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Blog: Karmenka desde los Polos

  • Tercer trabajito quincenal: Es de analizar mucho…

    Os cuento en primer lugar que ya me voy ubicando. Cuesta, pero no queda más remedio. El contraste de vida es realmente grande: el entorno, la forma de vida, la gente, el ambiente... Poco a poco y sin perder esa burbujita a mi alrededor -que me ayuda a conservar todo aquello-, me voy ubicando de nuevo en lo que llaman “mundo civilizado y de bienestar”…  

    En segundo lugar os anuncio que seguimos con lo que nos traíamos entre manos. Continúo narrándoos todo lo que me quedó sin poder hacerlo durante nuestra expedición. Vais a quedar asombrados de cómo lo que se vive allí es muy intenso y variado. Cada día es nuevo y diferente a cualquier otro. Fijaros que de lo que pasó en aquellos meses, no he podido escribiros todo en el tiempo presente en el que acontecía, y seguramente necesitaremos otra temporada igual para terminar de hacerlo. Y eso que lo que os escribo es siempre un resumen, pequeñito resumen de lo que ocurre. ¡Así que imaginaros! Y sin más preámbulos, ¡continuamos adelante, expedicionarios virtuales! 

    En tercer lugar, toca “trabajito”… que no me he olvidado de ello. Este es muy especial. No vais a tener que buscar información en ninguna enciclopedia, ni en ningún libro, ni en ninguna página de internet… ¡no, no! ¿Sabéis dónde vais a tener que buscar? Dentro de vosotros, en el interior de cada uno está toda la información que hace falta. No va a ser fácil, os va a tocar hurgar bastante en lo más recóndito de vuestros pensamientos. Pero seguro que lo vais a conseguir.

    “¿Qué nos mandará está vez Karmenka?”, os estáis preguntando. ¡Voy, voy! A ver si os lo explico bien.

    Os vais a poner en el caso de realizar vosotros una expedición de este tipo que terminamos de llevar a cabo. Os lo tenéis que imaginar muy bien y muy real si queréis hacer un buen trabajo. Y se trata de responder a dos preguntas, como si miraseis desde dos lados diferentes:

    1- Estando allí en la Antártida, tal y como hemos vivido nosotros, ¿echaríais de menos “algo” que tengáis habitualmente aquí?

    2- Una vez que regresáis de la expedición y volvéis de nuevo a este mundo civilizado, ¿pensaríais que “algo” de lo que habitualmente tenéis aquí es superfluo, prescindible?

    Entre comillas os escribo “algo” porque refleja todo lo que queráis: cosas, personas, objetos, algo natural, algo artificial, hábitos, costumbres, algo material, algo no tangible, sentimientos… ese “algo” es “todo”.

    No respondáis a la ligera, porque lo que quiero es que analicéis bien. Os voy a dejar suficiente tiempo, pongamos la fecha límite de subirlo al Blog el 23 de Febrero. Así podéis dedicar tiempo suficiente a analizar dentro de vosotros mismos esas cuestiones, luego las ponéis en común con los demás integrantes del grupo y finalmente les dais forma y las escribís en el Blog.

    Tenéis que analizar bien cada día desde que os levantáis hasta que os acostáis e incluso cuando dormís, cómo dormís… tenéis que analizar todo, todo, todo. Los días de clase, los días de descanso,… no perdáis detalle de todo lo que vivís, analizarlo, cualquier pequeño detalle va a ser muy significativo. Ya lo veréis.

    ¿Os atrevéis con este trabajito? Yo confío en vosotros y estoy segura de que no os vais a precipitar escribiendo y que vais a ser capaces de realizar un buen análisis en vuestro interior. ¡Ánimo expedicionarios! 

    • Llegada a España tras la campaña antartica I
    • Llegada a España tras la campaña antartica II

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  • En Salamanca, la nieve cayendo y mi mente... en el Hemisferio Sur

    Ya estoy en Salamanca. Desubicada, completamente desubicada. Tengo la sensación de acabar de despertarme de un sueño profundo y no saber todavía donde me encuentro, ni si el sueño ha sido real o ficción.

    Me siento de nuevo “diminuto personajillo”, aunque no os guste esa calificación, pero es mi percepción. Me han sacado de una aventura sin haberme consultado antes si quería continuar en ella o no… De golpe, me arrojan a otra historia y… aquí, ¡no entiendo nada! Es todo confusión, parece un mundo del revés. No percibo coherencia, ni solidaridad, no aflora esa amistad y camaradería antártica que rebosaban por todos los lugares en la anterior aventura de la que vengo. Me quiero iiiirrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrr!!!!!!!!!!!!  

    La familia, los amigos, todos están bien, bonitos encuentros después de esta larga temporada… y tras habernos visto de nuevo, haber compartido tiempo juntos otra vez… pienso que ya está todo hecho en esta nueva historia, quiero volver a la anterior!!!!

    Hoy caen unos pequeños copos de nieve en Salamanca, tengo la sensación de que es una bienvenida que me da la ciudad pues al parecer, el invierno de momento, ha sido tremendamente seco y ni la nieve, ni casi la lluvia han hecho todavía acto de presencia.

    Miro un poco la previsión para los próximos días, la máxima será de 7ºC y tendremos mínimas por la noche de -2, -3 y -4ºC. Me alegro de vivir en Salamanca y poder encontrar ahora estas temperaturas un poco más asequibles a lo que se ha acostumbrado mi organismo. Aunque casi no hay viento, apenas 5, 10, 15 km/h… y así la sensación es casi de bocanadas de calor… ¿dónde quedaron esas rachas fuertes que hacían bajar la sensación térmica un montón de grados en la escala?

    Me chocan los comentarios de la gente: “¡qué frío!”. No digo nada, sólo pienso para mis adentros que se mueven en coche, o andan un poquito por la calle, después el resto del tiempo van a estar protegidos en sus casas o en los lugares de trabajo, con la calefacción puesta… No saben lo que es trabajar a la intemperie todo el día y con condiciones mucho más complicadas meteorológicamente hablando. Pienso que como sociedad nos estamos debilitando…

    Leo el reciente boletín de GLACKMA, el nº 2 , me sorprende a mí misma como vamos creciendo como Asociación. Observo todos los afiliados que ya pertenecen a GLACKMA. Y no puedo menos que daros las gracias a los que os habéis incorporado en la Asociación, a todos los que estáis participando activamente en ella, a todos los seguidores del Blog y por supuesto, a todos los jóvenes expedicionarios que nos estáis acompañando en esta segunda edición de “Ven a la Antártida”. ¡Un millón de gracias!

    Me termino de ubicar este fin de semana, manteniendo esa burbujita en mi entorno con el aire fresco y puro antártico, y para la próxima seguimos con la historia que ha quedado truncada y a medio narrar. ¿De acuerdo?

    • En el avion, de regreso

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  • Ahora sí, ¡llegó el final!

    Toda historia tiene un inicio y… tarde o temprano, le llega el final. No puede ser de otra manera. Y ahora, ¡sí que sí!, llegó el final a nuestra expedición y sus mini expediciones complementarias.

    En unas horas comienza nuestro retorno desde el Hemisferio Sur al Norte. A la madrugada tomamos nuestro primer avión desde Punta Arenas a Santiago de Chile y después el “saltito” de las casi 14 horas con el que alcanzaremos Madrid. Por carretera hasta Salamanca… y… y… no sé… cambiar la mentalidad para adaptarme al mundo estresante, pero conservando una burbuja a mi alrededor para no perder la tranquilidad y libertad antártica.

    Comenzaba diciendo que llegó el final de la expedición, pero… es fantástico pensar que nuestra expedición virtual continuará hasta que termine de transmitiros las aventuras vividas en la Antártida. Seguro que de esta manera la inmersión en el mundo civilizado me resulta mucho más fácil.   

    • Llego el final

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  • Arica y el Valle de Azapa

    Arica

    Última etapa en nuestra mini expedición al Norte de Chile. Un paso rápido por la ciudad de Arica, porque después de tantos meses de tranquilidad, meterse en una ciudad es de locura para nosotros. Y más todavía con el calor que hace en Arica.

    Me llama especialmente la atención, la antigua Estación de Ferrocarril Arica-La Paz, que había sido inaugurada en 1913 y con un recorrido de 457 kilómetros de vía férrea unía ambas capitales. Se construyó de acuerdo al Tratado de Paz, Amistad y Comercio que celebraron Chile y Bolivia en 1904.

    Me gustó la Catedral de San Marcos que se inauguró en 1876 y fue diseñada por Gustave Eiffel con su característico estilo gótico. Tremenda curiosidad: se prefabricó íntegramente en hierro, sus muros y cielos están revestidos en planchas metálicas y lo único que es de madera, ¿sabéis qué es? La puerta, sólo la puerta de entrada.

    Dejamos en seguida la ciudad pues realmente nos encontrábamos fuera de lugar, aturdidos, aplanados por el sol, el calor, andando lentamente con nuestras botonas y ropa de campo mientras a nuestro alrededor la gente vestía tan solo alpargatas y ropas tremendamente ligeras. ¡Evidente, llegamos casi a los 30ºC! 

    Tomamos una pista hacia el Este que empieza a ganar algo de cota, adentrándose por el verde Valle de Azapa. Este valle ha sido creado por el llamado río San José y permite el cultivo en unas 3.200 hectáreas, rodeadas siempre por secos y yermos cerros. ¡Es tremendo el contraste! Y como en todos los lugares donde el agua escasea, siempre el ingenio para aprovechar este bien escaso. Gracias a ello tienen importantes cultivos de frutas y verduras, y sobre todo de… ¿a qué no sabéis de qué? Poseen grandes extensiones de olivos. ¡Sí!, cultivan la famosa “aceituna de Azapa”.

    Pero no sólo es conocido este valle por la agricultura que desarrollan en medio de este desierto, sino que importantes etapas del desarrollo histórico quedaron estampadas en estas tierras.

    Destacan los geoglifos, que son testimonios culturales del hombre del pasado. Son dibujos realizados en las faldas de algunos cerros, utilizando piedras apiladas y raspando tierra. Los realizaban conjuntamente diversos pueblos ancestrales. Se cree que fueron creadas para marcar el paso de los caminos entre la sierra y la costa, aunque por las características de su simbología, también se cree que cumplieron funciones rituales o de culto. ¡Sí!, también de todo esto he recogido abundante material de grabación y esta aprendiz de reportera-documentalista  os editará un video.

    Y llegó el final de verdad. Durante la noche del domingo al lunes emprendemos nuestro regreso a Punta Arenas. Dos “saltitos de avión” que nos llevarán del extremo más septentrional al más meridional de este país, tan variado como hermoso. ¡Chile! Sería bueno disponer de un año sabático para recorrerlo por completo. A lo mejor cuando me jubile, bueno… si llego a ello y existe para entonces jubilación… 

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  • Por el desierto y las sierras de la Precordillera

    Lupica a 3000  metros de altitud

    Haber aguantado en el Altiplano, ya en plena Cordillera, a pesar del soroche que por primera vez tuve que soportar, nos permitió sacar adelante el mínimo de los objetivos que veníamos a cubrir.

    Tras ese esfuerzo personal acompañado de la recompensa del trabajo cumplido, realizamos un hermoso recorrido por el desierto y las sierras de la Precordillera, sin superar ya los 3.700 metros de altitud…  “¡Fácil ya para esta débil Karmenka!”, es lo primero que se me viene a la mente al escribiros estas líneas.

    Pasamos por unos parajes y pequeños poblados de una gran belleza. Me llamó mucho la atención la Central Hidroeléctrica del pequeño poblado Chapiquiña. Me resultó original dicha central pues ubicada a 3.317 metros de altitud, recibe el agua del río Lauca, que llega a ella de una cota superior, pues viene del Altiplano a 4.300 metros de altitud. De esta manera y con una ingeniosa red de canales, llevan el agua a lo largo de todo el valle que convierten en fértil en medio de un verdadero desierto de precordillera.

    Avanzando por la pista alcanzamos un pueblito de unos 150 habitantes con el nombre de Belén, que es el único del altiplano fundado por españoles. Se instalaron aquí hacia 1.625, como lugar estratégico entre la ruta de Arica a Potosí, atraídos por el excelente clima que tiene, a pesar de los 3.240 metros de altitud.      

    Otros poblados que encontramos a lo largo de nuestro recorrido fueron Lupica, Saxamar, Tignamar, Codpa… Todos ellos con impresionantes huertas en su entorno, siempre en contraste con el desierto de precordillera que los rodea. Aprovechan siempre el agua de algún río mediante ingeniosos canales. ¿Sabéis? He estado haciendo unas cuantas grabaciones, narrándoos y mostrando lo más significativo de cada uno de ellos, de manera que cuando llegue a España y el estresante mundo moderno me deje un ratito, os iré preparando vídeos de todos estos lugares.

    ¡Ya veréis!, entre todo lo que me queda por contaros de la Antártida y mostraros de esta zona tan curiosa del Norte de Chile, vamos a estar en contacto durante unas cuantas semanas más. Siempre que os apetezca seguir en este mundo virtual de expediciones que hemos creado. ¡Claro está!    

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  • La puna, el soroche o el mal de altura

    Volcán Parinacota, de 6330 metros de altitud

    (Crónica enviada por teléfono satelitario)

    De nuevo 48 horas desde mi último artículo en el Blog y de nuevo gran cantidad de cosas para contaros. Para darle continuidad en el tiempo os diré que ese último escrito que os mandé, me costó escribirlo, me costó terminarlo y un último esfuerzo para poder hacer la conexión con el teléfono satelital. No quería demorar el escribiros porque ya iban dos días de nuestra salida de Punta Arenas y me gusta manteneros al día. Así que la verdad, no sé de donde me salió la fuerza, pero conseguí hacerlo.

    Al poco de terminarlo me iba encontrando cada vez peor. Al principio pensaba que era simplemente cansancio por el viaje a la madrugada, por los imprevistos con el 4x4 a nuestra llegada y por nuestra puesta en ruta inmediatamente hacia el Altiplano.

    Eso pensaba hasta que empecé a devolver, aumentó mi malestar, un tremendo dolor de cabeza que me la oprimía como si tuviera una losa encima, por las cervicales y por la frente… Era horroroso. Según pasaban las horas aumentaba mi malestar, mi dolor de cabeza, continuaba devolviendo… me iba quedando sin fuerzas para nada, casi no podía ni hablar, ni mover una mano… nada, no valía para nada.

    Recuerdo la noche, metida en el saco de dormir, con escalofríos, el tremendo dolor de cabeza no me dejaba conciliar el sueño y cada poco tenía que levantarme a devolver. Para el dolor de cabeza había tomado alguna medicina, pero ni por esas me dejaba. Pensamos que había tomado algo que me sentó mal.

    Al día siguiente continuamos avanzando por la pista por el Altiplano alcanzando los 5000 metros de altitud, pasamos junto a la antigua mina de oro de Choquelimpie, y después llegamos a las termas de Churiguaya. En la planificación de la ruta del día anterior no os podéis imaginar la ilusión que tenía de pasar por unas termas naturales y darme un bañito relajante. Pero fijaros que mal me encontraba que al llegar al lugar no tenía ninguna gana.

    Con un esfuerzo tremendo salgo del coche, tomo mi cámara y hago algún vídeo del lugar… pero con un esfuerzo inimaginable, parecía una muñequina de trapo. “Me voy a arrepentir de no meterme en estas termas”, pienso para mis adentros. Así que finalmente decido darme un bañito.

    La temperatura en el exterior era de unos 3ºC, así que al irme quitando la ropa me voy espabilando un poco. Trato de meterme en una primera poza, pero el agua era demasiado caliente, así que voy a una segunda, algo más pequeña pero con el agua ya un poco más asequible. Fantástico el bañito, me unté todo el cuerpo con la arcilla volcánica, me limpié con las aguas termales y al salir, el fresquito del exterior me hizo sentir perfectamente. Era como si se me hubiera quitado una losa de encima.

    Tras mi mejoría, continuamos con la ruta y llegamos al lago Chungará, a 4570 metros de altura, que ocupa 2150 hectáreas, con aguas que reflejan las imponentes cimas nevadas de los volcanes Parinacota, Pomerape y Sajama, todos de más de 6000 metros. Os diré que para entonces mi malestar había aparecido de nuevo, se ve que el efecto reponedor de las aguas termales ya pasó.

    Continuamos y llegamos al pueblo de Parinacota, ubicado a los pies del volcán que os nombraba anteriormente. Su origen es prehispánico, pero fue ocupado por los españoles por estar en la ruta a Potosí. Por cierto, ¿os apetece investigar un poco sobre Potosí?

    Parinacota cuenta con apenas 25 habitantes, es un pueblo ritual, cuya población aymara vive en los lugares de pastoreo y sólo acude a su hogar para las fiestas religiosas. Cuenta con una preciosa iglesia de la que os dejo algunas imágenes para que disfrutéis de ella.

    Traté de hacer algunas grabaciones en el pueblo, a la hermosa iglesia y… ¿qué me ocurrió entonces? De ese esfuerzo tuve de nuevo ganas de devolver, pero ahora sólo echaba líquido pues llevaba ya más de 24 horas sin poder comer nada. “No, algo no va bien”, pensé. Tenemos que bajar cota.

    Así que emprendimos camino directo bajando altitud y al poco de pasar Putre, llegamos a Maillku, pueblecito formado por una única familia con sus hijos, que conocimos en nuestra subida. Es una familia encantadora, han construido su propia casa a 3000 metros de altitud, justo antes de empezar la Precordillera. Llevan ya más de 20 años viviendo aquí, alejados del mundo moderno, civilizado, estresante… Ambos en el matrimonio, tienen estudios y han estado viviendo en el mundo civilizado hasta que hartos de él, decidieron llevar una vida más natural y próxima a la tierra, donde han criado y educado a sus hijos.

    Nada más llegar y verme, Andrea, -la señora, que es médico-, me dijo que lo que tenía era la puna. Sí, el mal de altura. Nos dijo que no teníamos que haber subido tan rápido de cota. Lo mejor sería aclimatarse durante 5-6 días a 3000 metros y después cada 500 ó 1000 metros más de ascenso, otros 5-6 días de aclimatación. Es decir, que habíamos hecho en tan sólo dos días lo que debíamos de haber realizado en 15 días. Me miró el oxígeno que tenía en sangre y al ver que era bajo me puso algo de oxígeno. “No es realmente necesario, pero así te recuperas antes”, me dijo. Alexi, su marido, me preparo una infusión de coca. Y efectivamente, poco a poco me fui encontrando mejor. Me cambió el color de la cara, podía volver a hablar, a reírme, me sentía con fuerzas para caminar, para echarme a correr. En definitiva, volvía a ser yo.

    Por seguridad, Andrea le comprobó el oxígeno a Adolfo y él estaba perfectamente y eso que conforme avanza la edad es más fácil de sufrir la puna, según nos explicó Andrea. Me dijo también que no estaba tan mal para lo que es habitual y teniendo en cuenta lo que habíamos hecho. Nos comentó de casos muy problemáticos que le tocó atender y habiendo ascendido menos. Nos dijeron incluso que ellos, viviendo a 3000 metros de altitud, tienen que tener cuidado cuando ascienden y van poco a poco aclimatándose con el tiempo necesario. Han visto incluso muertes por un ascenso muy rápido… “¡Vaya!, así que después de todo, no puedo quejarme”, pensé para mis adentros.

    Yo creo, por propia experiencia que esto de la puna o el soroche, depende también de cómo se encuentre el organismo y creo que en esta ocasión me ha pillado un poco débil. ¿Por qué os digo esto? Hace 4 años, subiendo también del nivel del mar a casi los 5000 metros de altitud en tan sólo dos días, me sentía como una rosa. Y como tenía ganas de saber qué era el soroche, me eché una carrera cuesta arriba y a toda velocidad… Fue genial, porque iba notando como poco a poco mi organismo se paraba, iba como a cámara lenta hasta ver que no avanzaba. Me recordó a los sueños esos que a veces todos tenemos, en los que corres y no avanzas nada. Y así fui perdiendo las fuerzas, no podía respirar, hasta que tuve que tirarme al suelo y recuperar. Eso tuve que hacer para sentir la puna y ahora de sorpresa me viene a saludar ella solita. Por eso, yo creo, que me pilló un poco débil después de la expedición antártica. 

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  • Arica y el Altiplano

    Panorámica en la Precordillera

    (Crónica enviada por teléfono satelitario)

    Se suceden tan sólo un par de días desde que os escribí la última vez y tengo la sensación de que ya ha sido un mes entero. Es increíble lo que puede vivir uno en tan sólo 48 horas.

    Para no alargaros demasiado este artículo y poder manteneros al corriente de nuestro mini-viaje por el Altiplano, os diré que la partida fue un poco accidentada, pero que de momento volvemos a tener todo en marcha y sobre ruedas y nunca mejor dicho pues ahora mismo estamos en un 4x4 en pleno Altiplano.

    Salíamos de Punta Arenas a las 3:00 de madrugada en un vuelo a Santiago de Chile, donde enlazábamos con otro que nos llevaba directos a Arica, la región más la Norte de Chile, que tiene frontera por el norte con Perú y por el Este con Bolivia. ¿Qué tal está vuestra geografía sudamericana?

    ¿Qué nos ocurrió en primer lugar? Ese primer vuelo se retrasó bastante y nos tocó esperar en el aeropuerto de Punta Arenas, una verdadera pena después del madrugón. Evidente que perdemos nuestro segundo vuelo y nos tienen que buscar otra opción.

    Una vez que alcanzamos el aeropuerto de Arica, hay un desaguisado con el 4x4 que habíamos reservado. A última hora les surge un problema y no nos lo tienen disponible. Nos ofrecen un turismo… pero, ¿qué vamos a hacer nosotros con un turismo si lo que queremos es perdernos por el Altiplano?

    Cuando ya casi damos por perdido nuestro viaje y estamos empezando a considerar un plan C, o D… o Z, un local nos ofrece una solución y nos permite alquilar un 4x4 para movernos estos días por el Altiplano.

    Asfixiados de calor en Arica con 30ºC y justo en la costa, lo único que hacemos es comprar comida en un supermercado para ser autónomos durante estos días y salimos de allá para ir ganando altitud y con ello frescor.

    Como buenos expedicionarios y exploradores que sois ya, os voy a pedir que ubiquéis donde está Arica y después hacia el Este, busquéis Putre. Se encuentra en la carretera que saliendo desde Arica va a Bolivia. De momento es esa subida al Altiplano la que hemos tomado.

    Fijaros que Arica está a orillas del mar y Putre se encuentra a 3500 metros sobre el nivel del mar, justo antes de alcanzar el Altiplano. Y la distancia que las separa por la carretera es de poco más de 100 kilómetros, así que fijaros el desnivel tan grande que tiene dicha carretera. No todo vehículo es capaz de subir por estos lugares.

    Pasado Putre, hemos tomado una pista que continua avanzando hacia el Este y estamos ya en pleno Altiplano, hemos pasado ya lo que denominan la Precordillera y estamos en plena Cordillera, ya en el Altiplano, en este momento a 4535 metros de altitud. Nos está nevando y fijaros que es de tormenta con relámpagos y rayos… ¡Increíble!

    Os voy a hablar un poquito del clima para que conozcáis esta zona tan maravillosa. Empezamos en la costa con la ciudad de Arica, que aunque se encuentra en una zona tropical, tiene un clima templado debido a la influencia de la corriente marítima de Humboldt, cuyas aguas moderan la temperatura (abro aquí un pequeño paréntesis para pediros que investiguéis un poquito sobre esta corriente).

    La corriente origina además nubosidad costera durante las mañanas -fenómeno que aquí es conocido como “camanchaca”- y tarde soleadas durante todo el año. Las temperaturas casi no varían, 18º-28ºC en verano y 13º-19ºC en invierno. Es tremendamente seco, fijaros que el promedio máximo de precipitaciones es de tan sólo 0,2 mm en agosto y 2 mm lo acumulado en todo el año!!

    Sin embargo, hacia los valles interiores, la cordillera de la costa actúa como un biombo que frena las neblinas y aparece el desierto de Atacama, donde la humedad relativa del aire no supera el 40%, jamás llueve y los días de gran calor contrastan con noches muy frías.

    Si seguimos subiendo en altitud y nos adentramos en la Precordillera y el Altiplano, el clima vuelve a cambiar, acentuándose paulatinamente las oscilaciones térmicas diarias y la radiación solar. La altitud genera bajas presiones y poca concentración de oxígeno, lo que dificulta la respiración. Las estaciones climáticas son muy diferenciadas. De abril a agosto suele haber heladas, el aire es seco y la temperatura en el día fluctúa entre -5ºC y 15ºC, mientras en la noche hay mínimas que llegan a los -25ºC. De septiembre a noviembre la temperatura aumenta a unos 20ºC durante el día y -10ºC durante la noche.

    Bueno, pues ya veis por donde estamos. 

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  • Un diminuto personajillo emprende una nueva aventura

    Karmenka y Adolfo en el puerto de Punta Arenas

    Un par de días en Punta Arenas bastan para organizar una nueva exploración. Será breve, pero no por ello dejará de ser una nueva andanza gracias a la cual, un diminuto personajillo que anda perdido por estas tierras del sur, consiga esa aclimatación que dentro de poco le hará falta para meterse de lleno en el mundo civilizado, en ese mundo alocado y que a toda velocidad avanza continuamente estresado.

    Nuestro viaje de regreso a España empieza el 24 de enero en la madrugada chilena y hasta entonces, con este adelanto de la salida de la Antártida, nos queda una semana que hay que aprovechar. ¿Sabéis? Nuestro inicial regreso a España estaba fijado para mitad de febrero, pero durante estos meses se han sucedido una serie de acontecimientos en cuanto a logística antártica y cambios de vuelos de las líneas regulares se refieren, que terminaron fijando nuestra llegada a España para el 25 de enero.

    Si ya ese adelanto de medio mes me parecía precipitado, os podéis imaginar los cambios de esta última semana lo que han supuesto para este personajillo. Pero bueno, otra cosa no, pero adaptados a los cambios y a los imprevistos estamos, pues trabajando en zonas polares es una de las cosas que están más a la orden del día.

    En cuanto tuvimos que dejar el Continente Blanco, lo primero que se nos vino a la mente fue tratar de resolver algo que tenemos pendiente desde hace prácticamente un año, cuando en febrero del año pasado salíamos de la Antártida en el barco chileno Lautaro. En ese viaje, al pasar entre los canales vimos un glaciar, el Contramaestre, que es firme candidato para que GLACKMA llegue a instalar una nueva estación de medida de descarga glaciar.

    Nos hace falta realizar en primer lugar una expedición exploratoria, para reconocer el glaciar y ver si de verdad es posible que trabajemos en él. Pensamos que ahora en esta semana podríamos intentarlo, pero no ha sido así. Falta hacer la batimetría del entorno para estudiar las posibilidades del desembarco en el lugar y falta conseguir la logística para ello. Con más tiempo a lo mejor hubiéramos logrado algo, pero así de la noche a la mañana, totalmente imposible.

    Pero como experimentados exploradores polares nunca establecemos un único plan. Simultáneamente y ya por costumbre, tenemos siempre el plan A, el B, el C… y así una larga fila. De manera que si falla uno se activa el siguiente y si este también lo hace, automáticamente entra otro y así sucesivamente.

    Restructuramos los planes comiendo en el restaurante Asturias. Este lugar nos gusta, es muy acogedor, tiene una preciosa arquitectura cuidando cada detalle. El dueño es amigo nuestro ya de hace años y de hecho siguiendo el Blog sabe en qué parte del mundo andamos y cuándo nos va a ver por su restaurante comiendo. Encontrarse con sangre asturiana aquí a estas latitudes es para esta asturiana que escribe una gran alegría.

    Bueno, que me he despistado con mi tierrina, ¿cuál es nuestro plan para esta semana de espera hasta viajar a España? Esta madrugada volaremos rumbo al norte de Chile a la Región de Arica y Parinacota. Haremos un recorrido en un todoterreno por el altiplano chileno, donde estudiaremos el permafrost y las nieves perpetuas, moviéndonos entre altitudes de 5000 y 6000 metros.

    Os llevaremos de nuevo virtualmente con nosotros en esta nueva aventura, os mantendremos informados con ayuda del teléfono satelital, que será el único medio de comunicación del que dispongamos por allí. ¿Queréis acompañar a este diminuto personajillo en esta nueva aventura? ¡Estáis todos invitados!  

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  • Me siento como un personajillo al que han desgajado de su historia

    A la madrugada ya del viernes os escribo este artículo. Sólo para deciros que acabamos de pisar tierra en Punta Arenas. Todo se precipitó como nunca nos había ocurrido. Apenas cinco horas antes nos informan que podremos salir de la Antártida en un Hércules C-130 chileno que llega al Continente Blanco lleno de periodistas para la visita de los presidentes.

    Todavía no he asimilado que la Antártida quedó allá, lejos… hasta otra campaña. No, todavía no lo he asimilado. Llegamos a la madrugada a Punta Arenas y lo primero que me sorprende es la noche, la oscuridad. Por la latitud a la que nos encontrábamos y la época de verano, no teníamos oscuridad, tan sólo un breve crepúsculo.

    Durante todo el trayecto del aeropuerto al pequeño hostal donde nos alojamos, he tenido una sensación extraña. Todo lo que veía no lo asimilaba. Las imágenes de la ciudad, los coches, las casas no han entrado en mí todavía. No sé cómo, pero percibo que mi mente se ha quedado remolona allá en el Continente Blanco, como si se hubiera separado de mi cuerpo.

    Ya os contaré cómo nos vamos a organizar estos días que nos quedan hasta nuestro regreso a España, todavía no lo sé, pero está claro que no nos vamos a quedar quietos en la ciudad. Tengo muchísimas cosas todavía por contaros de la Antártida, tengo muchos vídeos todavía por editar y mostraros… Se vive con tanta intensidad en aquella tierra helada, que necesito al menos el doble de tiempo para contaros un mínimo de lo acontecido.

    Así que no sé cómo ni en qué orden… pero seguiré tras el Blog narrándoos las aventuras vividas. De momento sólo os puedo decir que me siento como un personajillo al que han desgajado de su historia, sin haberle consultado. 

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  • O se precipita nuestra salida de la Antártida… o perdemos el regreso a España

    Tras varias gestiones en medio de este caos protocolario que envuelve a las bases de la zona, debido a la inmediata visita de los presidentes de Chile y Uruguay, parece que hemos logrado algo.

    Esta tarde teníamos una nueva posibilidad de regreso a Punta Arenas sin perder nuestros billetes a España, lo único es que se nos precipitaba bastante la salida. Como si fuera de la noche a la mañana todo se acababa ya. La opción se planteaba para el día 16 de enero… es decir, ¡ya!

    Y, ¿por qué hablo en pasado si era esta misma tarde? Recién información recibida hace tan sólo unos minutos se contradice con esa anterior. No sé si es el caos de la visita presidencial que hace que todos anden nerviosos o realmente se ha producido tal desbarajuste en el calendario logístico que no tienen forma de organizarlo de nuevo.

    Seguimos con la incertidumbre… o se nos retrasa perdiendo nuestro vuelo a España o se precipita de forma inesperada. Realmente esto es la Antártida, no me cabe la menor duda. 

    • O se precipita nuestra salida de la Antártida… o perdemos el regreso a España

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