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Blog: Karmenka desde los Polos

  • Inolvidable encuentro con los jóvenes expedicionarios

    Leyendo la carta de Alejandro

    Por fin llegó el día esperado por todos. Quitamos las pantallas de ordenador que nos han permitido durante todos estos meses trabajar juntos y dejando el mundo virtual, aparecemos en el mundo real.

    Adolfo y yo nos acercamos en Salamanca al salón de actos del CMI Julián Sánchez “El Charro”, media hora antes para ir preparando el ordenador, el cañón, hacer las pruebas de sonido y comprobar que todo funciona a la perfección. Ya está allí José Javier como representante de la Fundación Salamanca Ciudad de Saberes, que nos han ayudado en la organización de esta actividad coordinando con todos los centros escolares.

    Comenzando con los preparativos observamos que están ya entrando un montón de expedicionarios. “¡Vaya, me he despistado de la hora!”, pensé en un primer momento… No, no, al parecer se han confundido ellos y han venido una hora antes. Como la mañana está fresquita en la capital charra, los organizadores les dejan ir pasando. Llenan una buena parte de las butacas y entre  prueba y prueba, algún comentario les vamos haciendo… con una tremenda acogida por su parte.

    El tiempo pasa rápido. Pronto el salón de actos con sus 175 butacas está lleno de jóvenes expedicionarios antárticos. Han sido muy puntuales. ¡Da gusto! José Javier les da la bienvenida y nos presenta. Comenzamos… En primer lugar les hacemos llegar los saludos especiales que nos han mandado tres voluntarios de GLACKMA que han estado muy presentes en toda la edición de “Ven a la Antártida”: Empar, Susana y Alejandro. Gracias a su esfuerzo y trabajo hemos inaugurado el proyecto educativo EDUCAGLACKMA justo antes de partir para la Antártida. Ya conocéis todos las maravillosas Unidades Didácticas sobre Meteorología y el Cuadernos del Joven Investigador que hemos estado utilizando durante la expedición como material de apoyo. Leemos una emotiva carta de Alejandro dirigida a todos los expedicionarios (Alejandro, súbela al Blog si te parece) y comenzamos con la conferencia.

    En la primera parte de la charla, estando Adolfo hablando de la importancia del hielo glaciar y la información que guarda en su interior, llega Laura, una expedicionaria con un coraje impresionante. La busqué con la mirada antes de comenzar y al no verla sentí una punzada de tristeza. De manera que, como os podéis imaginar, al verla llegar con su silla y ubicarse ahí delante al pie del escenario, sentí una gran alegría. La seguí con la mirada, que pronto se cruzó con la suya. Nos sonreímos… no sé por cuanto tiempo, porque de repente Adolfo me saca de mis pensamientos: “pasa a la siguiente”. Me había despistado, era yo la que estaba pasando las pantallas de la presentación en el ordenador y mi mente se había esfumado del escenario “acercándose” a la de Laura.

    ¿Qué os puedo contar? Tanto Adolfo como yo disfrutamos con la conferencia, el pequeño público estaba totalmente entregado. Al terminar aplausos y aplausos. Totalmente sinceros… ¡Qué felicidad! Después vino la ronda de preguntas… que no dieron terminado pues se acababa el tiempo. Entregamos al finalizar un libro Diario Polar para la biblioteca de cada uno de los centros. ¿Y después? Sesión de fotos… Aprovechan para hacernos llegar el trabajo del Ciclo del Agua del grupo 6ºB de Carbajosa. Sé que unas cuantas clases de ese colegio no habéis podido venir por falta de sitio en el salón de actos… Espero que en el futuro haya oportunidad de conocernos. También eché de menos a los expedicionarios bejaranos del Marqués de Valero que no se pudieron acercar. Me sorprendieron muy positivamente los expedicionarios más mayores del San Estanislao de Kostka que habían terminado todas las fichas del Cuaderno del Joven Investigador antes de venir al encuentro. ¡Qué satisfacción ver vuestras ganas de trabajar!

    Al final los jóvenes expedicionarios no se querían ir, nosotros no queríamos que se marcharan… pero el tiempo pasó muy rápido, voló.

    Expedicionarios, ha sido un día inolvidable en mi vida. Habéis conseguido emocionarme. Me he alegrado al comprobar la cantidad de cosas que habéis asimilado y aprendido con nosotros durante esta expedición. Me habéis dejado una muy buena onda con vuestros hábitos y concienciación para tratar de disminuir la contaminación y el consumismo de este mundo loco que nos envuelve a todos. He salido encantada por vuestro querer respetar la naturaleza y desear implicaros para conseguir entre todos que los glaciares no sigan fundiéndose a estas velocidades de vértigo.

    Queridos expedicionarios, gracias por vuestros aplausos sinceros, gracias por vuestras sonrisas, gracias por vuestros continuos saludos: “¡Hola Adolfo, hola Karmenka!” Gracias amigos por vuestra ilusión desbordante.

    Para siempre han quedado grabadas en mi interior vuestras caras iluminadas con esas sonrisas sinceras, vuestra tremenda ilusión… Gracias Laura por tu esfuerzo de acudir al encuentro. En mi interior ha quedado también para siempre tu gran denuedo, ¡todo un ejemplo!

    ¡Ha sido… GENIAL!

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  • ¿Queréis inmiscuiros en el Campo de Hielo Norte Chileno?

    Al terminar nuestra campaña antártica y antes de regresar a España, ¿sabéis por dónde estuvimos? Completando la exploración del campo de Hielo Norte Chileno -que habíamos iniciado un año antes, también al finalizar la correspondiente campaña antártica-. Fijaros que como la logística antártica es tan impredecible y es muy difícil que coincida exacta la coordinación de los vuelos regulares desde España hasta Punta Arenas con el cruce a la Antártida, o viceversa al dejar el Continente Blanco, siempre aprovechamos esas esperas para trabajar en Patagonia, bien en la parte chilena o en la argentina. Sabéis ya, que en cada una de ellas tenemos una estación registrando datos de descarga glaciar, dentro de esta red de estaciones de GLACKMA.

    El año anterior lo que comenzamos fue a explorar el Campo de Hielo Norte, que está en la Patagonia Chilena pero a una latitud más baja que cualquiera de esas dos estaciones que os mencionaba antes. Lo que buscábamos es un nuevo glaciar que cumpliera los requisitos necesarios para poder llegar a instalar otra estación. Ya sabéis que cuantas más estaciones tengamos en la red -variando las latitudes- mucho mejor, ya que tendremos más información de la evolución del calentamiento global.

    Con nuestra exploración del año anterior, encontramos en una primera aproximación un glaciar candidato a ser explorado con más detalle en una segunda fase, en la que habría que corroborar que se cumplen todos los requisitos que necesitamos. Debido a la gran extensión del Campo de Hielo Norte, no nos fue posible terminar por completo el recorrido. Y antes de realizar esa segunda fase exploratoria para descartar o no el glaciar candidato, es necesario completar la exploración general de los diferentes glaciares del Campo de Hielo Norte, por si alguno presenta características más optimas que el hasta entonces localizado.

    De manera que al terminar nuestra campaña antártica en esta ocasión, nos propusimos rematar la faena, a ver si lográbamos completar esa primera exploración más general del Campo de Hielo Norte.

    Sin apenas descanso, llegando a Punta Arenas del Continente Blanco, tomamos un nuevo avión que nos lleva hasta Coyhaique, la capital de la Región de Aysen en Chile. El nombre de Coyhaique viene del término tehuelche “Koy Aike”, que significa laguna-campamento. ¿Y sabéis por qué? Porque el objetivo fundamental cuando se fundó en 1929 era facilitar la tarea de colonización de la zona.

    Tras alquilar un vehículo y sin pérdida de tiempo, pues no son muchos los días que tenemos, nos ponemos en ruta…  

    • Vista panoramica de Coyhaique
  • Encuentro con los jóvenes expedicionarios

    Jóvenes expedicionarios que nos habéis seguido desde diciembre -cuando comenzamos nuestra expedición a la Antártida- y nos habéis acompañado a lo largo de todos estos meses… ¿sabéis que os digo? ¡Que por fin llegó el momento de dejar la virtualidad!

    Adolfo y yo estamos muy orgullosos de vuestra compañía, día a día nos habéis dado aliento en los momentos tan complicados que nos fueron surgiendo. Vuestra ilusión por aprender ha sido contagiosa, vuestra concienciación medioambiental ejemplar. Vuestros profesores, que a pesar de lo denso del programa escolar se las han ingeniado para ayudarnos con esta divulgación, merecen toda nuestra gratitud y seguro que vosotros, jóvenes expedicionarios, habéis sido conscientes también de su esfuerzo y se lo habéis agradecido de la mejor forma: aprendiendo y trabajando.

    No os quiero ni decir lo satisfechos y contentos que están Empar, Alejandro y Susana (voluntarios de GLACKMA) al ir comprobando según avanzaba la expedición, lo bien que habéis trabajado con esas unidades didácticas tan atractivas que os han preparado.

    Jóvenes expedicionarios os esperamos el próximo 17 de Mayo a las 11:00 horas en el CC Julián Sánchez "El Charro" en Salamanca. Estaremos a vuestra disposición para poderos resolver todas aquellas dudas y curiosidades que os hayan quedado sin responder.

    Tenemos también que agradecer a la Fundación Salamanca Ciudad de Saberes  su apoyo ayudándonos a difundir esta actividad entre los centros y la organización de este encuentro del próximo 17 de Mayo, en el que por fin nos conoceremos.

    • Encuentro con los jóvenes expedicionarios

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  • Reconfortante…

    La vida está llena de pequeños detalles que son tremendamente reconfortantes. Sólo hay que ver y saber mirar al mismo tiempo, oír y ser capaces de escuchar lo que oímos. Cuando miramos y escuchamos, intentamos entender y comprender la armonía de nuestro entorno.

    Hoy os voy a contar uno de estos detalles y para ello primero os pongo en situación. Llegada a Punta Arenas tras la expedición de la Antártida, es decir, en un abrir y cerrar de ojos “aterrizaje forzoso en el mundo civilizado”. Sinsabor interno por no haber conseguido nuestro objetivo principal de la expedición, tristeza en el corazón por la despedida en la Base Rusa Bellingshausen, melancolía por alejarse de la paz y tranquilidad infinitas del Continente Blanco… ¡¡Tremendo popurrí en lo más profundo de mi ser!! ¿Os imagináis?

    Llegamos al pequeño hostal donde solemos alojarnos en Punta Arenas en nuestras idas y venidas antárticas y donde ya somos como de casa. Es un negocio familiar y la verdad es que nos sentimos tratados como si fuéramos de esa familia. Rocío, una de las hijas de los dueños, en cuanto se entera que hemos regresado, nos busca. Un fuerte abrazo, un enorme beso y una sonrisa gigantesca. Tiene unas tremendas ganas de saber cómo nos ha ido…

    Con sus 11 añitos me cuenta que se va toda la familia a ver el glaciar Perito Moreno, que irá al Museo de Hielo que hay en Calafate donde se explica la formación de los glaciares, que le encantan los glaciares por su inmensidad y por el color azul del hielo… ¡¡jaja, coincidimos en gustos!!

    Hablando con ella, le comento que todos los expedicionarios virtuales que de España están acompañándonos en la expedición, estarían encantados de poder ir con ella en realidad -y no virtualmente como los llevo yo- a ver el inmenso glaciar Perito Moreno. Con una gran madurez me dice: “Sí, a mí me fascina la naturaleza y me considero muy afortunada de vivir en este lugar. Estoy muy agradecida de poder tener los glaciares tan cerca…”

    Como son unos cuantos años ya, yendo y viniendo al Sur, conocemos a Rocío desde que era mucho más pequeña. Recuerdo con emoción cómo hace unos 3 ó 4 años, habiendo regresado de la Antártida y a punto de salir a Patagonia, se acerca a Adolfo y a mí y nos regala unos dibujos que nos había hecho. Cada uno con su mochila preparada, nuestras ropas de campo y nuestros rasgos característicos que nos sacó a la perfección. “Un recuerdo, para que tengáis suerte en Patagonia”, nos dijo.

    ¿No es verdad que la vida nos está continuamente brindando y regalando motivos para ser felices? Sólo tenemos que saber mirar cuando vemos y escuchar cuando oímos. 

    • Rocio y Karmenka

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  • 29/03/2013

    - Antártida

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    Actitud positiva y perseverancia…

    Terminó la campaña antártica y no se logró instalar el nuevo equipo que llevábamos para transmitir vía radio los datos de la estación de medida. No, no se logró poner el equipo en marcha. Fue grande la desilusión con la falta de profesionalidad de la empresa alemana donde compramos toda la instrumentación. Nos sentimos “tirados” y “abandonados”. Ellos habían conseguido vender su “producto” y después se desentendieron completamente.

    No os podéis imaginar la tristeza con la que de nuevo volvimos a armar aquellas cajas en la que transportamos todo el material, embalamos todo el equipo cuidadosamente en ellas y de nuevo las embarcamos en el Hespérides. Llegarán a Cartagena a finales de mayo. Las tendremos que recoger nuevamente y después las enviaremos a la empresa alemana. Estamos seguros de que lo que pagamos por el equipo no nos lo van a devolver, visto lo visto. Pero está claro que nosotros no nos vamos a quedar con un equipo que no funciona…

    A pesar de que este objetivo no se logró sacar adelante con éxito, los que ya nos conocéis sabéis que nos gusta afrontar la vida con una actitud muy positiva. Y eso hemos hecho en esta ocasión. Fijaros, la estación de medida está funcionando con el equipo nuevo que habíamos instalado hace un par de años. Estamos registrando datos en continuo desde enero de 2002 en el que instalamos definitiva esta estación de medida en la Antártida y comenzamos con las mediciones. Son medidas que se registran cada hora, fijaros bien: ¡cada hora desde enero de 2002, ya hay un montón de información!

    Con esa reinstalación que hicimos hace un par de campañas antárticas, la estación quedó muy mejorada, con equipos más robustos, en doble por si llega a haber un problema con uno para no perder esa continuidad de los datos que es tan importante, y además la memoria de almacenaje de los equipos es mucho mayor que la que teníamos anteriormente.

    Por todo ello nuestra sensación, tras no poder poner en marcha en esta ocasión el envío de datos vía radio, no queda empañada por una actitud negativa o de derrota. ¡Sí, es verdad!, si todo hubiera salido bien, ahora mismo estaríamos pudiendo acceder a los datos que allí se generan, en tiempo presente desde aquí, desde España. ¿Pero sabéis cómo nos lo planteamos? Tenemos que volver, no sé cuando podrá ser. Quizás en un par de años, no lo sé ahora a ciencia cierta, pero lo que está claro es que tenemos que volver. Hay que intentar de nuevo, con otro tipo de equipos, realizar la instalación que tenemos en mente. El Instituto Antártico Uruguayo y el Servicio Geográfico Militar siguen con interés en esta colaboración conjunta. Probablemente busquemos este tipo de equipos en Rusia, parecen ser más robustos en todos los sentidos y con la fiabilidad que no nos han aportado los alemanes.

    Por la trayectoria del trabajo que realizamos en las zonas polares, estamos muy acostumbrados a tener imprevistos y problemas habitualmente. No son lugares fáciles para trabajar y sacar los objetivos adelante. Por eso es tan importante para nosotros, no hundirse ante las adversidades, ni entristecerse, al contrario, nos ayudan a mejorar las estrategias, a seguir siempre hacia delante.

    Una cosa está clara, en esto y en todo en la vida. Es muy importante afrontar cada día con una inmensa actitud positiva. Ser capaz de contagiarla alrededor de cada uno, en nuestro entorno allá donde cada uno se encuentre. Y si esta actitud positiva en la vida, va acompañada de perseverancia, os aseguro que prácticamente todo lo que nos propongamos, lo vamos a conseguir. Y por suerte, estos dos elementos moran en mi interior…

    • Amanecer antartico

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  • ¡¡Vaya semanitas de adaptación!!

    Desde nuestra llegada de la expedición han pasado ya tres semanas… ¡y vaya semanitas! Una verdadera vorágine que intenta una y otra vez capturarme. ¡Sí, sí!, habéis leído bien “intenta”, porque no lo consigue. Tengo unos aliados inseparables que no me abandonan en esta misión. ¿Queréis saber algo más de estos aliados? Son los gratos recuerdos del Sur, ¡sí!, tan sencillo y tan inusitado como unos gratos y sinceros recuerdos.

    Muy bien analizaba y describía Alejandro hace algunas semanas en el artículo “El Espíritu Antártico”, la razón de estas sensaciones. Por un lado, el paisaje helado con su grandeza y sencillez al mismo tiempo, colmado de un profundo silencio y una soledad inmensa, inundando todo de una paz contagiosa.  Y por otro, sus gentes que son capaces de crear un entorno donde priman la solidaridad, la lealtad, la sinceridad, el desinterés, la bondad, la honradez, la confianza, la camaradería…

    Juntad ahora esos ingredientes, imaginad el fantástico resultado… pues ese es el tesoro que tengo guardado en mi interior. Esas añoranzas de un ambiente tan confortable y armonioso que podría calificar de idílico.

    Os decía en el último artículo… de hace ya tres semanas (vaya velocidad de vértigo aquí en el mundo civilizado), que el contraste es grande. Sigo percibiendo esa tremenda disparidad, pero voy saliendo adelante. Resueltos los temas más urgentes, retomo el Blog.  Expedicionarios, es un verdadero placer ver cómo seguís avanzando, despacito en estas últimas semanas, pero avanzando. Se nota que andáis de exámenes. Sería estupendo si podéis continuar cada grupo por donde lo tenéis pendiente, a ver si cuando os vayáis de vacaciones sois capaces de mirar al cielo, observar las nubes y hacer vuestras primeras predicciones.

    Cuando tengáis todo el trabajo hecho, podemos ir pensando en juntarnos todos y así nos conocemos en realidad y pasamos de la virtualidad al mundo real. 

    • La inmensa paz antártica

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  • ¡Qué tristes son las despedidas!

    Tratar de describiros cómo fue nuestra despedida en la Antártida, me llena de nuevo de emoción. No tengo casi palabras para este artículo, está lleno de sentimientos. Fue tremendamente conmovedor.

    Las despedidas de la Antártida son siempre muy difíciles, pues alejarse de lo que significa “la tranquilidad antártica” a todos los niveles es muy complicado. Eres consciente que en breve estarás de nuevo inmerso en el “alocado mundo civilizado”… ¡Tremendo contraste!

    Por mucho que pueda contaros, narraros, describiros… ¡creedme!, está a años luz de lo que se siente interiormente. Sólo si se ha vivido esta experiencia antártica se entiende de verdad.

    A toda esta realidad, añadid que hemos estado viviendo en nuestra casa, la Base Rusa Bellingshausen. No hemos sido unos extranjeros, hemos formado parte de una gran familia integrada por una veintena de personas. ¡Cómo no va ser triste la despedida!

    Siempre que está Oleg como jefe, consigue un equipo muy unido. Tiene esa habilidad para crear un grupo que se mueve en una verdadera atmósfera de familia. A algunos conocíamos de otras campañas, pero muchos fueron en esta ocasión la primera en la que nos encontramos y ¿sabéis la magia del entorno? A los pocos días, éramos ya todos como amigos de siempre.

    Una inolvidable fiesta con barbacoa incluida preparan en nuestro honor para la despedida. Cada uno te entrega un pequeño obsequio, muchos hechos por ellos mismos empleando sus habilidades. ¡Qué detalle tan agradable!

    El día de nuestro vuelo, todos estábamos tristes. Nosotros porque nos íbamos y ellos por nuestra partida. Eran conscientes además de que su estancia en el Continente Blanco también se acercaba a su fin. Está próximo a llegar el barco que lleva a la nueva dotación con todos los víveres y materiales que necesitan para un año más. La dotación de Oleg está cerrando su estancia de un año en la Base.

    Llega el día… el avión aterriza y todo se precipita. El final ha llegado de verdad. De nuevo esa sensación extraña del tiempo: parece haber sido un año entero en la Antártida, gracias a la cantidad de vivencias de estas semanas.

    No podemos detener más el tiempo, hay que subirse al avión ya. Abrazo tras abrazo, nos vamos despidiendo de cada uno. Un nudo se me instala en la garganta, no soy capaz de articular palabra… y mucho menos de detener las lágrimas. Quedan libres, resbalando por las mejillas… hasta que manos amigas las retiran.

    El avión con un viaje que parece un túnel en el tiempo, una aproximación al “mundo civilizado”. Llegada a Punta Arenas, atontada, desubicada, viajó mi cuerpo pero mi mente parece haberse quedado todavía deambulando por la Antártida… Le costará unos días alcanzar a mi cuerpo.

    Tengo que haceros un balance de lo que fue nuestra expedición antártica, lo que logramos hacer y lo que fue imposible, los planes de futuro… pero será en otro artículo. Ahora tenemos una etapa intermedia entre la “tranquilidad antártica” y el “alocado mundo civilizado” que es en el Campo de Hielo Norte chileno… y gracias a ella ese “salto” no será tan duro.

    • Preparando para la barbacoa

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  • ¿Qué hacemos en GLACKMA?

    Sobre el casquete glaciar

    ¿Sabéis? Reconozco que hemos tenido una gran suerte con la emisión del programa de Al Filo de lo Imposible sobre GLACKMA el pasado domingo, aconteciendo mientras nosotros seguíamos en nuestra expedición antártica. Sí, es verdad, hemos perdido la emoción del directo, pero nos la habéis transmitido muy bien vosotros. Y además, ha sido muy oportuno el programa, porque ahora os quería hablar de cómo medimos, dónde medimos, qué medimos, para qué medimos… y de todas estas cuestiones se ha hablado -y además con imágenes- en el programa de Al Filo. ¿Os ha quedado alguna duda de algo?, ¿seríais capaces de hacer un resumen de nuestro objetivo fundamental en GLACKMA?

    Sabéis por tanto ya, que no sólo es esta estación de la Antártida la que tenemos, sino que son ocho en total. Cuatro de ellas están en las regiones polares Árticas (Islandia, Ártico sueco, Norte de los Urales y Svalbard) y otras cuatro en el Sur (Patagonia Chilena, Patagonia Argentina, Antártida Insular y Peninsular). Y todas ellas están registrando datos cada hora… ¡Imaginaros qué cantidad de información nos están dando! Con la red de estaciones de GLACKMA, lo que estamos haciendo es registrar la evolución en tiempo presente del calentamiento global.

    Cuando se trata de un glaciar de montaña tenemos el hielo encajado en un valle. El hielo que se funde sale en forma de agua por el frente de dicho glaciar. Y aunque se generan varios ríos de fusión en el frente del mismo, buscamos glaciares donde se junten todos en uno sólo para poder instalar ahí nuestras sondas y medir todo esa agua procedente de la fusión glaciar.

    Pero, ¿qué ocurre en la Antártida? Aquí lo que tenemos es un casquete glaciar. No se trata de un glaciar encajado en un valle, todo lo contrario, es una especie de caparazón enorme de hielo, que cubre todo. Si recorremos la isla King George en su contorno, ¿con qué nos encontramos? Casi toda la costa está cubierta por un casquete glaciar de algo más de 1300 kilómetros cuadrados, llegando al mar enormes acantilados de hielo.

    ¿Qué ocurre entonces con el hielo que se funde en el glaciar? Los ríos generados en su interior, debido a la fusión, terminan saliendo al exterior, alcanzando directamente el mar. Algunos caen a modo de cascadas desde esos acantilados de hielo y otros salen directamente al mar, en la parte del hielo que queda bajo sus aguas. En cualquiera de los dos casos no podemos medir esa cantidad de  agua. ¿Qué hacemos entonces?

    Buscamos alguna zona donde ese enorme casquete glaciar se haya retirado ya y nos haya dejado al descubierto la tierra, el lecho rocoso bajo el glaciar. De manera que cuando sale el agua por el frente del glaciar, hasta que llega al mar tenga que hacer un pequeño recorrido fluvial por tierra.  Y en ese recorrido del río buscamos algún posible lugar para fijar nuestras sondas de medidas. En este caso, tenemos un cañón por el que pasa el río y ahí es donde tenemos instalados los instrumentos de medida, de esta estación que está registrando datos cada hora desde enero del 2002. ¡Fijaros cuánta información registrada!

    Os dejo para esta semana la siguiente unidad de Pingüi, donde os habla sobre los diferentes tipos de nubes. Ya veréis qué actividades tan interesantes os propone. A ver si os convertís en unos buenos “cazadores de nubes”. Y para los más mayores os pido trabajar con la Ficha 3 del Cuaderno del Joven Científico, a ver qué descubrís sobre algunas de las características más peculiares de la Antártida.

    ¡A trabajar todos, expedicionarios virtuales! A ver qué tal va la semana.

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  • Y por fin llega el día esperado

    El viaje desde España fue realmente una paliza. Parecía que todo iba bien, primero el largo recorrido hasta Lima donde nos vino estupendamente la espera para caminar de un lado para otro en el aeropuerto y estirar las piernas. Después otro cruce hasta Santiago de Chile, otra espera en el aeropuerto y finalmente el último salto hasta Punta Arenas… Ese fue matador, se notaban las horas interminables de los vuelos anteriores y os confieso que no sabía ya ni cómo sentarme en la butaca. Me dolía todo, estaba agotaba, y aunque muerta de sueño el inmenso cansancio no me dejó ni dar una pequeña cabezada para lograr descansar.

    Sin embargo la ventaja de todo ese cansancio es que nos hemos acostumbrado rápidamente a la diferencia horaria. En este momento son 4 horas con España. Hay épocas del año en que la diferencia es de 6 horas, cuando coincide el horario de verano en España y el de invierno en Chile y viceversa. Por cierto, esas 4 horas que tenemos de diferencia, ¿cómo son?, ¿con adelanto o con retraso con respecto a vosotros? Y, ¿por qué son así?... Pensad un poco en el sentido del giro de la Tierra.

    Estos días en Punta Arenas se nos han pasado volando. Tenemos un montón de conocidos y amigos por estas tierras australes. Fijaros que cada año desde el 2000 estamos viniendo a la Antártida y salvo uno que cruzamos desde Ushuaia, el resto hemos salido desde el Sur de Chile. Por cierto, me imagino que tenéis ubicado en el mapa estas dos capitales australes, la chilena y la argentina, ¿verdad?

    Como os decía, los encuentros y reuniones de estos días no han cesado. Además hemos tenido que preparar más material. Sí, sí, aparte de todo el que habéis visto en el vídeo del artículo anterior. Resulta que nosotros no sólo trabajamos en la Antártida donde vamos ahora, tenemos ocho estaciones en las zonas polares de los dos hemisferios. Todas estas estaciones están registrando datos de la descarga glaciar, es decir el hielo que se funde. Y esos registros se realizan cada hora. A instalar estas estaciones comenzamos en el 2001, cuando iniciamos lo que llamamos el proyecto GLACKMA. ¡Imaginaros cuántos datos tenemos ya! A ver, dejemos de imaginar lo que se puede contar, ¿me decís vosotros cuántos datos (de ese parámetro que hemos mencionado de la descarga glaciar) tenemos por año en cada una de las estaciones?

    En este diseño de investigación que hemos puesto en marcha es muy importante esa distribución a diferentes latitudes y en ambos hemisferios de las estaciones de Glackma, así como el registro continuo y plurianual de datos. No son valores puntuales, aislados que pueden dar lugar a equivocaciones. Son registros continuos que nos indican la evolución temporal del calentamiento global.

    Y, ¿por qué os empecé a hablar de las ocho estaciones al deciros que tuvimos que preparar aquí más material? Porque como habéis visto en el enlace de las estaciones a nuestra web, una de ellas se encuentra en la Patagonia Chilena, en concreto en el glaciar Tyndall. ¡Venga, localizadlo también en el mapa! ¿A qué distancia está de Punta Arenas?

    Para trabajar en esa estación tenemos un convenio con la Dirección de Aguas de la Región de Magallanes al Sur de Chile y en la colaboración que llevamos a cabo, entre otras cosas nos permiten guardar en sus almacenes material nuestro. Esta estrategia nos sirve para ahorrar mucho en los viajes, pues no debemos de andar moviendo grandes cantidades de material, que además es muy pesado.

    Os he puesto como título al artículo “Y por fin llega el día esperado”, y ¿por qué? Je, je, porque mañana cruzamos por fin a la Antártida. Acaban de informarme que parece que habrá ventana meteorológica que permita el cruce y nos piden estar en el aeropuerto a las 8:00 de la mañana. El avión no es uno cualquiera, es un Hércules C-130 de Brasil, cuatrimotor de hélice, de los especiales de carga muy comunes en logística militar. Nosotros vamos sentados en unas especies de redes que hacen las veces de asientos. Y, ¿sabéis por qué es necesaria la ventana meteorológica? Porque donde aterrizamos en la Antártida, no es un aeropuerto habitual y por supuesto que no hay radar de cabecera de pista. Los pilotos tienen que tener visibilidad para aterrizar, esa es la razón por la que se necesita la ventana meteorológica. Por eso es muy habitual que estos cruces se cancelen, se retrasen o incluso que lleguen a estar sobrevolando el lugar a la espera de poder aterrizar y si no se dan las condiciones deben regresar a origen. Por tanto tienen que llevar una buena reserva de combustible.  

    Cómo veis la emoción está asegurada. Crucemos los dedos y esperemos que mañana podamos ya dormir en nuestra deseada Antártida.

    En cuanto a la Unidad Didáctica que os presenté la semana pasada, no sé si habéis podido trabajar con ella. Decidme cómo vais. En caso de que hayáis hecho ya la actividad final propuesta del “viaje de la gota del agua”, podéis elegir 2 ó 3 de los mejores de la clase y escribirlos aquí en el Blog. Os diría que podéis escribir todos, pero eso no depende de mí, sino de vuestros profesores. Lo dejo en vuestras manos, vosotros decidís.

    Y con respecto a los de Secundaria, no sé si estáis trabajando algún grupo, si es así, si habéis solucionado las cuestiones de la Ficha 1 del Cuaderno del Joven Científico nos las podéis escribir también en el Blog.

    ¡Espero vuestros trabajos, expedicionarios virtuales!

    • Karmenka en el puerto de Punta Arenas
    • Interior de un Hercules C-130

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  • Bienvenidos expedicionarios de ¡Ven a la Antártida!

    A partir de hoy vais a ser los expedicionarios virtuales que nos acompañan en esta aventura polar científica al Continente Blanco. Os haremos partícipes de nuestra expedición, compartiremos con vosotros el día a día, nuestro trabajo, nuestros logros, pero también nuestras preocupaciones, nuestros problemas, nuestras dificultades… ¡todo, todo, todo! Os alegrareis con nosotros con los objetivos que vayamos cumpliendo entre todos y nos tendréis que animar en los momentos que nos haga falta. Nosotros desde la Antártida y vosotros, expedicionarios incansables, trabajaremos en conjunto desde este Blog.

    Por nuestra parte nos presento, somos Adolfo y Karmenka. Adolfo es químico y geólogo y da clases en la Escuela de Minas de la Universidad Politécnica de Madrid. Yo soy matemática y doy clases en la Escuela de Ingenieros de la Universidad de Salamanca. Una curiosa combinación de conocimientos: química, geología, matemáticas… para estudiar los glaciares, el deshielo de los glaciares. Interesante, ¿verdad?

    Pero, ¿de qué estación se habla en el video?, enviar datos vía radio, pero ¿qué datos?, ¿cómo hacéis el viaje?...  Cuántos interrogantes os habrán surgido al ver el video, expedicionarios virtuales. Iréis encontrando respuesta a todas vuestras preguntas a lo largo de esta aventura científica.

    De momento, a los profesores y maestros que os guiarán en esta expedición, recordad que tenéis las instrucciones y el formulario de inscripción en nuestra web de GLACKMA. Y como ya os había anunciado, este año tenemos novedades: contamos con unidades didácticas como material de apoyo para que podáis trabajar mucho mejor con vuestros expedicionarios en las aulas.

    ¡¡¡Rumbo al Sur!!!

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