar a la altura de lo que allí vivimos. Fue algo mágico, extraordinario, fantástico,… indescriptible, ¡creedme! No puedo evitar de nuevo volver a emocionarme hasta la médula al escribir estas líneas. Será que la resaca no ha terminado de pasar…

    Un pequeño detalle os cuento para que os hagáis una lejana idea los que no participasteis del mismo. Aún habiendo estado los ponentes compartiendo juntos todo el fin de semana, aún habiéndonos escuchado en el ensayo general, el domingo en el congreso nos emocionamos con las ponencias de los demás compañeros. La idea que volaba de presentación a presentación es tremendamente hermosa y motivadora. Sencilla y a la vez gigante: la vida es fundir los sueños con la realidad, y recorrer así el mágico camino que envuelve este proceso tan simple.

    ¿Qué más os puedo contar? A modo de pinceladas voy a compartir con vosotros algunas cosillas que aumentaban mi emoción. Como os había dicho antes, nosotros estábamos sentados entre el público. Unas butacas más adelante de donde yo me encontraba, era el sitio que tenía Nacho. Cuando regresó de su ponencia sobre la vuelta al mundo a pie que había hecho durante tres años y se disponía a sentarse, la señora que estaba sentada a su lado, se levantó, lo abrazó con un cariño tremendo, le dio un par de besos, habló con él… Entre la emoción que yo sentía tras la ponencia de Nacho y este gesto tan bonito y cercano, noté cómo las lágrimas aceleraban al caer por mis mejillas, empujadas por un borbotón desde dentro. Menos mal que no me tocaba hablar a mí a continuación…

    Otro momento que me supuso mucha emoción fue al regresar a mi sitio después de la presentación que hicimos conjunta Adolfo y yo. En esa distribución de los ponentes por la sala, coincidió que por el lateral que yo subía al volver a mi sitio, pasaba al lado de tres grandes aventureros: Quico era el primero con quien me encontraba, después Telmo y ya más arriba Nacho. Miradas de complicidad con cada uno de ellos, aprobación con la cabeza, sonrisa y correspondiente choque de manos… “Se ve que la cosa ha ido bien”, pensaba para mis adentros. Al lado de estos aventureros me sentía como un diminuto personajillo insignificante, así que sentir ese aprecio de los tres fue inexplicable la felicidad que me produjo.

    Otra pincelada que puedo daros para que os hagáis una idea, es la tranquilidad de la gente en abandonar las butacas, querían más, les pareció corto. A la salida, fotos de los ponentes con los más pequeños y los no tan pequeños junto a la fantástica tienda-iglú. Por cierto, es una magnífica tienda que diseñaron y construyeron en madera, para vender unas fabulosas camisetas que hicieron de la IANC y los libros que tenemos en GLACKMA. Todo lo que se saca de estas ventas, ya sabéis que va directo para ayudar a dar continuidad a los proyectos.

    Me emocionaba mucho también al hablar con las niñas y niños. A mi pregunta de “¿te ha gustado?”, la respuesta era siempre: “¡¡¡me ha encantaaadooo!!!”, con una sonrisa casi infinita, de oreja a oreja. Les brillaban la cara, los ojos… desprendían una felicidad e ilusión contagiosas. Venían con el libro para que se lo firmase, me daban un abrazo, un beso… “Ojalá hubiera podido yo asistir a algo así de pequeña”, pensaba en mi interior.

    No os lo sé transmitir mejor. Ya os dije que era difícil... El torbellino de magia que allí se creó es inolvidable.

    Os dejo el enlace a uno de los vídeos que presentó Carlos allí. Ya veréis qué buen trabajo y qué sensibilidad a la hora de transmitir la belleza antártica, que a unos pocos, nos ha atrapado para siempre...

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  • Y el velero… pronto a son de mar

    Os escribo este artículo, todavía con la emoción pululando por mi interior pues el último fin de semana que estuve trabajando en él, me dejó huella. Presiento que esa marca quedará impresa en esta última etapa de trabajos de astillero.

    Ahora creo que no erraré en los cálculos de previsión para verlo en aguas del Cantábrico. En la próxima primavera tened por seguro que ese velero, que parecía escribir una historia interminable, surcará las aguas que tan cerca ha tenido durante tres años completos. ¿Qué son ahora unos meses?

    Los que no habéis leído antes sobre esta aventura, os dejo los enlaces en orden cronológico para poneros al día, por si sentís curiosidad: Un velero, una ilusión;  Trabajos de astillero;  Y, ¿el velero?... Una historia interminable;  Un astillero en toda regla.

    Como ya sabéis los que vais siguiendo algo de lo que escribo, me gusta la sinceridad y transmitir lo que siento. Pues debo confesaros que al ir buscando esos enlaces del párrafo anterior, no pude menos que volver a leerlos… Emoción tras emoción. ¡Qué increíble historia! No me puedo creer que haya sido real, que sea real. Que haya sido un personajillo de ella, que sea todavía ese personajillo. Parece una historia inverosímil.

    El camino no ha sido fácil, no es sencillo. Junto con el desconocimiento inicial y por completo de todos los oficios relacionados con su rehabilitación, se unen problemillas que surgen en el club náutico a lo largo de este tiempo, por lo de siempre, porque las personas somos como somos… ¿qué os voy a decir? Juntad a ello el machismo que no terminamos de limpiar en nuestra sociedad y os podéis hacer una idea de las dificultades que se han añadido a los trabajos de astillero. Pero no es de eso de lo que os quería hablar. Simplemente soy consciente una vez más, de que con tenacidad, perseverancia y creencia en nuestros sueños, podemos lograr todo lo que nos propongamos. ¡Quedémonos con esa faceta humana!

    Además de emocionada, estoy muy feliz. Una parte de ese sueño está cada vez más próxima a ser real. Es esa magia que envuelve los momentos en los que casi has logrado inmiscuirte por completo en tu sueño y se funde con la realidad.

    ¡Qué ganas de sentir la mar, el avance del velero con el viento, el sonido del casco deslizándose por el agua! Llenarte de libertad, de soledad, de vida, de aventura… ¡Qué ganas más tremendas!

    • Pronto a son de mar

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  • El tándem IANC-GLACKMA en las regiones polares

    La vida es a veces muy curiosa. Os voy a contar…

    Coincidiendo temporalmente con el evento -del que os hablaba en el artículo anterior- y en el que terminamos rechazando nuestra participación que claramente resultaba incompatible con los principios que tenemos en GLACKMA, surge una llamada, un nuevo contacto. Se trata de Carlos Caraglia, fundador del IANC (International Alliance for Nature Conservation, www.ianc360.com). Nos invita a participar con una charla en el II Congreso IANC que se celebrará el próximo día 20 de noviembre en Narón, A Coruña.

    Tras la experiencia negativa que acabábamos de sufrir, comienzo escuchándole con cierto recelo… Sin embargo, según avanzaba en su exposición, algo dentro de mí empezó a cambiar. Transmitía ilusión y profesionalidad que no dejaban de crecer conforme me ubicaba el evento del congreso como una pequeña pincelada dentro de un proyecto increíble. Una travesía fílmica por el Planeta Tierra, abordando de forma global el Cambio Climático.

    Al terminar la conversación, las pinceladas que me dio habían dibujado un objetivo nítido, basado en unos medios coherentes. En IANC y GLACKMA avanzábamos por caminos paralelos y con un objetivo común. Forma de abordarlo desde ambas Asociaciones, totalmente complementaria. Ellos con imagen y divulgación, nosotros con ciencia. Y en ambos casos sin opiniones, ni exageraciones, ni sensacionalismos, sencillamente la realidad que está teniendo lugar. Todo apunta a que pueda existir una interesante colaboración entre estas dos Asociaciones.

    Sinceramente nos ha sorprendido muy agradablemente encontrarnos con esta iniciativa, pues no es lo habitual. No sé si es que ha llegado la moda en nuestra sociedad del cambio climático o qué, pero llevamos una temporada en la que nos realizan propuestas de conferencias y de documentales que nos vemos obligados a rechazar, pues tienden a adoptar un giro sensacionalista del que nosotros huimos por definición. A nosotros nos gusta divulgar con base científica y apoyarnos en los miles de datos que registramos anualmente en cada una de las estaciones de medida que tenemos implementadas en ambas regiones polares. Nada de opiniones.

    Con ilusión desde GLACKMA por el apoyo mutuo que podemos darnos entre estas dos Asociaciones, confiamos en poder avanzar juntos en esta “aventura polar científica y divulgativa”.

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  • ¿Mentes Brillantes?

    En ocasiones hay que saber renunciar y ahora os voy a contar una de ellas.

    Desde El Ser Creativo, durante el mes de agosto, nos contactaron para dar una conferencia en el próximo congreso de Mentes Brillantes que organizaban durante los días 13 y 14 de octubre. Sinceramente la parafernalia que nos describieron sobre el evento y un tiempo de charla limitado estrictamente a 21 minutos, no nos resultaban muy atractivos. Adolfo ya había rechazado la invitación el año pasado, pues lo habían contactado para ese mismo evento en el 2015. Cuando nos realizaron la propuesta este año, mi ilusión por tratar de divulgar y dar a conocer GLACKMA a un numeroso grupo de personas, nos hizo inclinar la balanza hacia la aceptación de nuestra participación.

    Tanto Adolfo como yo teníamos una especie de incomodidad siempre que pensábamos en este evento y según se acercaba el momento, ese desagrado iba en aumento. Hasta meternos ya en fechas próximas a la celebración del congreso, no empezamos a recibir información alguna. Y ésta además era muy pobre y confusa, acompañada de continuos cambios que creaban más desconcierto que aclaración. Nos chocó mucho el hecho de ver los precios de las entradas que sacaban al público y el no dar una mínima compensación económica a los ponentes. Sabiendo además -que como ellos mismos dicen, este evento es para dar visibilidad a iniciativas interesantes- estoy completamente segura de que todos los conferenciantes lo íbamos a utilizar para avanzar con ese proyecto que cada uno tenemos en marcha y por el que nos han contactado. Es decir, que sería una forma directa de colaborar y participar con las iniciativas.

    De la noche a la mañana empiezan a surgir impedimentos. No podemos llevar nuestros libros que hemos escrito y publicado en GLACKMA para tratar de vender allí, porque nos dicen que tienen exclusividad con El Corte Inglés. Según van poco a poco completando la información en la web, observamos que casi todos los ponentes tienen algún libro publicado con esa marca… ¡Qué casualidad! Tenemos que plantarnos, si no llevamos nuestros libros no participamos. Aceptan, pero claramente nos dicen que no nos dejan ni mobiliario, ni personal. ¿Qué hacemos ahora? ¡Idea genial! Un simple contacto con el grupo de GLACKMA que habitualmente participa en los Encuentros que organizamos y… en un abrir y cerrar de ojos, salen voluntarios para ayudarnos. Conseguimos mobiliario, paneles de exposición, monitor para proyectar vídeos y fotos, personas que van a estar pendientes durante el congreso en el stand de GLACKMA, incluso gastando sus días de vacaciones para ello. ¡Nos llenó de energía y alegría! Sentimos la fuerza del apoyo que nos transmitían y sólo por ellos, ya merecía la pena seguir adelante con el propósito de divulgar.

    Con todo movilizado y preparado, la organización del evento nos limita el espacio a ocupar en el Circo Price, donde es la celebración… y lo que es peor, la incertidumbre de no conocer exactamente qué podemos llevar y cuánto espacio ocupar hasta el día anterior del evento. ¡Puffff!. Una serie de detalles, que no entro aquí a relatar, nos estaban haciendo sentir que íbamos de “ocupas” al Circo. Con pocas ganas, pero por el apoyo brindado por los afiliados de GLACKMA, seguimos adelante.

    Llega una nueva información enviada a todos los conferenciantes. Entre lo más significativo es el tiempo para las charlas, de repente son de 15 minutos… ¡Sí, así de golpe! Y en la web siguen vendiendo que son de 21 minutos. ¡Es increíble! Eso sí, al llegar, cada ponente va a tener a su servicio a una persona que se va a encargar de acompañarlo y estar pendiente de él. No puedo leer eso sin dar crédito al abandono que recibíamos nosotros a la hora de querer montar el stand de GLACKMA. Otro punto importante que estuvo bien claro desde el primer momento eran las cenas exclusivas que iban a realizar los días del Congreso, en el que invitaban a los ponentes y a los que ellos llaman sus invitados VIP.

    Nuestra paciencia se terminó. Demasiadas cosas incoherentes, demasiadas posturas contradictorias. Hemos renunciado a participar en el Congreso. Se nos vino a la mente otro macro evento –Ecotrail- celebrado en el 2013 en Murias de Paredes, donde habían anunciado un compromiso de solidaridad con GLACKMA, colaborando con una donación de parte de las inscripciones del evento. Y la gente así se inscribió ilusionada…, nosotros dimos la conferencia, compartimos el día con todos los que querían charlar con nosotros y preguntarnos cosas y saber… y al final a GLACKMA no le dieron nada… Y nosotros, como ya os podéis imaginar, ni siquiera lo reclamamos.

    Está claro que los macro eventos y GLACKMA no tienen la misma filosofía. Seguiremos avanzando pasito a pasito, despacio, pero de forma sólida. Compartiendo con los demás y haciéndoles participes de nuestra ilusión, de nuestro proyecto. Ya sabéis que todos podéis formar parte de GLACKMA y apoyar esta iniciativa.

    Y para Brillantez, nos quedamos con la del Equipo GLACKMA, que tan sólo en unos minutos fue capaz de organizarse de la noche a la mañana por sacar adelante un magnífico stand para dar a conocer la Asociación y el proyecto. Las circunstancias del evento han hecho que no lo hayamos podido hacer real, pero está ahí para otra ocasión. Y lo más importante de todo, ese empuje y energía que recibimos de los propios afiliados nos hace sentir orgullosos de GLACKMA.

    • Sol de Medianoche en Svalbard, Ártico

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