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Blog: Karmenka desde los Polos

  • Quico Taronjí en el Duero

    Día veraniego todavía en invierno, Quico tiene previsto llegar a la presa de Villalcampo, en Zamora. En esta última etapa de navegación, se ve obligado a compaginar su reto con la presentación del programa “Aquí en la Tierra” de TVE-1 que se empieza a emitir los domingos. Ya sabéis también que Quico es uno de nuestros embajadores de GLACKMA, y lo apoyamos en este reto en solitario en el que está recorriendo el Duero en paddle surf. Así que me he encargado yo de irlo a buscar a su llegada a la presa para que pueda iniciar su primer programa de esta edición dominical de Aquí la Tierra.

    Ya sabéis que esta presa forma parte del proyecto hidroeléctrico conocido como saltos del Duero, que está construido en la cuenca hidrográfica de este río en su zona fronteriza entre España y Portugal. Este proyecto hidroeléctrico se ubica dentro de los parques naturales de Las Arribes del Duero en el lado español y de Douro Internacional en el lado portugués, y está formado por seis presas y embalses españoles y tres portugueses. Justamente, la presa de Villalcampo es la primera presa que se construye en el Duero.

    Con los permisos en regla, Quico tiene que desembarcar en esta presa antes de las tres de la tarde, hora a la que terminan de trabajar los encargados de la misma, quienes muy amablemente me abren el paso para poder entrar a recogerlo. Llego con bastante tiempo de antelación, ya me conocéis, me gusta cumplir bien.

    Mis horas de espera transcurren en un entorno que crea un mundo mágico que me envuelve. La temperatura es muy elevada para esta época del año, encañonada en el río ese calor se percibe todavía con más fuerza. No hay ni pizca de viento, ni siquiera una mínima brisa. El cielo es de un azul intenso. Lo primero que hago es reconocer y explorar el lugar. Busco posibles puntos para hacer alguna foto y algún vídeo a este gran aventurero, cuando llegue a la zona del embarcadero.

    Con esa tarea resuelta, me relajo. Llevo una temporada en la que estoy desbordada de trabajo y mi cuerpo y mi mente me piden a voz en grito parar… Parece que llegó el momento y el lugar adecuados. El sol reflejándose en el agua, trinos de una gran variedad de aves crean esa melodía de fondo idónea para dar el toque especial, por lo demás el silencio es total. Mi mente rápidamente se evade, se relaja, descansa, desconecta… Me lleno de paz, de esa tranquilidad que sabes que va a perdurar en el tiempo. Pienso en la cantidad de momentos que así habrá sentido Quico en solitario navegando el Duero. Claro está que tiene que superar también momentos muy duros y complicados, pero en la balanza la ganancia personal que está haciendo con su aventura por este río, tiene que ser súper enriquecedora.

    Desde el punto en el que me encuentro, en visual hasta el primer meandro del río, tengo 2,5 km. “Me olvidé de traer los prismáticos”, pensé en cuanto me ubiqué en el lugar. A esa distancia no puedo ver cuándo aparece allá al fondo. Toca fijarse en el agua. De las ondulaciones que a lo lejos distingo, voy descartando una tras otra… No, no es él todavía.

    ¿Sabéis que ocurrió? En medio de ese silencio absoluto, en esta zona de cañones, siento su remo en el agua. Un sonido muy sutil, pero lo tenía claro, ahora aquellas ondas en el agua son de la Zapper de Quico. Siendo consciente de ello, me invade una emoción profunda. Mi mente viajó a velocidad de la luz a Duruelo de la Sierra, cuando un mes antes lo habíamos dejado con aquella gran nevada, comenzando su reto del Duero. Casi lleva ya 700 kilómetros recorridos, ¡qué gran aventurero!

    Cuando ya entra en mi campo cercano de visión y puedo observarlo con detalle, percibo su figura moldeada por el Duero, por el remar sin tregua día tras día, de sol a sol, por los momentos duros que ha tenido que pasar, por ese vivir al aire libre día y noche… Todo eso se lee en su cuerpo al verlo. En su cara morena y quemada por la intemperie su sonrisa contagiosa transmite una felicidad infinita. Pero además se percibe su interior brillante, da la sensación de que el Duero también lo ha pulido y resplandece con fuerza. No me cabe la menor duda, además de un reto, una aventura, un ejemplo para los demás en muchas cosas, su persona está saliendo súper enriquecida de ello.

    Sinceramente y con emoción, siento que en GLACKMA somos muy afortunados, de la mano de nuestro embajador, también estamos recorriendo el Duero. Muchas gracias y suerte en lo que te queda de reto, Cántabro Q de Espíritu Mustang. ¡Nos vemos en Oporto!

    • Quico Taronji llegando a la presa de Villalcampo, Zamora

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  • Torbellino de magia en el II Congreso IANC

    Dos días después del evento y todavía la resaca parece arrebañar coletazos de sentimientos y emociones que a modo de manantial brotaron durante el evento el pasado domingo en Narón. Carlos Caraglia, alma máter de la IANC, se dejaba la piel en la organización de este evento. Los detalles -infinitos, por cierto- estaban cuidados al máximo. Una gran profesionalidad rodeada de delicadeza, ilusión, cariño, elegancia, pasión, exquisitez… todo ello a raudales. Con preparativos así, ¿cómo puede ser el resultado?

    El fin de semana fue ya único e inolvidable. El viernes por la tarde llegábamos los ponentes del Congreso. Compartimos juntos una casa frente al puerto, donde está amarrado el velero IANC que partirá la próxima primavera rumbo al Ártico. ¿No es fantástico? Sábado por la mañana, presentación oficial del velero. Ensayo general de los ponentes para el congreso. Y… sábado por la tarde: ¡¡¡navegación!!! El tiempo no estaba muy apacible, pero merecía la pena salir… ¡¡¡Menudo barco!!! Con la mayor izada, mirando hacia el puño de driza desde el pie del mástil, no pude menos que emocionarme al imaginarme ese velero surcando las aguas del Ártico, en medio de la belleza de los hielos del Norte. La lluvia, empujada por el viento, golpeaba con fuerza en mi cara y fundía las lágrimas con las gotas… Magnífica forma de volver a la realidad.

    Y al final llegó lo que tanto habíamos esperado, el día del Congreso. Domingo 20 de noviembre, será inolvidable para cientos de personas. Primera cosa bonita que no quiero dejar de recordar, es que se trata de un congreso benéfico a favor de la Asociación Cometa. Lo recaudado con las entradas va íntegro para la sede en Narón de esta Asociación. Trabajo encomiable el que realizan.

    Los ponentes, ¿quiénes son? En primer lugar, fijaros el detalle de invitar a alguno local del lugar donde se celebra, en este caso a Guillermo Díaz, jefe de la Estación de Bioloxía Mariña da Graña. Y el cartelazo del Congreso lo formaban ni más ni menos que aventureros y exploradores de lujo: Nacho Deam; Quico Taronji; Telmo Aldaz de la Quadra-Salcedo; grandes fotógrafos: Iván Ferrero; Flashes en la Noche; Mario Cea; el pianista y compositor Iago Hermo. La nota científica-divulgativa corría a cuenta de Adolfo y yo misma. Y cerraba el evento el propio Carlos Caraglia, que es como un todoterreno, además de ser el presentador del evento, tiene su ponencia como explorador, aventurero y artista… Este II Congreso IANC es un verdadero cóctel de aventura, fotografía, arte y ciencia. ¿Os imagináis? ¡No se puede pedir más!

    Carlos, como presentador, consiguió rápidamente crear un ambiente súper cálido en la enorme sala de los cines, repleta de público. Público, por cierto, muy heterogéneo en formación y edad. ¡Es lo mejor! Los ponentes estábamos distribuidos por la sala, sentados, camuflados entre el público, e íbamos saliendo según nos tocaba hablar. ¡¡Eso fue una fabulosa idea!!

    ¿Qué os puedo decir? Por mucho que os intente describir el evento, el relato no va a quedar a la altura de lo que allí vivimos. Fue algo mágico, extraordinario, fantástico,… indescriptible, ¡creedme! No puedo evitar de nuevo volver a emocionarme hasta la médula al escribir estas líneas. Será que la resaca no ha terminado de pasar…

    Un pequeño detalle os cuento para que os hagáis una lejana idea los que no participasteis del mismo. Aún habiendo estado los ponentes compartiendo juntos todo el fin de semana, aún habiéndonos escuchado en el ensayo general, el domingo en el congreso nos emocionamos con las ponencias de los demás compañeros. La idea que volaba de presentación a presentación es tremendamente hermosa y motivadora. Sencilla y a la vez gigante: la vida es fundir los sueños con la realidad, y recorrer así el mágico camino que envuelve este proceso tan simple.

    ¿Qué más os puedo contar? A modo de pinceladas voy a compartir con vosotros algunas cosillas que aumentaban mi emoción. Como os había dicho antes, nosotros estábamos sentados entre el público. Unas butacas más adelante de donde yo me encontraba, era el sitio que tenía Nacho. Cuando regresó de su ponencia sobre la vuelta al mundo a pie que había hecho durante tres años y se disponía a sentarse, la señora que estaba sentada a su lado, se levantó, lo abrazó con un cariño tremendo, le dio un par de besos, habló con él… Entre la emoción que yo sentía tras la ponencia de Nacho y este gesto tan bonito y cercano, noté cómo las lágrimas aceleraban al caer por mis mejillas, empujadas por un borbotón desde dentro. Menos mal que no me tocaba hablar a mí a continuación…

    Otro momento que me supuso mucha emoción fue al regresar a mi sitio después de la presentación que hicimos conjunta Adolfo y yo. En esa distribución de los ponentes por la sala, coincidió que por el lateral que yo subía al volver a mi sitio, pasaba al lado de tres grandes aventureros: Quico era el primero con quien me encontraba, después Telmo y ya más arriba Nacho. Miradas de complicidad con cada uno de ellos, aprobación con la cabeza, sonrisa y correspondiente choque de manos… “Se ve que la cosa ha ido bien”, pensaba para mis adentros. Al lado de estos aventureros me sentía como un diminuto personajillo insignificante, así que sentir ese aprecio de los tres fue inexplicable la felicidad que me produjo.

    Otra pincelada que puedo daros para que os hagáis una idea, es la tranquilidad de la gente en abandonar las butacas, querían más, les pareció corto. A la salida, fotos de los ponentes con los más pequeños y los no tan pequeños junto a la fantástica tienda-iglú. Por cierto, es una magnífica tienda que diseñaron y construyeron en madera, para vender unas fabulosas camisetas que hicieron de la IANC y los libros que tenemos en GLACKMA. Todo lo que se saca de estas ventas, ya sabéis que va directo para ayudar a dar continuidad a los proyectos.

    Me emocionaba mucho también al hablar con las niñas y niños. A mi pregunta de “¿te ha gustado?”, la respuesta era siempre: “¡¡¡me ha encantaaadooo!!!”, con una sonrisa casi infinita, de oreja a oreja. Les brillaban la cara, los ojos… desprendían una felicidad e ilusión contagiosas. Venían con el libro para que se lo firmase, me daban un abrazo, un beso… “Ojalá hubiera podido yo asistir a algo así de pequeña”, pensaba en mi interior.

    No os lo sé transmitir mejor. Ya os dije que era difícil... El torbellino de magia que allí se creó es inolvidable.

    Os dejo el enlace a uno de los vídeos que presentó Carlos allí. Ya veréis qué buen trabajo y qué sensibilidad a la hora de transmitir la belleza antártica, que a unos pocos, nos ha atrapado para siempre...

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  • ¿Mentes Brillantes?

    En ocasiones hay que saber renunciar y ahora os voy a contar una de ellas.

    Desde El Ser Creativo, durante el mes de agosto, nos contactaron para dar una conferencia en el próximo congreso de Mentes Brillantes que organizaban durante los días 13 y 14 de octubre. Sinceramente la parafernalia que nos describieron sobre el evento y un tiempo de charla limitado estrictamente a 21 minutos, no nos resultaban muy atractivos. Adolfo ya había rechazado la invitación el año pasado, pues lo habían contactado para ese mismo evento en el 2015. Cuando nos realizaron la propuesta este año, mi ilusión por tratar de divulgar y dar a conocer GLACKMA a un numeroso grupo de personas, nos hizo inclinar la balanza hacia la aceptación de nuestra participación.

    Tanto Adolfo como yo teníamos una especie de incomodidad siempre que pensábamos en este evento y según se acercaba el momento, ese desagrado iba en aumento. Hasta meternos ya en fechas próximas a la celebración del congreso, no empezamos a recibir información alguna. Y ésta además era muy pobre y confusa, acompañada de continuos cambios que creaban más desconcierto que aclaración. Nos chocó mucho el hecho de ver los precios de las entradas que sacaban al público y el no dar una mínima compensación económica a los ponentes. Sabiendo además -que como ellos mismos dicen, este evento es para dar visibilidad a iniciativas interesantes- estoy completamente segura de que todos los conferenciantes lo íbamos a utilizar para avanzar con ese proyecto que cada uno tenemos en marcha y por el que nos han contactado. Es decir, que sería una forma directa de colaborar y participar con las iniciativas.

    De la noche a la mañana empiezan a surgir impedimentos. No podemos llevar nuestros libros que hemos escrito y publicado en GLACKMA para tratar de vender allí, porque nos dicen que tienen exclusividad con El Corte Inglés. Según van poco a poco completando la información en la web, observamos que casi todos los ponentes tienen algún libro publicado con esa marca… ¡Qué casualidad! Tenemos que plantarnos, si no llevamos nuestros libros no participamos. Aceptan, pero claramente nos dicen que no nos dejan ni mobiliario, ni personal. ¿Qué hacemos ahora? ¡Idea genial! Un simple contacto con el grupo de GLACKMA que habitualmente participa en los Encuentros que organizamos y… en un abrir y cerrar de ojos, salen voluntarios para ayudarnos. Conseguimos mobiliario, paneles de exposición, monitor para proyectar vídeos y fotos, personas que van a estar pendientes durante el congreso en el stand de GLACKMA, incluso gastando sus días de vacaciones para ello. ¡Nos llenó de energía y alegría! Sentimos la fuerza del apoyo que nos transmitían y sólo por ellos, ya merecía la pena seguir adelante con el propósito de divulgar.

    Con todo movilizado y preparado, la organización del evento nos limita el espacio a ocupar en el Circo Price, donde es la celebración… y lo que es peor, la incertidumbre de no conocer exactamente qué podemos llevar y cuánto espacio ocupar hasta el día anterior del evento. ¡Puffff!. Una serie de detalles, que no entro aquí a relatar, nos estaban haciendo sentir que íbamos de “ocupas” al Circo. Con pocas ganas, pero por el apoyo brindado por los afiliados de GLACKMA, seguimos adelante.

    Llega una nueva información enviada a todos los conferenciantes. Entre lo más significativo es el tiempo para las charlas, de repente son de 15 minutos… ¡Sí, así de golpe! Y en la web siguen vendiendo que son de 21 minutos. ¡Es increíble! Eso sí, al llegar, cada ponente va a tener a su servicio a una persona que se va a encargar de acompañarlo y estar pendiente de él. No puedo leer eso sin dar crédito al abandono que recibíamos nosotros a la hora de querer montar el stand de GLACKMA. Otro punto importante que estuvo bien claro desde el primer momento eran las cenas exclusivas que iban a realizar los días del Congreso, en el que invitaban a los ponentes y a los que ellos llaman sus invitados VIP.

    Nuestra paciencia se terminó. Demasiadas cosas incoherentes, demasiadas posturas contradictorias. Hemos renunciado a participar en el Congreso. Se nos vino a la mente otro macro evento –Ecotrail- celebrado en el 2013 en Murias de Paredes, donde habían anunciado un compromiso de solidaridad con GLACKMA, colaborando con una donación de parte de las inscripciones del evento. Y la gente así se inscribió ilusionada…, nosotros dimos la conferencia, compartimos el día con todos los que querían charlar con nosotros y preguntarnos cosas y saber… y al final a GLACKMA no le dieron nada… Y nosotros, como ya os podéis imaginar, ni siquiera lo reclamamos.

    Está claro que los macro eventos y GLACKMA no tienen la misma filosofía. Seguiremos avanzando pasito a pasito, despacio, pero de forma sólida. Compartiendo con los demás y haciéndoles participes de nuestra ilusión, de nuestro proyecto. Ya sabéis que todos podéis formar parte de GLACKMA y apoyar esta iniciativa.

    Y para Brillantez, nos quedamos con la del Equipo GLACKMA, que tan sólo en unos minutos fue capaz de organizarse de la noche a la mañana por sacar adelante un magnífico stand para dar a conocer la Asociación y el proyecto. Las circunstancias del evento han hecho que no lo hayamos podido hacer real, pero está ahí para otra ocasión. Y lo más importante de todo, ese empuje y energía que recibimos de los propios afiliados nos hace sentir orgullosos de GLACKMA.

    • Sol de Medianoche en Svalbard, Ártico

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