Últimos comentarios

Selecciona una categoría:

Blog: Karmenka desde los Polos

  • Una fantástica manera de acompañarnos

    Jóvenes expedicionarios, os brindamos este fabuloso video que ha preparado Carlos para que os sintáis verdaderos aventureros y exploradores con nosotros. Vais a sentir la emoción de desembarcar del ferry en Islandia con el Defender, de comenzar a recorrer la isla para acercaros al casquete glaciar Vatnajökull, que con sus 8.100 km2 es el mayor glaciar de Europa en volumen (3.000 km3). Tendréis el lujo de aproximaros con nosotros a los frentes de los glaciares Svinafelljsökull y Skaftafelljökull, que son lenguas glaciares que cuelgan por el sur de ese gran casquete glaciar. A ver si localizáis todo eso en el mapa.

    Y otra cosa más, ojalá os llenéis de tantas sensaciones y emociones que transmite esta naturaleza tan grandiosa. Y ojalá que nunca os olvidéis de respetarla.

    Etiquetas:

  • La fuerza está en la cabeza

    Embarcamos en el ferry en Hirtshals (Dinamarca) el día 6 a las 15:00 horas y tras una navegación tranquila en la que aprovechamos para adelantar trabajo de gabinete, alcanzamos Tórshavn (Islas Feroe) dos días después a las 5:00 de la madrugada. Una parada técnica de ocho horas en la que mientras desembarcan algunos pasajeros y embarcan otros, aprovechamos para salir a estirar las piernas un poco. Prosigue nuestro viaje con el mar tranquilo y al día siguiente a las 9:00 de la mañana alcanzamos Seydisfjördur, al noreste de Islandia.

    La entrada por el hermoso fiordo islandés ya nos anuncia que aquí aunque sea primavera, las condiciones son más parecidas a un inverno de nuestras latitudes. Todavía queda nieve en las zonas altas y el contraste entre el negro del terreno volcánico y el blanco de la nieve genera un paisaje maravilloso en estas grandes extensiones despobladas. Numerosas cascadas que van llenas de agua en esta época comienzan a aparecer cortando los acantilados de coladas de lava. Detalles que no pierde Carlos para grabar con su equipo de cámaras fijas y con el dron. Viene feliz a los glaciares pues aunque ya ha realizado varias inmersiones en las regiones polares, es la primera vez que llega equipado con un equipo de grabación como siempre ha deseado. El apoyo de Panasonic para los equipos de filmación y de Mountain para procesar con un buen ordenador todas esas imágenes es fundamental.

    Son 450 kilómetros los que nos separan del lugar donde vamos a establecer el campamento en el sureste de Islandia. En concreto en la lengua glaciar Kviarjökull del casquete glaciar Vatnajökull. Aunque no es muy larga la distancia, el recorrido nos llevará prácticamente todo el día, pues la carretera es pequeña, con curvas y aunque la velocidad máxima es de 90 km/hora, muy pocas veces podemos llegar a alcanzarla. Con paradas las justas para que en puntos concretos Carlos pueda filmar, avanzamos sin tregua, pues la predicción anuncia que el tiempo va a cambiar esta misma noche. Llegan al parecer varios días de lluvia continua, copiosa y vientos fuertes. Queremos dejar instalado el campamento en seco si es posible, para conseguir tener el material seco.

    Llegamos al lugar de nuestro campamento, ya al final de la tarde. Atravesamos con el Defender la zona de antiguas morrenas colonizadas por una espesa tundra, seleccionamos el punto donde instalar el campamento y nos ponemos manos a la obra con la instalación de las tiendas. Toda esta llegada la podréis ver con vuestros propios ojos, pues en esta ocasión los detalles han quedado grabados.

    Comenzamos primero instalando una tienda grande que será donde almacenemos el material, cocinemos y establezcamos el lugar de trabajo con ordenadores. Antes de terminar de colocar esta primera tienda, la lluvia anunciada nos viene a saludar. La temperatura que no es muy alta, el viento que comienza a soplar y la lluvia cayendo con fuerza, hacen que las manos pierdan tacto rápidamente. No solo las manos, en un abrir y cerrar de ojos, el cuerpo siente como las condiciones no son las más adecuadas para estar a la intemperie. Pero hay que seguir.

    Terminada la instalación de la tienda grande, decidimos montar solo una de las pequeñas, para dormir el primer día nos arreglamos y si mañana tenemos un rato más tranquilo completamos con la segunda tienda pequeña. Bajo la lluvia intensa que cae, decidimos no andar vaciando todas las cosas del todoterreno y para comer algo caliente nos conformamos con un vaso de leche liofilizada, que es lo que tenemos a mano. Con la leche realizando su efecto confortable en el cuerpo, rápido a los sacos y empezar a entrar en calor para poder descansar. Ese, tan sencillo pero necesario en estos momentos, es nuestro siguiente objetivo. Compartimos tienda pequeña Adolfo y yo para dormir y de momento queda Carlos en la grande de campamento, hasta que mañana completemos con la otra tienda y nos reubiquemos. Siento como poco a poco voy entrando en calor, el agua golpea con fuerza la tienda y el viento la bambolea a su capricho. “Ojalá pase pronto este temporal”, pienso para mis adentros y enseguida me quedo dormida.

    No son ni las 4:00 de la madrugada cuando me despierta la voz de auxilio de Carlos llamando. Algo está pasando. Salgo del saco, cojo la ropa todavía empapada que había dejado en la entre-tienda al sacármela ayer y me la pongo encima sin pensarlo dos veces… fría, mojada, ¡puf! Al salir de la tienda, veo el nuevo problema que nos llega, el viento ha roto la tienda grande, Carlos está tratando de que no vuele y recogiendo el material que en ella teníamos. Nos ponemos manos a la obra, perfecta coordinación, salvar primero el equipo y guardarlo a salvo en el Defender. Todo ello sin que la tienda vuele, plegándola a continuación y recogiéndola provisionalmente en el coche para tratar de repararla en el futuro.

    Paso siguiente, acondicionar un hueco en el todoterreno para que Carlos pueda completar la noche ahí. Quedando ubicado y seco en el coche regreso a mi sitio, veo que son ya las 6:00 de la mañana. De nuevo dejar toda la ropa mojada en la entre-tienda para volverla a poner mañana empapada. Acurrucada en el saco, tratando de entrar en calor, sintiendo la lluvia en el exterior que no cesa y las ráfagas fortísimas de viento, trato de entrar en calor de nuevo para dormir algunas horas más. Pero apenas lo logro, el ruido generado por el viento bamboleando y sacudiendo la tienda no me lo permite.

    Nos levantamos de nuevo en medio de esta mojadura infinita, ahora sin tienda de campamento, preparar el desayuno caliente se hace más complicado. Queda Adolfo en la tienda pequeña, metido en el saco para no coger demasiado frío y Carlos y yo con el Defender vamos a la gasolinera más cercana, para comprar combustible para los hornillos de cocina y para cuando podamos encender el generador con el fin de cargar baterías.

    El viento sigue incrementándose, la carretera la han cortado debido a que pueden volcar vehículos por las fuertes rachas -no es la primera vez que esto ocurre aquí-. Tenemos rachas de hasta 200 kilómetros por hora. Cuando regresamos Adolfo está ya al límite manteniendo la tienda pequeña bajo la lluvia y el viento. Mojados, sin tacto ninguno en las manos, aseguramos la tienda. Nos las ingeniamos para preparar algo de comida caliente rápida, tenemos que meter combustible al cuerpo. No queda otra alternativa.

    Parece que la previsión meteorológica se está cumpliendo. Anunciaban 4 ó 5 días así. No nos queda más remedio que aguantar. En estas condiciones adversas completamente, la fuerza está en la cabeza. A todos nos apetecería estar calentitos, secos, con una buena comida, sin frío…, pero desde la mente somos capaces de crear la resistencia necesaria para superar esto en equipo. Todos remando en la misma dirección es la mejor forma posible para salir delante de esta situación complicada y adversa por la meteorología.

    • Jokulsarlon

    Etiquetas:

  • Colmada de sensaciones

    Con el Defender arreglado salimos de Oviedo rumbo a Hirtshals, al norte de Dinamarca. Nos quedaban casi 3000 kilómetros por recorrer y ya no había tregua. El margen de seguridad que nos habíamos tomado en una distancia tan larga nos había venido bien para este problema de la bomba de gasóleo, pero se nos había consumido ya y ahora sin demora alguna, había que trabajar para alcanzar nuestro siguiente objetivo: no perder el ferry para cruzar a Islandia.

    Era labor de equipo el poderlo conseguir y los tres éramos conscientes de ello. Bueno, los cuatro, que el Defender es nuestro cuarto expedicionario e hizo también su parte correspondiente de trabajo en esta tarea. Teníamos que cruzar todo el norte de España, para pasar a Francia y atravesarla de sur a norte, cruzar después Bélgica, Holanda, Alemania y terminar atravesando Dinamarca completa de sur a norte.

    Turnos en la conducción continua. Siempre un copiloto despierto para acompañar al conductor, sobre todo en las horas de noche, que es más fácil que el sueño venza. Pequeñas paraditas para dar un respiro al todoterreno, llenar el depósito y estirar nosotros las piernas, ir al baño, prepararnos algún sándwich con las cosas que llevamos a mano para el viaje o tomar algún café para estar más despejados. Aunque lo de café, una vez dejada España, es solo el nombre. En el asiento de atrás del Defender con un saco de dormir abierto y unos cojines, habíamos hecho una especie de cama. Y aunque no podíamos estirar las piernas, nos valía para dormir un poco y desconectar de la carretera al piloto que dejaba el volante, mientras el siguiente le daba relevo. Qué maravilloso equipo, siempre pensando en los demás antes que en un mismo, tratando de favorecer a los otros… No sabéis lo que vale esta actitud en una expedición.

    Las ciudades más importantes de Europa las tuvimos que pasar todas con atascos, de hasta casi dos horas fue el más pesado que pillamos en el entorno de Hamburgo. Pero por fin, dejamos atrás Flensburg al norte de Alemania para cruzar la frontera con Dinamarca… ¡Venga equipo, que lo vamos a conseguir! Se nos hizo de noche de nuevo, no alcanzamos nuestro destino, pero esta noche sí, ya vimos que podíamos parar unas horas y descansar los tres. Así hicimos en un área de descanso de la autovía. Adolfo dentro del Defender, sin poder estirarse, pero el coche no queríamos dejarlo solo. Un robo sería catastrófico en la expedición. Carlos y yo preparamos nuestros vivacs, próximos al coche y qué placer más infinito, muerta de sueño y cansancio, meterme en el saco, estirada completamente en el suelo, y como techo de habitación un cielo estrellado magnífico, con la Polar brillando con fuerza y señalando con intensidad nuestro rumbo. Sonrío y casi en el momento me quedo dormida.

    Magnífico sueño reparador. El sol brillando ya con fuerza a las 6:00 de la mañana, nos indica que debemos proseguir nuestro camino. Llegamos a nuestro destino, Hirtshals, nos acercamos a reconocer el lugar del embarco al ferry… ¡Madre mía!, ha cambiado muchísimo. Las ampliaciones que están haciendo son impresionantes. Dejamos aquel lugar, buscando un entorno tranquilo para pasar la tarde que nos quedaba y después la noche.

    Cerca de una playa, en una praderita verde, paramos. La temperatura es agradable, el sol brilla con fuerza. Hemos logrado nuestro destino. Estamos felices. El tiempo parece haberse detenido. Con calma, bajamos un montón de material del Defender, hasta llegar a los contenedores que tienen la cafetera, el molinillo, el café, la leche liofilizada y uno de los hornillos. Ahora nuestra felicidad era total. Creo que los tres recordaremos siempre ese café, ese momento, ese lugar, esas sensaciones…

    Paseo en la playa, o baño o carrera, cada cual a su gusto, pero siempre quedando una custodia junto al Defender. Tarde de relax, maravillosa, de acomodo del material en el coche, de separación de lo que subiremos al ferry, de inmiscuirnos en la naturaleza, de disfrutar de un atardecer magnífico en este Mar del Norte. De invasión de sensaciones maravillosas porque somos conscientes de que hemos creado un equipo muy fuerte que va a ser capaz de conseguir cualquier objetivo que se proponga. Mi sensibilidad -que está siempre como a flor de piel- percibe esta realidad y en medio de esta tarde mágica y con la sensación de que el tiempo se ha detenido, crea una especie de cóctel dentro de mi interior, que termina generando un torrente de emoción. ¡Qué bonita la vida!, ¡qué hermosa la naturaleza!, ¡qué bellos estos sencillos pero intensos momentos!

     

    • En Dinamarca

    Etiquetas:

  • Con el tiempo justo

    No quiere andar y no quiere andar, ¡es así! Todos los intentos que se nos ocurrían realizamos, mientras aparecía la grúa. Comprobación de la batería, cambio de fusibles que pudieran tener cierta relación con el problema, tanto de la caja principal como de la secundaria, chequeo de la continuidad de los cables eléctricos que llegan a ellos… Pero el Defender seguía parado.

    Llega el taxi antes que la grúa. Le habían indicado desde el seguro de llevarnos a Luarca, pero conseguimos cambiar esa alternativa por la que veíamos más operativa, alcanzar la casa de Land Rover en Oviedo. Cualquier problema sería más fácilmente solucionable allí. Esperamos a que llegase la grúa y cargase el Defender con todo nuestro equipo para ponernos rumbo a mi ciudad natal.

    Os voy a contar una cosa, que la considero como un signo del futuro bonito que está por hacerse realidad. El lugar en Asturias en el que el Defender dijo “basta”, fue cerca de donde tengo rehabilitando mi gran sueño, ese velero al que le queda poco para surcar primero las aguas del Cantábrico y después entrar en la historia de GLACKMA, en un futuro no muy lejano… Pero dejemos eso, centrémonos ahora en Oviedo, en la casa de Land Rover, en nuestro todopoderoso Defender que es la primera avería que tiene desde 1999 y en tres expedicionarios polares que no pierden el buen humor.

    Aquí en el polígono del Espíritu Santo, frente a la puerta del taller, pasamos la noche acompañando a nuestro cuarto expedicionario, nuestro todoterreno. Adolfo sentado en el asiento del copiloto, y digo sentado porque estos asientos casi no se reclinan nada. Carlos estrenando su equipo de vivac fuera, flanqueando el costado derecho del Defender, bajo el orvallo asturiano. Y yo encogida en los asientos del medio, tratando de estirar un poco las piernas por encima del asiento del conductor, cuando se me quedaban dormidas.

    Así, ahí acurrucada con las luces del polígono iluminando el interior del vehículo, el ruido de los coches circulando en la carretera a tan solo unos metros de nuestro “hogar”, mi mente recorrió de nuevo lo acontecido durante el día. Pasó de la magia tan bonita de la salida en Ferrol, aquella ilusión sincera y contagiosa de los más pequeños, a vernos ahora con el coche parado en un día de fiesta y esperando… Sentí una emoción profunda al ser consciente del gran equipo que tenía a mi lado. En silencio dejé que mis lágrimas corrieran libres. Percibí la suerte de que no estuviéramos solos Adolfo y yo como en todos estos años anteriores. El contar con este fichaje estrella que hemos hecho con Carlos, me dejaba muy tranquila. Percibía que éramos invencibles luchando por nuestros sueños polares. La aventura comenzaba con fuerza, como debe ser, nunca conoces qué va a pasar mañana, ni siquiera qué va a acontecer unas horas más adelante.

    Amanece el día lleno de ilusiones e incertidumbres que según avanzan las horas, van buscando su realidad. El problema resultó ser la bomba de gasóleo, no tienen repuesto en Oviedo y llega mañana desde Guadalajara. Después cuatro horas de taller para el montaje y podremos continuar por la tarde nuestro camino rumbo a Hirtshals, al norte de Dinamarca. La media del Defender será de 90 km/hora, así que toca hacer relevos continuos en la conducción para alcanzar nuestro objetivo de embarcar en el ferry a tiempo. Somos un equipazo de verdad, y lo vamos a conseguir. Además, os confieso que vuestro apoyo durante el día de ayer y de hoy, tanto por el blog como por las redes sociales, dándonos ánimos y sabiendo que sois partícipes de nuestra aventura, nos está ayudando mucho.

    Entre todos lo vamos a conseguir. ¡¡Llegaremos a tiempo!!

    • Defender en Land Rover Oviedo

    Etiquetas:

  • Emotiva salida completamente arropados

    Llegó el día que tanto habíamos esperado, 1 de mayo a las 11:00 de la mañana, en Ferrol, es la salida oficial de la Expedición Científica Ártico 2017. Los nervios están a flor de piel y al llegar con el Defender cargado frente al Náutico de la Graña y encontrarnos a ese público tan entregado y apostando por esta expedición, percibí que ese manojo de nervios quedaban libres y salían a toda velocidad de mi interior.

    Sentir este apoyo tan cercano y sincero creó en cuestión de segundos un momento mágico e inolvidable. Fotos, vídeos, palabras de aliento, sonrisas… Todo inmensamente cercano y emotivo fue capaz de infundirnos una fuerza enorme. Percibíamos que compartíamos nuestra pasión por los glaciares con personas con una sensibilidad especial por la naturaleza.

    Dentro de esa magia lo más hermoso fue sentir la contagiosa ilusión de los más pequeños, sus sonrisas sinceras y llenas de futuro. Inolvidable detalle el momento de la fotografía de una niña con su hermano más pequeño y su sonrisa cómplice cuando me dice: “Tengo tu libro de Diario Polar en casa”. Nos miramos con una intensidad que parecía que nos conocíamos de toda la vida.

    Llega el final de ese baño de emociones encadenadas y los tres expedicionarios partimos rumbo en el Defender a nuestros hielos queridos. Según avanzamos por tierras gallegas -saboreando todavía la magia de la mañana- sentimos cómo nos liberamos del estrés, de la falta de tiempo, del cansancio y agotamiento de estas últimas semanas. Cada kilómetro que quedaba atrás significa un lastre menos en percibir de lleno esa libertad que te brinda siempre la aventura de este tipo de expediciones.

    Sigue el ánimo creciendo dentro del coche, pasamos a tierra asturiana, mi tierra asturiana… y el Defender ¡se para! Deja de funcionar. Nos tenemos que orillar en la autovía, avisar a la grúa y ¡vaya!, hoy es fiesta… ¿Llegaremos a tiempo al ferry que parte del Norte de Dinamarca para cruzar a Islandia? 

     

    • Emotiva salida completamente arropados

    Etiquetas:

  • ¡Bienvenidos jóvenes expedicionarios!

    ¡¡¡Hola, hola, hola, jóvenes expedicionarios!!! No os podéis imaginar qué ilusión más tremenda tenemos con vuestra participación en esta Aventura Polar Científica.

    Nos vamos a esforzar al máximo y a trabajar bien duro para que podáis seguirnos día a día en esta Expedición al Ártico. Cada jornada al terminar nuestro trabajo, recortaremos horas de sueño para poder preparos material e íroslo enviando y así podáis seguirnos como si estuvierais con nosotros.

    Somos tres expedicionarios y para los que todavía no nos conozcáis, os dejo una breve reseña, pero no os preocupéis que ya iréis sabiendo más de nosotros poco a poco. Os queda también un enlace al pinchar sobre cada nombre, para que podáis leer más si lo deseáis: Adolfo Eraso, es un sabio científico apasionado y muy humilde, con muchas ganas de transmitir y enseñar lo que sabe; Carlos Caraglia es un fantástico fotógrafo y filmmaker, apasionado de las regiones polares, es nuestro gran fichaje estrella en GLACKMA que acabamos de realizar y nos está ayudando a dar un fuerte empuje con la divulgación de este proyecto científico en el que estoy trabajando con Adolfo desde el 2001 sin tregua alguna; y ya solo quedo yo, Carmen Domínguez, conocida como Karmenka, que significa “Carmencita” en ruso, y que soy como un pequeño personajillo casi diminuto.

    Estamos muy ilusionados con esta expedición y sobre todo con vuestra participación. Esperamos contar también con vuestro apoyo en los momentos complicados y difíciles, que inevitablemente surgen en estas aventuras.

    Queremos agradecer a vuestros profesores y a algunos de vuestros padres, que son quienes han generado ese puente de unión entre esta Expedición Científica y vosotros. Jóvenes expedicionarios, que sois el futuro de nuestro hermoso Planeta Tierra, ¡¡esta expedición va por vosotros!! 

    Os dejo una guía de dónde y cómo seguirnos:

    - Enlace directo al apartado de la expedición en la web

    - Blog: Karmenka desde los Polos

    - YouTube

    - Facebook

    - Instagram

    - Twitter

    La salida oficial de la expedición es el día 1 de Mayo a las 11:00 de la mañana desde el Club Náutico de la Graña, Ferrol (A Coruña). A todos los que os sea posible, acercaros a haceros una foto con nosotros y a despedirnos. Los demás no os preocupéis, estad pendientes pues en directo lo vamos a retransmitir por nuestras redes sociales.

    ¿Tenéis vuestra mochila preparada para recoger en ella todo lo que aprendáis? !!!Al regreso me la tenéis que enseñar!!!

    ¡¡Preparados, listos…

    • Expedición Científica Ártico 2017

    Etiquetas:

  • Inolvidable charla en el instituto Terra de Trasancos

    El pasado martes 4 de abril, antes de las vacaciones escolares, tuvimos la suerte de compartir parte de la mañana con los jóvenes del instituto de Narón, Terra de Trasancos. La organización fue casi de improviso, pues nuestra visita a Ferrol para coordinar temas de expedición con Carlos Caraglia, ocurrió también de repente. En unas agendas tan desbordadas como tenemos antes de partir al Ártico, encajar cualquier actividad es tarea inhumana. Obligatoriamente supone cancelar alguna otra cosa pendiente, teniendo que priorizar entre qué hacer ahora y qué se puede posponer para el regreso de la expedición.

    Al acontecer esta visita al instituto, avisándolo un par de días antes y coincidiendo además el fin de semana en medio, el reto de que la charla de unos científicos a estos jóvenes resultase exitosa, iba a exigir un gran esfuerzo. ¿Cuántos alumnos van a asistir?, ¿qué edades tendrán?, ¿sabrán algo de nosotros, de GLACKMA?... Todo eran dudas que pululaban por mi mente mientras preparábamos ordenador, cañón y demás bártulos en la sala.

    Allí estábamos los tres expedicionarios, Adolfo tan tranquilo como siempre; Carlos preparando su trípode, sus cámaras, filmando ya los preparativos y pendiente de la entrada de los jóvenes en la sala; y yo conectando ordenador, cañón, abriendo la presentación, chequeando que todo estuviera perfecto..

    Comenzaron a entrar, íbamos hablando con los que estaban sentados en las primeras filas, mientras se llenaba la sala. ¡¡Alguna ventaja debe de haber por ocupar los puestos delanteros!! La sala se llenó con 135 jóvenes entre 14 y 20 años. ¿Os podéis creer que guardaron un silencio increíble escuchando con una gran atención durante toda la charla?

    Disfrutamos todos. Los expedicionarios, por supuesto, nos encanta a los tres la divulgación y nos fascina con los jóvenes. Los profesores que asistieron quedaron también encantados. Y los personajes importantes en todo esto, eran ellos, los alumnos del instituto, que no perdieron detalle de todo lo que les contamos y transmitimos. A parte del tema científico acompañado de aventura -porque no puede ser de otra manera en nuestras expediciones polares-, percibimos cómo nuestra ilusión y respeto por la Tierra les llegó de verdad.

    Fue una de estas conferencias en las que, desde el minuto 1, sentimos que el público estaba enhebrado con nosotros, sin ningún esfuerzo extra por nuestra parte. El mérito ¿de quién? De Graciela, profesora del instituto, quien nos conoció en el congreso que el pasado noviembre había organizado Carlos en Narón. Ya entonces les había hablado a sus alumnos de nosotros, de lo que hacemos en GLACKMA, y les dejó el gusanillo dentro… Pero ahora en un par de días como os decía arriba, y con el fin de semana de por medio, no sé cómo se las apañó para transmitir con una tremenda ilusión al alumnado del instituto, esas ganas gigantescas de conocernos, de escucharnos, de aprender, de dejarse llenar de esta Aventura Polar Científica. No solo eso, sino que dando ejemplo, se afilia a la Asociación y con una energía contagiosa comienza a ayudarnos en nuestro plan de voluntariado.

    Ocurrió otro gesto que me llegó al alma. Lola, profesora del instituto, y que también nos había escuchado en el congreso de Narón donde había comprado nuestro libro de divulgación Diario Polar, lo llevó para pedirnos dedicarlo y cederlo al Centro para que los chicos puedan disponer de él.

    Instituto Terra de Trasancos al completo, profesores y magnífico alumnado, muchas gracias por todo lo que nos distéis en esa jornada. Orgullosos de que os hayáis inscrito en nuestro grupo de centros de jóvenes expedicionarios que nos acompañan esta próxima expedición al Ártico. ¡¡Ya veréis como vais a disfrutar y aprender en esta Aventura Polar Científica!!

    • Terra de Trasancos- Naron

    Etiquetas:

  • 28/03/2017

    - Ártico , GLACKMA , aforos

    0 comentarios

    Pasión por la ciencia

    En el Ártico a 79ºN. Primera estación instalada de GLACKMA en el 2001. No solo hay equipos midiendo y registrando datos en continuo, es necesario un trabajo de campo.

    Realizando aforos en el río que proviene del glaciar. El agua no está a 0º, pero no llega a 1º. Cada medición dura unos 45 minutos dentro del río y hay que medir varias veces cada día. Sin botas…

    Hay que sacar la expedición adelante. Toca remangarse los pantalones para tenerlos secos después y meterse así en el río. La sonrisa es solo para la foto…

    • Karmenka midiendo en un río glaciar

    Etiquetas:

  • 25/03/2017

    - sueño , aventura

    5 comentarios

    Explora. Sueña. Descubre

    Desde niña tuve muy claro cuál iba a ser mi filosofía de vida. Siempre he sido muy reflexiva y la introspección -que constantemente ha formado parte de mis hábitos- me ha ayudado a ello. Me sorprendí cuando, ya de mayor, leí a Mark Twain y comprobé con una sonrisa interior tremenda que esa cita célebre suya, es justamente mi pensar, mi objetivo de vida.

    Dentro de veinte años estarás más decepcionado por las cosas que no hiciste que por aquellas que sí hiciste. Navega lejos del puerto seguro. Atrapa los vientos alisios en tus velas. Explora. Sueña. Descubre”.

    En la foto estoy en el Ártico a 79ºN, en concreto en Svalbard. Es primavera, camino sobre el mar helado a –40ºC y un fusil a la espalda por la presencia del oso polar.

    • Explora. Sueña. Descubre

    Etiquetas:

  • Quico Taronjí en el Duero

    Día veraniego todavía en invierno, Quico tiene previsto llegar a la presa de Villalcampo, en Zamora. En esta última etapa de navegación, se ve obligado a compaginar su reto con la presentación del programa “Aquí en la Tierra” de TVE-1 que se empieza a emitir los domingos. Ya sabéis también que Quico es uno de nuestros embajadores de GLACKMA, y lo apoyamos en este reto en solitario en el que está recorriendo el Duero en paddle surf. Así que me he encargado yo de irlo a buscar a su llegada a la presa para que pueda iniciar su primer programa de esta edición dominical de Aquí la Tierra.

    Ya sabéis que esta presa forma parte del proyecto hidroeléctrico conocido como saltos del Duero, que está construido en la cuenca hidrográfica de este río en su zona fronteriza entre España y Portugal. Este proyecto hidroeléctrico se ubica dentro de los parques naturales de Las Arribes del Duero en el lado español y de Douro Internacional en el lado portugués, y está formado por seis presas y embalses españoles y tres portugueses. Justamente, la presa de Villalcampo es la primera presa que se construye en el Duero.

    Con los permisos en regla, Quico tiene que desembarcar en esta presa antes de las tres de la tarde, hora a la que terminan de trabajar los encargados de la misma, quienes muy amablemente me abren el paso para poder entrar a recogerlo. Llego con bastante tiempo de antelación, ya me conocéis, me gusta cumplir bien.

    Mis horas de espera transcurren en un entorno que crea un mundo mágico que me envuelve. La temperatura es muy elevada para esta época del año, encañonada en el río ese calor se percibe todavía con más fuerza. No hay ni pizca de viento, ni siquiera una mínima brisa. El cielo es de un azul intenso. Lo primero que hago es reconocer y explorar el lugar. Busco posibles puntos para hacer alguna foto y algún vídeo a este gran aventurero, cuando llegue a la zona del embarcadero.

    Con esa tarea resuelta, me relajo. Llevo una temporada en la que estoy desbordada de trabajo y mi cuerpo y mi mente me piden a voz en grito parar… Parece que llegó el momento y el lugar adecuados. El sol reflejándose en el agua, trinos de una gran variedad de aves crean esa melodía de fondo idónea para dar el toque especial, por lo demás el silencio es total. Mi mente rápidamente se evade, se relaja, descansa, desconecta… Me lleno de paz, de esa tranquilidad que sabes que va a perdurar en el tiempo. Pienso en la cantidad de momentos que así habrá sentido Quico en solitario navegando el Duero. Claro está que tiene que superar también momentos muy duros y complicados, pero en la balanza la ganancia personal que está haciendo con su aventura por este río, tiene que ser súper enriquecedora.

    Desde el punto en el que me encuentro, en visual hasta el primer meandro del río, tengo 2,5 km. “Me olvidé de traer los prismáticos”, pensé en cuanto me ubiqué en el lugar. A esa distancia no puedo ver cuándo aparece allá al fondo. Toca fijarse en el agua. De las ondulaciones que a lo lejos distingo, voy descartando una tras otra… No, no es él todavía.

    ¿Sabéis que ocurrió? En medio de ese silencio absoluto, en esta zona de cañones, siento su remo en el agua. Un sonido muy sutil, pero lo tenía claro, ahora aquellas ondas en el agua son de la Zapper de Quico. Siendo consciente de ello, me invade una emoción profunda. Mi mente viajó a velocidad de la luz a Duruelo de la Sierra, cuando un mes antes lo habíamos dejado con aquella gran nevada, comenzando su reto del Duero. Casi lleva ya 700 kilómetros recorridos, ¡qué gran aventurero!

    Cuando ya entra en mi campo cercano de visión y puedo observarlo con detalle, percibo su figura moldeada por el Duero, por el remar sin tregua día tras día, de sol a sol, por los momentos duros que ha tenido que pasar, por ese vivir al aire libre día y noche… Todo eso se lee en su cuerpo al verlo. En su cara morena y quemada por la intemperie su sonrisa contagiosa transmite una felicidad infinita. Pero además se percibe su interior brillante, da la sensación de que el Duero también lo ha pulido y resplandece con fuerza. No me cabe la menor duda, además de un reto, una aventura, un ejemplo para los demás en muchas cosas, su persona está saliendo súper enriquecida de ello.

    Sinceramente y con emoción, siento que en GLACKMA somos muy afortunados, de la mano de nuestro embajador, también estamos recorriendo el Duero. Muchas gracias y suerte en lo que te queda de reto, Cántabro Q de Espíritu Mustang. ¡Nos vemos en Oporto!

    • Quico Taronji llegando a la presa de Villalcampo, Zamora

    Etiquetas: