Últimos comentarios

Selecciona una categoría:

Blog: Karmenka desde los Polos

  • Compartiendo impresiones, repartiendo mi alma

    Los que me seguís por el Blog desde el inicio, sabéis que esta herramienta la creé con intención de comunicarme durante las expediciones, de ahí el nombre: “Karmenka desde los Polos”. Y especialmente ese contacto virtual dedicado a los jóvenes, a los escolares, pues creo en ellos y confío en lo que pueden hacer el día de mañana… pero antes tenemos que formarlos.

    Cuando no estoy de expedición, escribo de vez en cuando algún artículo, relacionándolo de una u otra manera con el mundo glaciar. Ahora, voy a poner a prueba una nueva línea, sin perder estas dos que acabo de mencionar. Algunos me habéis sugerido escribir mis impresiones. Tiene la ventaja de que serán breves líneas en cada articulito, lo que me favorecerá poderlo hacer con más frecuencia, pues me muevo en un mundo desbordada de quehaceres…

    Si buscamos en el diccionario la palabra “impresión” dice: “efecto, huella que las cosas causan en el ánimo”. Compartiré mis impresiones, motivadas siempre por la naturaleza, que es la línea de GLACKMA. Para mí, compartir mis impresiones es repartir trocitos de mi alma… Así que con todo el cariño os las dedico, por si pueden valer para alguien en algún momento determinado. ¡Cuidádmelas bien!

    Esa foto es del mar ártico, deshelándose ya por completo… Así quedarán distribuidos trocitos de mi alma…

    • Compartiendo impresiones, repartiendo mi alma

    Etiquetas:

  • Reconfortante…

    La vida está llena de pequeños detalles que son tremendamente reconfortantes. Sólo hay que ver y saber mirar al mismo tiempo, oír y ser capaces de escuchar lo que oímos. Cuando miramos y escuchamos, intentamos entender y comprender la armonía de nuestro entorno.

    Hoy os voy a contar uno de estos detalles y para ello primero os pongo en situación. Llegada a Punta Arenas tras la expedición de la Antártida, es decir, en un abrir y cerrar de ojos “aterrizaje forzoso en el mundo civilizado”. Sinsabor interno por no haber conseguido nuestro objetivo principal de la expedición, tristeza en el corazón por la despedida en la Base Rusa Bellingshausen, melancolía por alejarse de la paz y tranquilidad infinitas del Continente Blanco… ¡¡Tremendo popurrí en lo más profundo de mi ser!! ¿Os imagináis?

    Llegamos al pequeño hostal donde solemos alojarnos en Punta Arenas en nuestras idas y venidas antárticas y donde ya somos como de casa. Es un negocio familiar y la verdad es que nos sentimos tratados como si fuéramos de esa familia. Rocío, una de las hijas de los dueños, en cuanto se entera que hemos regresado, nos busca. Un fuerte abrazo, un enorme beso y una sonrisa gigantesca. Tiene unas tremendas ganas de saber cómo nos ha ido…

    Con sus 11 añitos me cuenta que se va toda la familia a ver el glaciar Perito Moreno, que irá al Museo de Hielo que hay en Calafate donde se explica la formación de los glaciares, que le encantan los glaciares por su inmensidad y por el color azul del hielo… ¡¡jaja, coincidimos en gustos!!

    Hablando con ella, le comento que todos los expedicionarios virtuales que de España están acompañándonos en la expedición, estarían encantados de poder ir con ella en realidad -y no virtualmente como los llevo yo- a ver el inmenso glaciar Perito Moreno. Con una gran madurez me dice: “Sí, a mí me fascina la naturaleza y me considero muy afortunada de vivir en este lugar. Estoy muy agradecida de poder tener los glaciares tan cerca…”

    Como son unos cuantos años ya, yendo y viniendo al Sur, conocemos a Rocío desde que era mucho más pequeña. Recuerdo con emoción cómo hace unos 3 ó 4 años, habiendo regresado de la Antártida y a punto de salir a Patagonia, se acerca a Adolfo y a mí y nos regala unos dibujos que nos había hecho. Cada uno con su mochila preparada, nuestras ropas de campo y nuestros rasgos característicos que nos sacó a la perfección. “Un recuerdo, para que tengáis suerte en Patagonia”, nos dijo.

    ¿No es verdad que la vida nos está continuamente brindando y regalando motivos para ser felices? Sólo tenemos que saber mirar cuando vemos y escuchar cuando oímos. 

    • Rocio y Karmenka

    Etiquetas:

  • 2º Aniversario del Blog de Karmenka

    Hoy es un día muy especial. No sólo comienza un nuevo año, sino que además es el 2º Aniversario del Blog de Karmenka.

    Recuerdo todavía como si fuera hoy mismo, todo lo que pasaba por mi mente hace hoy exactamente dos años. Viajábamos en la noche de fin de año del 2010 desde España a Punta Arenas para comenzar nuestra campaña antártica. ¿Sabéis cómo estrené el 2011? Con el primer artículo de este Blog, “Karmenka desde los Polos”.

    Os confieso que no sabía si iba a ser capaz de hacerlo. “¿Qué escribiré?” pensaba. “¿Lo leerá la gente?”, “¿Alguien lo seguirá?”, “¿Tendré cosas para contar?”, “¿Cómo me organizaré?”, “¿Interesará lo que escriba?”… No os podéis imaginar la larga fila de cuestiones que se sucedían en mi mente.

    Han ido sucediéndose las semanas, los meses y con ellos los artículos. He descubierto que me gusta escribiros, contaros lo que nos ocurre, teneros informados de la situación actual por la que pasamos. Y ¡expedicionarios!, las épocas del año en las que trabajamos con vosotros los más jóvenes, me encanta vuestra ilusión, vuestras ganas de aprender, vuestra curiosidad.

    Qué increíble y qué bonito lo que os voy a decir. Cuando me pongo a escribir tras el ordenador, y subo el artículo al blog, no os siento lejanos, desconocidos en el mundo de internet. Os percibo cerca. Siento vuestro apoyo en los momentos difíciles que hemos pasado y nos acompañan en cada expedición, y de la misma manera percibo una mayor alegría con los logros que conseguimos.

    Sois vosotros, los expedicionarios, los seguidores, los lectores, quienes hacéis posible este Blog. Así que para todos vosotros, os brindo este segundo cumpleaños. ¡Ojalá que juntos podamos seguir celebrando más aniversarios!

    • 2º Aniversario del Blog de Karmenka

    Etiquetas:

  • Reportaje de la conferencia

    Un inmenso disfrute con la conferencia, que me llena todavía más de satisfacción al comprobar que ha sido recíproco entre todos aquellos que asistieron y nosotros.

    Os dejo aquí un enlace, en este magnífico Blog “ElLioDeAbi”, con un estupendo reportaje de la conferencia. Gracias Abi!!!

    Etiquetas:

  • Entrevista a Jorge Nusa, Meteorólogo de la Base Artigas

    Os voy a confesar una cosa. Desde que regresamos de la Antártida y con respecto a los artículos que os he ido escribiendo, algunos habéis visto que iban acompañados de vídeo y otros no. Los vídeos que he ido utilizando los tenía ya editados durante mi campaña antártica. Aprovechaba siempre que podía para ir adelantando trabajo, porque había días que me era imposible dedicar tiempo a la edición de vídeo. Esto me permitía ir teniendo una especie de “almacén” con algunos ya listos, sólo necesitaban el acompañamiento de las palabras.

    Pues bien, este vídeo que veis hoy, es el primero que edito ya en España. Os comenté alguna vez ya, que es muy difícil la adaptación al mundo civilizado tras una expedición, y este es otro pequeño detalle que os lo confirma. ¡¡¡Con lo hilvanada que estaba yo con la edición!!!, que me quitaba tiempo de dormir o de donde fuera para poder sacar los vídeos adelante, y que no sea capaz hasta hoy –mes y medio después de la llegada- de volver a retomar esta tarea… ¡¡es tremendamente significativo!! 

    Hoy nos toca otra entrevista de los componentes de ANTARKOS XXVII de la Base Artigas. Os dejo con el Meteorólogo, ¡¡¡ya veréis todo lo que nos cuenta!!! Además es un gran divulgador y observaréis en el vídeo cómo se nota que está acostumbrado a dirigirse al público.

    Os termino revelando otra cosilla... Tuve un empujoncito para emprender de nuevo la tarea de editora, ¿sabéis cuál? Jorge, el protagonista del vídeo de hoy, me mandaba algún mensajito de vez en cuando y me preguntaba: “Karmenka, ¿cómo vas con mi entrevista?”… “Todavía no he podido empezarla” le tenía que decir. Pasaban los días y de nuevo: “Karmenka, ¿qué tal el vídeo del meteo?”… Sí, y así una y otra vez. Ya se me caía la cara de vergüenza, hasta que le dije: “el próximo artículo del Blog va con tu entrevista”. ¡Y dicho y hecho!

    A ver si ahora que he calentado motores, continúo editando algún que otro vídeo con el material que me he traído grabado de mi adorada Antártida, haciendo un huequillo en mi larga lista inacabable de cosas pendientes. 

    ¡Gracias amigo Jorge!

    Etiquetas:

  • El Blog de Karmenka cumple un año

    Hoy, 1 de enero de 2012, estamos de cumpleaños. ¡Sí!, el Blog de Karmenka cumple un añito de andaduras en este mundo virtual. Hace un año, poco antes de estrenar el que ayer finalizamos, subíamos a un avión rumbo a Chile, comenzando así nuestra expedición a la Antártida. El cambio de año se produjo ya en el aire, volando. Aterrizamos en Santiago de Chile, donde nos tocaba esperar unas horas en el aeropuerto antes de nuestro siguiente vuelo a Punta Arenas.

    Fue un tremendo esfuerzo el de Gildo -nuestro imprescindible socio de GLACKMA que desde Madrid nos tiene todo siempre a punto- para que estuviera listo el Blog en la expedición que comenzaba. Yo tenía una tremenda ilusión y me sentía como un niño con un juguete nuevo… No me aguanté más y ahí, en el aeropuerto de Santiago sin haber concluido todavía el viaje, escribí el primer artículo para este Blog.

    Comenzábamos al mismo tiempo con la primera edición del Concurso “¡Ven a la Antártida!” y os confieso que me atraía mucho la idea que salió de GLACKMA de poner esto en marcha, pero al mismo tiempo me preocupaba. No sabía si sería capaz de mantener un blog, de sacar adelante la divulgación que nos habíamos propuesto realizar. ¿Podría conseguir que la gente en general y los más jóvenes en particular, disfrutaran con lo que hacemos? Se me planteaba un difícil reto, escribir sobre algo que es ciencia, naturaleza, respeto y sensibilización por el medio ambiente… tratar de llegar a los lectores en un mundo virtual, frío, lejano, como artificial… no íbamos a tocar los temas que tanto atraen a la población en general: el fútbol, los famosos… Todo en mi cabeza eran dudas de si saldría bien, de si sería capaz, pero una cosa tenía claro, desbordaba ilusión por, al menos, intentarlo.

    A lo largo del año se han ido sucediendo las expediciones, comenzamos con la de la Antártida en enero y febrero. Ese era nuestro objetivo para la primera edición del Concurso “¡Ven a la Antártida!”. Después el Blog seguiría su curso, pero el concurso ahí finalizaba.

    Entonces ocurrió algo hermoso, los colegios participantes nos seguían, así que decidí llevarlos virtualmente a la expedición de la Patagonia Chilena que hicimos a continuación. Regresamos a España y en Semana Santa tuvimos que acudir a Islandia para hacer una reinstalación de la estación que allí tenemos. Los jóvenes expedicionarios seguían con nosotros. Posteriormente bajamos de nuevo al Sur, a la Patagonia Chilena. Comenzando el invierno austral surge la oportunidad de cruzar de nuevo a la Antártida. Nuestros incondicionales expedicionarios seguían con nosotros. ¡Era buena señal!

    Hace ya casi dos meses comenzamos con nuestra expedición por la Patagonia Argentina y la exploratoria del Campo de Hielo Norte en Chile, todo ello antes de cruzar de nuevo acá a la Antártida. ¡Vamos!, que en un año de vida, esta es la octava expedición narrada en el Blog… no está mal, ¿verdad?

    En el Blog es todo sinceridad, lo que está ocurriendo es lo que os narro, no lo sé hacer de otra manera. Cuando todo va bien así os lo hago saber y me encanta veros disfrutar y alegraros con nuestros triunfos. Cuando las cosas salen mal así os lo transmito y nos llegan vuestros ánimos… Recuerdo ahora al escribiros esto, dos de los artículos que os mandé durante la pasada campaña invernal antártica, fue un tremendo contraste el sentimiento en ambos escritos que se acontecieron muy próximos el uno al otro, y tal cual fueron y tal cual me sentía os lo narré. En “Una profunda tristeza, tan oscura y fría como la larga noche invernal antártica” me sentía así, pero como todos sabemos una tormenta -por dura y complicada que sea- no dura siempre y a los pocos días os pude transmitir mi alegría en El éxito es el fracaso superado por la perseverancia.

    En esta última etapa del blog habéis visto que he comenzado también a trabajar con vídeo, para tratar de mostraros más y mejor lo que hay por estos lugares, y poco a poco voy mejorando la técnica y aprendiendo. Empeño pongo todo el que tengo y tiempo le dedico lo que puedo… y un poco más. 

    Como veis el Blog va evolucionando, pero hay mucho trabajo detrás. Sin embargo os digo también que es una tremenda satisfacción saber que os llega lo escribo, que os gusta, que logro virtualmente que viváis con nosotros estas experiencias. Los colegios estáis ya encaminados con las actividades y  domináis bien la dinámica del concurso. Cada mensaje, cada comentario, cada respuesta que nos dais a las preguntas planteadas, nos llega de alegría. Ver como los más jóvenes os vais implicando con los “trabajitos” que os voy proponiendo, me llena de una enorme satisfacción.

    Y vosotros, todos los demás que seguís el Blog, cuando perdéis el miedo y os atrevéis a escribirnos, a darnos mensajes de ánimo, a expresar lo que disfrutáis con estas lecturas… no os podéis ni imaginar la inyección de energía que me transmitís. A pesar del esfuerzo y trabajo que me supone, algo dentro de mí me grita a voces, que merece la pena seguir con el Blog adelante.

    Quiero desde aquí y en este primer cumpleaños de “Karmenka desde los Polos”, daros las gracias a todos los lectores. Si no fuera por vosotros, el Blog no existiría, tenedlo por seguro. Gracias por estar del otro lado de la red, gracias por existir en este mundo virtual que ha mantenido con vida -durante al menos un año- a este Blog.         

    Aprovecho para desearos a todos vosotros -seguidores incondicionales- un FELIZ 2012. Ojalá todos juntos y un montón de seguidores más que se unan a nosotros, podamos celebrar el próximo año, el segundo añito del Blog. 

    • Karmenka y al fondo el glaciar Nelson en la Antártida
    • Indicador frente a la Base Artigas

    Etiquetas:

  • El éxito es el fracaso superado por la perseverancia

    (crónica recibida por teléfono satelital, Fotos: Karmenka en directo)

    La nieve helada me golpea la cara con fuerza, tengo que quitarme las gafas ya que mi respiración acelerada hace que se me empañen. Los caprichosos copos arrastrados con fuerza por el viento me hacen entrecerrar los ojos.

    Quitar la protección de los cabezales que protegen los lectores de la sondas se convierte en una tarea casi interminable en estas condiciones de ventisca. Necesito operar con mis manos desnudas, ya que los guantes me impiden estas maniobras tan delicadas y precisas. Se me quedan heladas rápidamente, así que mi mente maquina una especie de alternativa. Una mano con guante y la otra no, intercambiando el papel de la protección antes de que la desnuda pierda el tacto. Sería catastrófico quedarme sin tacto, ya que tardaría mucho después en recuperarlas. Tengo que evitar esa situación.

    Una vez que los lectores de las sondas están al descubierto, tengo que emprender otra maniobra delicada. Sacar el ordenador de campo, encenderlo y preparar el programa, así como el cable de conexión. El ordenador es el robusto y especial para estas condiciones, del que os hablaba el otro día, pero es muy chiquito. La pantalla mide unos 12 cm. de ancho por 8 de alto. Imaginaros el tamaño de la letra.

    Para que os terminéis de hacer una idea, se me cubre continuamente de nieve que se queda helada y tengo que andar apartándola. Las gotas de agua que quedan del hielo fundido tras mi limpieza con la mano, hacen que esos tamaños de letra tan diminutos los distinga todavía con más dificultad. Para terminar de describir la situación imaginaros la cellisca golpeando mi cara y mis ojos.

    Con todo listo engancho un extremo del cable de conexión al ordenador y el otro a una de las sondas. Tardo un rato, mis manos se mueven lentamente por el frío. Hago conexión con el ordenador y la sonda… ¡Bien, y la sonda está funcionando! Algo es algo. Apartando una y otra vez la nieve helada de la pantalla, busco en el menú del programa la opción de descargar los datos antiguos. Bajo una serie de fichero… ¡Puf… algo tengo!

    Ahora debo convertirlos, ya que bajan en un formato máquina que no puedo leer. Me lleva un ratito…, aumentan mis nervios. Ficheros convertidos. Se acerca la hora de la verdad, tengo que abrirlos. De nuevo aparto la nieve helada de la pantalla. Cambio mi guante de mano. Mi corazón palpita a 200 por hora. ¡Sí, sí, sí…! Fichero de datos completo. No hay laguna de datos. Todo está bien. Seguramente al hacer la extracción de datos ayer con la agenda se cerró la comunicación debido al frío. Ahora con el ordenador ha sido posible extraer la serie completa gracias al calefactor que tiene. ¡Genial, genial, genial! Mi emoción es tan fuerte que se me escapa alguna lagrimita, pero se confunde con la nieve que se funde en mi cara.

    Ahora repito la operación con la otra sonda. Al aproximarme al extremo del cañón resbalo en el hielo que se ha formado en el borde y ¡zas!, un rápido movimiento –creo que instintivo al haber hecho la instalación en su día- me permite agarrarme a uno de los tubos que protegen los cabezales de la sonda. Quedo colgando de este agarre y con cautela me retiro hacia atrás hasta poner los pies firmes.

    Después continúo con la operación en la segunda de las sondas. Oigo la voz de Alfonso llamarme preocupado. Asomo la cabeza de entre las rocas cubiertas de nieve y agito mi brazo. “Todo bien. Cinco minutos y listo.” Había venido a buscarme con la moto, los otros tras liberar las motos del último atasco se había ido a espera ya Artigas, para ir tomando algo caliente.

    Al terminar me doy cuenta de que estoy casi congelada. Recojo todo, bajo con cuidado del cerro helado y recorro los 100 metros que me separan de Alfonso y la moto. Con una sonrisa de oreja a oreja le transmito mi infinita alegría. “Todo está bien. Tengo la serie de datos completa y las sondas están funcionando perfectamente. Muchas gracias, muchas gracias por el apoyo. Todo el esfuerzo mereció la pena”.

    Pasamos por Artigas para tomar un café caliente y sin más demoras de nuevo a las motos para emprender el recorrido de vuelta. Sigue empeorando el tiempo y nos queda un largo camino por recorrer.

    Regreso en la moto feliz, inmensamente feliz, con una alegría cándida e inocente. Al pasar frente a la Base Rusa Bellingshausen, compruebo que el cartelito de “Salamanca 12512 km” sigue en el indicador kilométrico que tienen frente al edificio principal. Allí está desde el año 2000. ¡Cuántos recuerdos!

    Al llegar a Bahía Fildes allí estaba el vehículo oruga de los uruguayos. Tras sus gestiones por la Base Chilena Frey, pasaron por Fildes para saludar a la dotación y ya estaban a punto de regresar a Artigas. Llevaban a un grupo de argentinos que habían cruzado el otro día desde Jubany hasta Artigas y ahora esperaban el buen tiempo para poder regresar a la Base Argentina. Los voy saludando y… ¡tremenda sorpresa!, entre ellos está Maxi, quien nos había ayudado durante el pasado verano con nuestro trabajo en el glaciar cuando estuvimos en Jubany. Una tremenda alegría volver a verlo.

    Pero mi alegría del día no queda ahí. Me dice Roberto que la predicción meteorológica para mañana es muy buena y casi con toda seguridad que podrá entrar el avión desde Punta Arenas.
  • Viento en popa a toda vela

    A primera hora de la mañana me junto en el Hospital Naval con Patricio -el médico, amigo nuestro ya- para poder entrar a ver cómo va Adolfo, pues el horario de visitas no empieza hasta el mediodía.

    Tiene otro aspecto ya, completamente diferente. La mejoría es evidente. Faltan todavía los resultados de unos últimos análisis y Patricio –quien tiene el día libre- se queda esperando hasta verlos. Volverá por la noche y si sigue todo bien, al finalizar el día le darán el alta. “Es la primera vez que me entuban y me ponen gotero”, comenta Adolfo con ganas ya de salir del Hospital.

    El día es de todo menos aburrido y me sorprende la cantidad de amigos que tenemos ya en Punta Arenas, por donde pasamos anualmente para nuestras expediciones a la Antártida. Comienzan las visitas de unos y otros, las llamadas telefónicas… todos interesándose por el estado de salud de Adolfo. Mostrándole y transmitiéndole todo el cariño posible, y de forma totalmente sincera. ¡Son geniales!

    Unos se enteran de que está ingresado por llamadas telefónicas, otros –para mi enorme sorpresa- por el Blog, que van siguiendo para saber de nuestras aventuras y por dónde andamos. El resultado es que no está sólo en un país extranjero y eso –para los que andamos viajando tanto- es muy conmovedor.

    El trato en el Hospital Naval es también muy agradable, tremendamente cercano y atento. De hecho no sólo al enfermito, sino al acompañante. A la hora de la comida me vino a buscar el Jefe del Hospital, Julio, y en la cámara de oficiales me invitó a comer con él. Una persona tremendamente cordial y observadora. Hasta el detalle de preparar una comida rica en verduras y frutas variadas, pensando que tendría necesidad de ellas después de la expedición al Tyndall.

    De nuestros otros dos expedicionarios, Gaby y Pepe, os puedo contar que se enteraron también por el Blog del ingreso de Adolfo en el Hospital y querían venirse para acá. “No, no hace falta” les convencí, “ya está mejor”. Os puedo decir de ellos que han estado dos días por el Parque de Torres del Paine, uno les tocó con mucha lluvia, pero el otro no. Y lo han aprovechado muy bien, Gaby ha conseguido bastante material para su trabajo. Y hoy, ¿sabéis donde se fueron? Cruzaron a Calafate, en Argentina. A Gaby le tiró su tierra… Sí, ella vive en España, pero es de la Patagonia Argentina.



    Más cosas. El primer cruce a la Anártida que estaba planeado para hoy no se pudo llevar a cabo por mal tiempo, así que se pospone para mañana. Por tanto, el segundo –en el que estoy considerada yo- se corre para el viernes. Tanteé la opción de que me metieran mañana en ese primer cruce, pero dicen que va lleno. Transportan mucha carga… pero yo poco ocupo. Lo que ocurre es que llevan algunas personalidades… y ¡claro! una es tan poca cosa que no tiene esa categoría… Bueno, a esperar otro día más. Si veo que se complica o retrasa demasiado, abandono la idea de cruzar ahora al Continente Blanco. Hace unos días ya me había hecho la idea de olvidarme de ello, cuando tuve el ojo y dedo tan malos, así que no me será muy difícil volverme a hacer a la idea. Una cosa es lo que uno desea y otra la realidad.

    Concluye un buen día. A las 22:00, Adolfo sale del Hospital. Las secuelas de mis picaduras están mucho mejor. A Gaby y a Pepe les está cundiendo el tiempo. Y además de todo esto, me doy cuenta de la cantidad de amigos que tenemos por estas latitudes. Como dirían los marinos: “viento en popa a toda vela”.
    • Viento en popa a toda vela

    Etiquetas:

  • Comenzamos a recoger el campamento

    (crónica recibida por teléfono satelital,  Fotos: Archivo GLACKMA)

    Otro día intenso de actividad. Nublado, con viento y algún chubasco, pero no ya la constante lluvia como tuvimos ayer.

    Por la mañana extraemos los datos -almacenados durante estos días- tanto de las sondas de la estación nueva como de la antigua. Nos tocará trabajar con ellos junto con los aforos realizados en el río, una vez regresemos a España. Gaby continúa con su trabajo de grabación, aprovechando cualquier pequeño rayito de sol que nos brinda con sus luces suaves.

    Retornamos al campamento, hacemos una última comida caliente y empezamos a clasificar, recoger y empaquetar todo el material. Una vez que está todo listo y la tienda grande de campamento vacía, la retiramos. Tenemos suerte, no nos llueve durante la maniobra y el viento nos deja realizarla tranquilamente.

    Nos quedan solamente las tiendas de dormir y en ellas los sacos. Mañana nos levantaremos a las 6:00, recogeremos y empaquetaremos estas tiendas y dejaremos todo el material así listo para que vengan los baquianos con los caballos a recogerlo. Nosotros nos pondremos en marcha, deshaciendo la caminata del primer día, para retornar a la guardería Grey donde tenemos los vehículos.

    Al final, el balance de esta primera parte de la expedición es muy positivo: los instrumentos antiguos funcionando, la serie de datos en nuestro poder sin laguna alguna en los casi 10 años que aquí estamos midiendo, la nueva estación perfectamente instalada con sondas más robustas e incluso varios aforos realizados con valores de caudal mínimos que son los que no podremos tomar cuando vengamos en el verano. Además de todo esto, el cometido y el objetivo de la participación de Gaby en la expedición, también están muy bien cubiertos en lo que llevamos hasta ahora. Le espera una segunda parte que promete ser también un buen complemento de su trabajo.

    Todo positivo. Una única nubecita es mi ojo… que sigue un poco raro. Pero ya mejorará.
  • Concluida la instalación

    (crónica recibida por teléfono satelital.  Fotos: Archivo GLACKMA)

    La noche fue larga para mí… apenas pude dormir un par de horas debido a una molestia en uno de mis ojos. El otro día debió de picarme algún insecto y se me ha ido poniendo peor con el paso del tiempo. También me han aparecido unas picaduras en el dedo corazón de la mano derecha, y todas ellas no hacen más que hincharse y molestar, sobre todo de noche cuando estoy calentita en el saco de dormir.

    En mi larga noche en vela tuve la compañía del ruido de la lluvia al golpear con la tienda. A lo que se sumó después un fuerte viento que me mantenía en vilo, pensando si la tienda grande nos la levantaba y llevaba, qué haríamos con todo el material allí guardado.

    Agotada ya de cansancio y habiéndome acostumbrado a las incomodidades de las picaduras e hinchazones, logro coger el sueño cuando me suena el reloj a las 7:00 de la mañana. Todavía plena noche, la lluvia sigue cayendo y con el cansancio de no haber dormido, tengo que sacar toda mi fuerza de voluntad para salir del saco, dejar la tienda y afrontar la nueva jornada.

    Desayunamos y bajo la lluvia nos ponemos en marcha hacia la estación de trabajo, dejando atrás el campamento. No son agradables las condiciones de trabajo con el viento y la lluvia, pero tenemos que seguir con la instalación. Sin embargo un grupo unido, centrado en un objetivo es capaz de sacarlo adelante a pesar de las dificultades que puedan surgir.

    Se suceden las horas, termina la luz del día y conseguimos finalizar la instalación de la nueva estación que además queda perfecta. E incluso podemos comenzar con la campaña de aforos. Si alguno de los que nos va siguiendo en el Blog puede explicar a todos los nuevos que se han ido incorporando, qué es esto de la campaña de aforos y su relación con los valores que registramos en la estación recién instalada, os lo agradecería. Estoy realmente agotada y no me queda mucha energía para escribiros más.

    Aparte del cansancio estamos todos felices por el trabajo bien hecho. Una gran satisfacción se refleja en las caras de todos mis compañeros. Además gracias al teléfono satelital hemos tenido información sobre el cruce a la Antártida en los próximos días. ¡Va a ser genial! Ya os iré contando cómo vamos a hacer para sacar todos nuestros objetivos adelante.