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Blog: Karmenka desde los Polos

  • Llegamos encharcados a Punta Arenas


    De nuevo en Punta Arenas tras regresar del Hielo Patagónico Sur. Agua, agua y más agua… así fueron nuestros últimos días por el Parque de Torres del Paine. Días agotadores. Os escribo estas líneas antes de echarme a dormir tras una ducha y cena reconfortantes. Mañana será otro día y seguro que después de un sueño reparador se verán las cosas con mejores ojos.

    Descansada ya, leeré mañana todos los comentarios en el blog que nos habéis escrito esta semana. Recordaré con cariño las entrevistas que me hicisteis a través del teléfono satelital cuando lea los resúmenes que de ellas habéis escrito para compartirlas con los demás expedicionarios… Todo eso lo dejo para mañana, quiero estar descansada y disfrutar de la lectura.

    Nos quedan unas cuantas gestiones por realizar hasta que tomemos nuestro primer avión a Santiago de Chile la mañana del próximo viernes 4 de marzo, para llegar a España al día siguiente por la tarde.
    En lo que respecta al material, lo primero es ponerlo a secar, ya que traemos todo chorreando. Debemos limpiar y lavar lo que quedará en nuestro “nido de material” de la Dirección de Aguas (DGA) y listarlo cuidadosamente antes de recogerlo. Por otro lado tenemos que coordinar muy bien con el personal de la DGA nuestro regreso a estas tierras para la reinstalación de la estación del glaciar Tyndall. Hay que dejar preparado material y organizada la logística para transportar los 200 kilos –al menos- que tendremos que llevar para esa expedición. Tendremos también que coordinar muy bien, cómo enviaremos desde España todo ese material que necesitaremos.

    En otro orden de cosas, tenemos pendiente impartir una conferencia divulgativa aquí en Punta Arenas, que nos la están organizando diferentes organismos. Les parece un tema muy interesante para dar a conocer. Y finalmente nos iremos juntando con los diferentes grupos de amigos que aquí tenemos, para irnos despidiendo de ellos.

    Muchas cosas para pocos días. Pero de momento por hoy, se acabó la larga jornada. Nos habíamos levantado a las 5:00 de la madrugada para retirar, todo mojado, el campamento. Recorrer el camino también bajo la lluvia hasta alcanzar la guardería Grey, donde los colegas de la DGA nos recogieron con el vehículo. Y desde allá, directos a Punta Arenas, recorriendo los 450 kilómetros -no todos asfaltados- que los separan. Por fin, después de andar toda la semana encharcados, dormir en seco será todo un placer. Estoy completamente segura de ello.

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  • En medio de la adversidad es una tremenda ilusión escucharos

    (Crónica recibida por teléfono satelital, Imágenes: Archivo Glackma)

    Por suerte la lluvia nos dejó. Ayer hizo un día espléndido, el cielo se mantuvo azul durante todo el día, algo que no es muy habitual en esta zona montañosa. Las botas y la ropa hubo que ponerlas mojadas y se mantuvieron así durante parte del día ya que tenemos que andar por zonas con arbustos y hierbas muy altas que estaban empapados del día anterior. Con el sol del día la ropa se fue secando… con respecto a las botas, mejor no decir nada. Sólo os comento que al entrar hoy en la tienda sigo sacando los calcetines mojados y los pies reblandecidos de tantos días en calzado mojado.



    Hoy el día ha estado entre sol y nubes, alguna gota ha empezado a caer a última hora y nos tememos que mañana nos toque un día como el de llegada, completamente pasado por agua. Eso lo sospechamos por un tipo de nubes que hemos ido viendo aparecer por la mañana y la evolución que han tenido. Son ya muchos años por acá y nos gusta fijarnos en el entorno que nos rodea. Pero… ¡Ojalá nos confundamos!


    Prácticamente cada día nos los pasamos andando. Tenemos que recorrer unos cuantos kilómetros por las montañas, para alcanzar los diferentes lugares de trabajo. Ayer estuvimos en la estación antigua que tenemos en un lóbulo glaciar del Tyndall, en concreto en el llamado Zapata Sur. La primera vez en este lugar fue en el 2000, en una expedición italiana que participamos. En aquella ocasión lo que hicimos fue explorar el glaciar y sus ríos interiores, las cuevas y sumideros en hielo (llamados moulins en glaciología). Fue todo trabajo de exploración en el interior del glaciar.

    Posteriormente en el 2002 instalamos la estación de medida de descarga glaciar. ¡Ya sabéis!, una de esas CPE (Cuenca Piloto Experimental) que llamamos y que registran datos cada hora, año tras año. Los glaciares de aquí de Patagonia están disminuyendo con bastante rapidez, debido al aumento de temperatura que se está registrando en los últimos años. Con el paso del tiempo, observando la evolución del glaciar seleccionado, nos dimos cuenta que en menos de una década nos íbamos a quedar sin un glaciar que fuera lo suficientemente representativo, pues iba disminuyendo con bastante rapidez

    ¿Sabéis cómo lo solucionamos? Elegimos otro lóbulo glaciar del Tyndall de mayores dimensiones. En este caso fue el llamado Zapata, y ahí en el 2006 instalamos una nueva estación de registro. De esta manera están las dos funcionando en paralelo durante algunos años, mientras dure la antigua, y así no perdemos continuidad de las series de datos generadas.


    Con la situación ya aclarada, os decía que ayer subimos a la estación antigua para extraer los datos de las sondas y nos encontramos con dos sorpresas. Una, que las sondas ya habían dejado de funcionar. Tenían 9 años de vida, así que era esperable que eso ocurriese pronto. Y la segunda sorpresa es que el río que venía del glaciar había disminuido considerablemente. Prácticamente no quedaba hielo en el Zapata Sur. Bueno, parece que el glaciar y nuestros equipos se han puesto de acuerdo en finalizar.

    Hoy hemos subido hasta la estación nueva, la que instalamos en el Zapata en el 2006. Aquí estábamos registrando 3 parámetros diferentes con varios equipos. Y para nuestra sorpresa nos hemos encontrado que uno de ellos ha dejado de funcionar. Y ahora ya no tenemos la estación antigua como respaldo, ahora si hay una laguna de datos tenemos que tratar de solucionar el problema lo antes posible.

    ¡Qué pena! Es tanto el esfuerzo que uno hace año tras año, a cada momento… son tantos los imprevistos y las dificultades que se presentan a cada momento y hay que ir solucionando con tanta perseverancia… que el encontrar uno de estos equipos sin funcionar, me deja triste. ¡Puf!

    Superada la primera bofetada, uno piensa cómo remediarlo. No nos queda más remedio que venir otra vez e instalar nuevos equipos. Debiera de ser este mismo año… y necesitamos que el río lleve poco agua para poder hacer una buena instalación, ya . Y este río no es como el que visteis en la Antártida, este río lleva un caudal grande. Tendremos que organizar una nueva expedición a este lugar en el otoño austral, es decir hacia mayo… Lo pensaremos más despacio y lo organizaremos con la gente de la DGA, pero parece que mayo sea una buena época. No habrán empezado las nevadas fuertes y los ríos de los glaciares traerán menos caudal.

    Regresando hacia el campamento, con todas estas cosas dando vueltas en la cabeza, comencé a recordar las entrevistas que nos estáis haciendo en estos días a través del teléfono satelital… Mi cara dibujó una sonrisa. La tristeza que tenía dentro por el fallo del equipo se iba difuminando para dar paso a la alegría y la ilusión enormes que nos transmitís. Escucharos en estas entrevistas, ver las preguntas tan interesantes que nos hacéis, hacernos partícipes de la curiosidad que os vamos despertando con lo que os contamos, leer vuestros comentarios cada vez que nos hemos podido conectar a Internet durante estos meses, saber que lo que escribíamos os iba llegando y lo ibais aprovechando… todo ello nos llena de energía de nuevo para seguir afrontando las dificultades.

    ¡Muchas gracias amigos expedicionarios que nos acompañáis en esta campaña del Sur!



  • Una caminata de 37 kilometros hasta nuestra estación en Patagonia

    (Crónica recibida por el teléfono satelital. Imágenes: Archivo Glackma)

    Los tres días en Punta Arenas pasan volando entre coordinar con la gente de la Dirección de Aguas (DGA) el trabajo en Patagonia, preparar todo el material para la expedición, actualizar el trabajo del Blog y saludar a algunos amigos que tenemos en esta ciudad tras una década de trabajo.

    Con la DGA tenemos un convenio de colaboración. Ayer lunes viajamos desde Punta Arenas hasta Puerto Natales, que es la capital de la provincia Última Esperanza. Viajábamos en uno de los vehículos oficiales de la DGA. Aunque es un recorrido que no llega a los 300 kilómetros, empleamos todo el día, pues por el camino hicimos varias paradas en diversas estaciones de aforos que tiene la DGA en varios ríos, donde tenían que hacer algunas mediciones los que nos acompañaban.



    Temprano esta mañana salimos desde Puerto Natales hasta el Parque de Torres del Paine. Y una vez en él, nos acercaron hasta la guardería Grey, al final de la pista. Ahí comenzaba nuestro recorrido a pie para alcanzar la estación que tenemos en el glaciar Tyndall a latitud 51ºS.

    ¿Sabéis la distancia? Son 37 kilómetros por zona montañosa. Tenemos que ser autónomos durante los días que dura la mini-expedición, por tanto tenemos que llevar el material de campamento y por supuesto el de trabajo. De manera que el recorrido tenemos que realizarlo con nuestras mochilas a la espalda. Para que os hagáis una idea, mi mochila pesa casi 35 kilos. Por curiosidad, sabéis que en la zona patagónica, los porteadores llevan hasta 30 kilos si son hombres y hasta 20 si son mujeres. Con esos datos os podéis hacer una idea de las condiciones en las que nos movemos.



    Pero, ¿sabéis que ha sido lo peor? La lluvia… Todo el día lloviendo sin parar y bastante fuerte. Acababan de tener 3 días estupendos de sol y calor y justo, llegamos nosotros y cambia. Lluvia, lluvia y lluvia continua, hace que el agua te termine entrando por todos los lados. Lo peor, mis botas. Han perdido la impermeabilización y llevo los pies en dos charcos de agua.



    Todo el día andando con la carga a la espalda, todo el día lloviendo… Montamos la tienda de campaña bajo la lluvia evitando que se moje demasiado, tomamos una crema calentita bajo la lluvia también y ahora desde dentro, calentita, metida en el saco de dormir os escribo estas líneas. Mejor no pensar en mañana, habrá que ponerse de nuevo toda la ropa mojada, las botas empapadas y continuar con el trabajo…, pero tras un sueño reparador afrontaremos el día mejor, así que olvidémonos de mañana por esta noche.

  • En el interior de los glaciares

    Ya conocéis bien el río en el que estamos trabajando. Sabéis que esta agua proviene del hielo que se funde. Ahora os voy a proponer una exploración en el interior del glaciar. ¡Sí!, habéis oído bien, vamos a descubrir qué ocurre en su interior, qué está pasando en las entrañas de un glaciar, cómo se funde ese hielo, por dónde circula el agua que sale después por nuestro río. ¿Os apetece?, ¿nos embarcamos juntos en esta exploración?
    Lo primero que tenemos que hacer es equiparnos adecuadamente. Utilizamos las técnicas de espeleología, es decir las que se utilizan para la exploración de cuevas. Nos colocamos el casco, el arnés y el equipo completo de verticales para poder ascender y descender por una cuerda. Por supuesto, en las botas llevamos los crampones, que nos permiten a cada paso clavar la bota en el hielo y poder caminar sin resbalarnos.
    ¿Habéis entrado alguna vez en una cueva?, ¿dónde?, ¿qué sabéis de las formaciones que hay en ella? Os cuento que en algunos tipos de terrenos, parte de las aguas provenientes de lluvia y de los ríos se infiltra en el suelo a través de fisuras y huecos interconectados. Por disolución, estos huecos se van ampliando y poco a poco se van formando los conductos y galerías por donde circulan ríos subterráneos.
    Todo esto constituye el karst y se forma en diferentes tipos de rocas como yesos, calizas, mármoles e incluso a veces en granitos. Y ¿a qué no sabéis dónde se forman también estos conductos y cuevas? En el hielo glaciar… y os diré que son hermosas. Pero, vamos, vamos a adentrarnos todos juntos. Crampones, casco y equipo de verticales completo…
    Avanzamos por la superficie del glaciar y descubrimos una especie de pozo vertical o sima, formado por varias cascadas que caen al interior y nos preparamos para descender por él. Dependiendo del glaciar tenemos unas profundidades u otras. En esta zona de la Antártida podemos encontrar pozos verticales de unos 50 metros, pero fijaros que se han explorado simas de hasta 200 metros de profundidad en Groenlandia.
    Esta agua en el interior del glaciar va generando una serie de conductos por los que circula. Es una especie de enrejado, unos más grandes, otros más pequeños… es un verdadero sistema de drenaje que existe en el interior de los glaciares. Imaginaros un queso de gruyere o una muela careada… pues lo mismo en el interior del hielo. Fijaros si es un verdadero enrejado, que se han llegado a explorar redes de cavernas superiores a 6 kilómetros de longitud en Svalbard.
    ¿Y sabéis cómo se forman estos conductos? En una cueva formada en roca, si medís la temperatura del agua en el río al inicio de la cueva y la volvéis a medir al final del recorrido, observaréis que ha aumentado. Sin embargo, la temperatura del agua en los ríos en el interior de los glaciares se mantiene siempre a 0ºC. Esto es debido a que el calor que genera el flujo del agua se consume en fundir parte del hielo de las paredes del conducto, aumentando de esta manera su tamaño y la cantidad de agua del río. Es decir, aumentando la fusión del hielo glaciar.
    Al final toda esta agua que circula por el interior de los glaciares en estos ríos, termina saliendo por el frente del mismo. Justamente esa agua es la que nosotros medimos, con la que conocemos el hielo que se funde de los glaciares.
    Si queréis observar alguna fotografía de estos sistemas de drenaje en el interior de las glaciares, podéis encontrar alguna en nuestra web de GLACKMA, en el menú de “Los Inicios” y después en las pestañas de “Cavidades en hielo: criokarst” e “Hidrogeología glaciar”. ¡Espero que os gusten!
    Y una última cosa, a ver si sois capaces de investigar lo que significa “criokarst”. Analizad el origen de la palabra y encontraréis la solución.

  • Fotos y vídeos de los canales fueguinos

    Como os prometí aquí os dejo algunas fotos y videos de nuestra travesía por los Canales de Tierra del Fuego, desde Puerto Willians hasta Punta Arenas. Fue una travesía de 328 millas náuticas. Si a esto le unimos el trayecto desde Caleta Potter en la Antártida, tendríamos un total de 933 millas.

    En Puerto Willians, atracados mientras cargaban algunos contenedores para transportar a Punta Arenas, apareció una hermosa luna, casi llena. Acomodaron los contenedores en la cubierta del Lautaro entre un montón de chatarra que estaban sacando desde la Base Frei en la Antártida (la veréis en los vídeos de la navegación).





    A ver si podéis encontrar el recorrido que hicimos por los canales: primero desde Puerto Willians avanzamos por el Canal de Beagle, pasando desde la Punta Yamaná hasta el Canal O’Brien como ya os había contado. Fue ahí donde aparecieron, todavía sin amanecer, el grupo de glaciares que tenían nombre de países, ¿recordáis?







    Después, para alcanzar la isla Aguirre tomamos el Canal Brecknock y cerca de su final lo abandonamos entrando en el angosto Canal Ocasión, para evitar salir a las aguas del Pacífico. El paso por ese estrecho Canal Ocasión fue espectacular para contemplar cómo maniobraban con el barco. ¡Disfruté enormemente!



    Algunas islas por las que pasamos, por si os aparecen en el mapa y os valen de orientación, fueron la isla Georgiana y la isla Basket. Posteriormente cruzamos por el Canal Cokburn para llegar al Canal Magdalena. Ahí tuvimos la suerte de volver a observar algún otro glaciar, uno de ellos el llamado Contramaestre, del que os dejo una foto y lo reconoceréis en los vídeos.







    Pasamos entre las islas Capitán Aracena y Dawson para alcanzar el Estrecho de Magallanes. A babor dejamos el famoso Puerto del Hambre y continuamos rumbo al Norte hasta alcanzar Punta Arenas.





    Os dejo dos trabajitos en este artículo:
    1- Investigad algo sobre el Puerto del Hambre y contádmelo después con vuestras propias palabras.
    2- Os dejo esta última foto tomada en la navegación del Estrecho de Magallanes, en la que se observa muy bien un valle glaciar. ¿Me sabríais decir qué identifica tan fácilmente que existió un glaciar en este valle con anterioridad? Analizar bien la foto y contadme todo lo que veáis.



  • ¿Queréis hacernos una entrevista entre todos por el satelital?


    Os propongo lo siguiente, a ver si os gusta.

    Ahora salimos para la Patagonia Chilena, como ya os había anunciado durante nuestra navegación. Será del lunes 21 al 28 de febrero. Andaremos en campo sin posibilidad de comunicación, salvo con el teléfono satelital, desde donde os iremos enviando alguna crónica para manteneros al corriente de la mini-expedición.

    Pero aparte de eso os hemos preparado una sorpresa, agradeciendo el ánimo que nos estáis infundiendo día a día con vuestros comentarios en el Blog, y la satisfacción que nos produce ver cómo vais aprendiendo y siguiendo todo lo que os estamos contando.

    Los que deseéis participar en esta entrevista por el satelital, aquí tenéis las pautas para ello:

    1- La comunicación será con la clase completa, dirigida por el profesor. No podemos hacer la comunicación individualmente con cada uno de vosotros. Espero que lo sepáis entender. El costo de la comunicación con el teléfono satelital no es el mismo que un móvil en la ciudad.

    2- Con esta coordinación, el profesor del grupo debe enviar un correo electrónico a la dirección glackma@glackma.es entre el lunes 21 y martes 22. En ese correo se debe indicar el nombre del profesor, el colegio y grupo, el teléfono al cual deberemos llamar y el día y hora preferibles para la comunicación (días posibles: 23, 24, 25 y horas a partir de las 12:00 de España).

    3- Gildo, a quien ya conocéis a través del Blog, nos recopilará toda la información, coordinará con vosotros si hay alguna coincidencia de horas y días que seleccionéis y nos enviará a nosotros la distribución final.

    4- Claro está, que cuando se haga la comunicación, deberéis tener un altavoz en la clase, para que llegue la voz a todos vosotros.

    5- Y… ¿qué haremos en la comunicación? Debéis tener preparadas unas preguntas para hacernos, las que queráis. Tratad de ser originales para que no repitáis la pregunta entre los diferentes grupos que participéis. Y tened varias preparadas, por si ya nos hubiera hecho la pregunta alguna clase, os pediremos pasar a otra.

    6- Después, redactáis y subís al blog lo que nos habéis preguntado, lo que hemos hablado con cada grupo y vuestras sensaciones al hablar con nosotros. Todo eso se lo tenéis que contar al resto de participantes en el Blog.

    7- Tened en cuenta que serán tan sólo unos 5 minutos de comunicación, pues el coste es elevado (no hay coste alguno para el teléfono al que llamamos, se carga todo a nuestro satelital). Así que os aconsejo que trabajéis un poco las preguntas, más bien breves, que sean concretas, curiosas, originales… Queda en vuestras manos la entrevista. ¡Ah!, una cosita, cuando hablemos notaréis que hay unos segundos de retardo, esperad para que no solapemos vuestra voz con la nuestra.

    ¿Os apetece participar en esta actividad? ¡A ver qué tal sale esta experiencia!

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  • Ya en Punta Arenas

    Pisando tierra firme en Punta Arenas. Todavía sintiendo el bamboleo del barco. Sentada en una silla con el portátil sobre las piernas para escribiros estas líneas, tengo la sensación de continuar navegando. De hecho mi cuerpo todavía sigue acompañando el movimiento del barco, imaginario ya. Eso quiere decir, que realmente me había hecho a la navegación.

    El resto del día por los canales fue divino. Desde que me levante a las 4:30 todo el día en el puente de mando y en cubierta. Estuvo muy nublado, llovió en ocasiones, pero la belleza de estos parajes no se podía ocultar. Ya os prepararé unas cuantas fotos y videos.

    Ahora, atontada, aturdida… Punta Arenas, la civilización, ruidos, coches, gente… ¡Puf, qué contraste! Y gracias a los 5 días de barco me ha dado tiempo a ir asimilando el final de la campaña antártica, sino el contraste sé que hubiera sido mucho peor.

    Ahora, viernes ya, sin un respiro, tenemos que ir a las oficinas de la División de Aguas, para coordinar con ellos nuestro trabajo en Patagonia. No quede tiempo ni para descansar. Tan sólo he parado estos minutejos para escribiros estas líneas.

    Con todo coordinado y la llegada un poco más asimilada, os escribiré después. Tengo ganas de leer todos los comentarios que nos habéis ido escribiendo en estos días. Son una verdadera infusión de ánimo y disfruto mucho con vuestras notas.

    ¡Hasta luego, incondicionales seguidores!

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  • Disfrutando por los canales

    (crónica recibida por teléfono satelital)

     
    ¡Qué suerte hemos tenido! Desde Japón se anuncia oficialmente que no van a realizar más capturas de ballenas. ¿Sabéis que se escudan siempre argumentando que se mueven con fines científicos? Sin embargo, es difícil de creer por la cantidad de ellas que capturan.
    El barco que estaba acorralando a este ballenero, no era de Green Peace como decían ayer, es al parecer el Sea Shepherd que actúa bastante en esta zona. Al producirse esta retirada no ha sido necesario que el Lautaro fuera a su búsqueda. De no haber sido así, podríamos estar navegando detrás del ballenero un montón de días, ya que le habían dado la orden al Lautaro de salir a su encuentro como observador, y seguirlo informando continuamente de las maniobras que realizaba. ¡De la que nos hemos librado! Seguramente nos hubiéramos quedado sin trabajo en Patagonia.

    Zarpamos de Puerto Willians a las 23:45 de la noche. La luna prácticamente llena reflejaba su luz blanca en las tranquilas aguas del sur de Chile. ¡Un maravilloso espectáculo!

    Parece que son 24 horas de navegación por los canales hasta Punta Arenas. Como os dije el otro día que buscaseis donde está Puerto Willians, me imagino que a estas alturas, sabéis ya todos muy bien por donde nos encontramos. La navegación a Punta Arenas por esta zona de canales es preciosa. Siempre había oído hablar de ello, pero nunca había tenido la posibilidad de realizarla, de manera que va a ser un buen broche final de la expedición antártica.

    Comenzamos por el canal de Beagle. Pedí que me avisaran cuando de madrugada empezásemos a pasar por la zona de ventisqueros (así llaman aquí a los glaciares de montaña). Me avisan a las 4:30 de la madrugada, pero hasta las 6:00 no tengo luz suficiente para poder empezar a hacer alguna foto.

    Está muy nublado, pero vamos pasando frente a diversos glaciares que dejan adivinar un paisaje casi idílico. Hay algunos que ya van quedando colgados en sus valles de montaña. Los que han navegado por aquí hace algunos años, hablan de una diferencia abismal, notándose en todos ellos un importante retroceso de hielo glaciar.

    Entre las nubes aparece a veces un rayito de sol, iluminando todo el entorno como si se tratase de una varita mágica que convirtiera en oro todo a su paso. En el puente de mando voy observando todo, a estribor, a babor, por la proa y la popa. ¡Sí, es genial este puente de mando, se ve en todas direcciones! Al mismo tiempo que salgo al exterior a observar el paisaje, observo dentro cómo navegan, las maniobras que van realizando en las zonas más complicadas, voy siguiendo las diferentes cartas marinas para ubicarme por donde cruzamos y voy preguntando todo lo que no sé. Me gusta aprender.

    Hemos hecho el paso de la Punta Yamaná al Canal O’Brien, donde nos encontramos en estos momentos. Comenzamos pasando los glaciares: Holanda, Italia, Francia, Alemania, Romanche y… el último de la zona por el momento, el Ventisquero España. A ver si aparece alguno más según continuamos con la navegación. ¡Son paisajes espectaculares! No tenemos un día de sol, pero así entre las nubes y la niebla, se vislumbran todavía más imponentes.
    Acabamos de pasar unas zonas de bajíos junto a las islas llamadas Grupo Timbales y he estado observando con atención la maniobra. Acabo de entrar al camarote a escribiros estas líneas y mandároslo con el teléfono satelitario para que nos podáis seguir en nuestra navegación, y en cuanto termine, regreso al puente de mando a seguir observando todo el entorno.

    ¡Seguimos navegando, expedicionarios!

  • Ballenero japonés. ¿Se trastocarán nuestros planes?

    (crónica recibida por teléfono satelital)

    El mar lo tenemos ya tranquilo, estamos atracados en Puerto Williams, donde están realizando unas maniobras de carga.

     En una de las conversaciones de la cena, ha aflorado el momento más peligroso de la travesía. Fue esta noche pasada, el barco se levantó por la conjunción de dos olas, que llegaron a sacar la proa del agua, cayendo desde 7 metros estrepitosamente y tirando al suelo todos los útiles de navegación del puente. Al parecer se llegó a levantar la proa 45º, apuntando al cielo. ¡Con razón me tenía que agarrar a la cama!

    Y ahora se acaba de presentar una emergencia. Ha sido avistado un ballenero japonés que está cazando ballenas cerca de las aguas territoriales en la costa Pacífica de Chile. Lo está siguiendo un barco de Green Peace. En este momento estamos esperando órdenes para salir en el Lautaro a interceptar al ballenero, en caso de que penetre en aguas de Chile. ¡Ya os contaré!

  • Navegando en un embravecido Drake

    (Crónica recibida por el teléfono satelital)

    Nada más abandonar las Shetland del Sur y alcanzar el paso del Drake, el mar empezó a hacerse notar. Estaba bravo, pero realmente podría haber estado peor. Siguiendo los consejos de los marineros, lo mejor es tumbarse. Así que eso fue lo que hice. Y, ¿sabéis? Ya van casi para 48 horas de mar embravecida.

    Esta última noche estuvo todavía un poco peor. Las cosas en el interior, todas sujetas, para evitar que caigan o se desplacen con los bamboleos del mar. Las olas golpeaban cada poco la ventana del ojo de buey. En la cama tienes incluso que agarrarte, pues hay coletazos que parece que te van a mandar despedido contra la pared del camarote o contra el techo en otras ocasiones.

    Antes de embarcar, yo pensaba que iba a pasarme todo el Drake mareada, pero esto de tumbarse, es un buen truco. Así se puede resistir. En todas estas horas de observación, he aprendido a distinguir los movimientos del barco: el cuchareo, el cabeceo y el balanceo. A veces aparecen separados, pero la mayor parte de las ocasiones se muestran juntos, integrados en un resultado único, produciendo una sensación que sólo se siente navegando.

    Durante estas horas que así van pasando, se va asimilando poco a poco el final de la expedición a la Antártida. Ahora comenzaremos con una nueva, breve, a Patagonia. Y esta especie de “tiempo muerto” sirve de alguna manera para ir cerrando el pasado y abriendo un nuevo horizonte de trabajo. Así se va dejando atrás una etapa, entresacando de ella todas aquellas vivencias que se llevará uno consigo para siempre. De alguna manera esta navegación sirve de etapa de transición.