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Blog: Karmenka desde los Polos

  • Encuentro con los jóvenes expedicionarios

    Jóvenes expedicionarios que nos habéis seguido desde diciembre -cuando comenzamos nuestra expedición a la Antártida- y nos habéis acompañado a lo largo de todos estos meses… ¿sabéis que os digo? ¡Que por fin llegó el momento de dejar la virtualidad!

    Adolfo y yo estamos muy orgullosos de vuestra compañía, día a día nos habéis dado aliento en los momentos tan complicados que nos fueron surgiendo. Vuestra ilusión por aprender ha sido contagiosa, vuestra concienciación medioambiental ejemplar. Vuestros profesores, que a pesar de lo denso del programa escolar se las han ingeniado para ayudarnos con esta divulgación, merecen toda nuestra gratitud y seguro que vosotros, jóvenes expedicionarios, habéis sido conscientes también de su esfuerzo y se lo habéis agradecido de la mejor forma: aprendiendo y trabajando.

    No os quiero ni decir lo satisfechos y contentos que están Empar, Alejandro y Susana (voluntarios de GLACKMA) al ir comprobando según avanzaba la expedición, lo bien que habéis trabajado con esas unidades didácticas tan atractivas que os han preparado.

    Jóvenes expedicionarios os esperamos el próximo 17 de Mayo a las 11:00 horas en el CC Julián Sánchez "El Charro" en Salamanca. Estaremos a vuestra disposición para poderos resolver todas aquellas dudas y curiosidades que os hayan quedado sin responder.

    Tenemos también que agradecer a la Fundación Salamanca Ciudad de Saberes  su apoyo ayudándonos a difundir esta actividad entre los centros y la organización de este encuentro del próximo 17 de Mayo, en el que por fin nos conoceremos.

    • Encuentro con los jóvenes expedicionarios

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  • Reconfortante…

    La vida está llena de pequeños detalles que son tremendamente reconfortantes. Sólo hay que ver y saber mirar al mismo tiempo, oír y ser capaces de escuchar lo que oímos. Cuando miramos y escuchamos, intentamos entender y comprender la armonía de nuestro entorno.

    Hoy os voy a contar uno de estos detalles y para ello primero os pongo en situación. Llegada a Punta Arenas tras la expedición de la Antártida, es decir, en un abrir y cerrar de ojos “aterrizaje forzoso en el mundo civilizado”. Sinsabor interno por no haber conseguido nuestro objetivo principal de la expedición, tristeza en el corazón por la despedida en la Base Rusa Bellingshausen, melancolía por alejarse de la paz y tranquilidad infinitas del Continente Blanco… ¡¡Tremendo popurrí en lo más profundo de mi ser!! ¿Os imagináis?

    Llegamos al pequeño hostal donde solemos alojarnos en Punta Arenas en nuestras idas y venidas antárticas y donde ya somos como de casa. Es un negocio familiar y la verdad es que nos sentimos tratados como si fuéramos de esa familia. Rocío, una de las hijas de los dueños, en cuanto se entera que hemos regresado, nos busca. Un fuerte abrazo, un enorme beso y una sonrisa gigantesca. Tiene unas tremendas ganas de saber cómo nos ha ido…

    Con sus 11 añitos me cuenta que se va toda la familia a ver el glaciar Perito Moreno, que irá al Museo de Hielo que hay en Calafate donde se explica la formación de los glaciares, que le encantan los glaciares por su inmensidad y por el color azul del hielo… ¡¡jaja, coincidimos en gustos!!

    Hablando con ella, le comento que todos los expedicionarios virtuales que de España están acompañándonos en la expedición, estarían encantados de poder ir con ella en realidad -y no virtualmente como los llevo yo- a ver el inmenso glaciar Perito Moreno. Con una gran madurez me dice: “Sí, a mí me fascina la naturaleza y me considero muy afortunada de vivir en este lugar. Estoy muy agradecida de poder tener los glaciares tan cerca…”

    Como son unos cuantos años ya, yendo y viniendo al Sur, conocemos a Rocío desde que era mucho más pequeña. Recuerdo con emoción cómo hace unos 3 ó 4 años, habiendo regresado de la Antártida y a punto de salir a Patagonia, se acerca a Adolfo y a mí y nos regala unos dibujos que nos había hecho. Cada uno con su mochila preparada, nuestras ropas de campo y nuestros rasgos característicos que nos sacó a la perfección. “Un recuerdo, para que tengáis suerte en Patagonia”, nos dijo.

    ¿No es verdad que la vida nos está continuamente brindando y regalando motivos para ser felices? Sólo tenemos que saber mirar cuando vemos y escuchar cuando oímos. 

    • Rocio y Karmenka

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