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Blog: Karmenka desde los Polos

  • Disfrutando por los canales

    (crónica recibida por teléfono satelital)

     
    ¡Qué suerte hemos tenido! Desde Japón se anuncia oficialmente que no van a realizar más capturas de ballenas. ¿Sabéis que se escudan siempre argumentando que se mueven con fines científicos? Sin embargo, es difícil de creer por la cantidad de ellas que capturan.
    El barco que estaba acorralando a este ballenero, no era de Green Peace como decían ayer, es al parecer el Sea Shepherd que actúa bastante en esta zona. Al producirse esta retirada no ha sido necesario que el Lautaro fuera a su búsqueda. De no haber sido así, podríamos estar navegando detrás del ballenero un montón de días, ya que le habían dado la orden al Lautaro de salir a su encuentro como observador, y seguirlo informando continuamente de las maniobras que realizaba. ¡De la que nos hemos librado! Seguramente nos hubiéramos quedado sin trabajo en Patagonia.

    Zarpamos de Puerto Willians a las 23:45 de la noche. La luna prácticamente llena reflejaba su luz blanca en las tranquilas aguas del sur de Chile. ¡Un maravilloso espectáculo!

    Parece que son 24 horas de navegación por los canales hasta Punta Arenas. Como os dije el otro día que buscaseis donde está Puerto Willians, me imagino que a estas alturas, sabéis ya todos muy bien por donde nos encontramos. La navegación a Punta Arenas por esta zona de canales es preciosa. Siempre había oído hablar de ello, pero nunca había tenido la posibilidad de realizarla, de manera que va a ser un buen broche final de la expedición antártica.

    Comenzamos por el canal de Beagle. Pedí que me avisaran cuando de madrugada empezásemos a pasar por la zona de ventisqueros (así llaman aquí a los glaciares de montaña). Me avisan a las 4:30 de la madrugada, pero hasta las 6:00 no tengo luz suficiente para poder empezar a hacer alguna foto.

    Está muy nublado, pero vamos pasando frente a diversos glaciares que dejan adivinar un paisaje casi idílico. Hay algunos que ya van quedando colgados en sus valles de montaña. Los que han navegado por aquí hace algunos años, hablan de una diferencia abismal, notándose en todos ellos un importante retroceso de hielo glaciar.

    Entre las nubes aparece a veces un rayito de sol, iluminando todo el entorno como si se tratase de una varita mágica que convirtiera en oro todo a su paso. En el puente de mando voy observando todo, a estribor, a babor, por la proa y la popa. ¡Sí, es genial este puente de mando, se ve en todas direcciones! Al mismo tiempo que salgo al exterior a observar el paisaje, observo dentro cómo navegan, las maniobras que van realizando en las zonas más complicadas, voy siguiendo las diferentes cartas marinas para ubicarme por donde cruzamos y voy preguntando todo lo que no sé. Me gusta aprender.

    Hemos hecho el paso de la Punta Yamaná al Canal O’Brien, donde nos encontramos en estos momentos. Comenzamos pasando los glaciares: Holanda, Italia, Francia, Alemania, Romanche y… el último de la zona por el momento, el Ventisquero España. A ver si aparece alguno más según continuamos con la navegación. ¡Son paisajes espectaculares! No tenemos un día de sol, pero así entre las nubes y la niebla, se vislumbran todavía más imponentes.
    Acabamos de pasar unas zonas de bajíos junto a las islas llamadas Grupo Timbales y he estado observando con atención la maniobra. Acabo de entrar al camarote a escribiros estas líneas y mandároslo con el teléfono satelitario para que nos podáis seguir en nuestra navegación, y en cuanto termine, regreso al puente de mando a seguir observando todo el entorno.

    ¡Seguimos navegando, expedicionarios!

  • Ballenero japonés. ¿Se trastocarán nuestros planes?

    (crónica recibida por teléfono satelital)

    El mar lo tenemos ya tranquilo, estamos atracados en Puerto Williams, donde están realizando unas maniobras de carga.

     En una de las conversaciones de la cena, ha aflorado el momento más peligroso de la travesía. Fue esta noche pasada, el barco se levantó por la conjunción de dos olas, que llegaron a sacar la proa del agua, cayendo desde 7 metros estrepitosamente y tirando al suelo todos los útiles de navegación del puente. Al parecer se llegó a levantar la proa 45º, apuntando al cielo. ¡Con razón me tenía que agarrar a la cama!

    Y ahora se acaba de presentar una emergencia. Ha sido avistado un ballenero japonés que está cazando ballenas cerca de las aguas territoriales en la costa Pacífica de Chile. Lo está siguiendo un barco de Green Peace. En este momento estamos esperando órdenes para salir en el Lautaro a interceptar al ballenero, en caso de que penetre en aguas de Chile. ¡Ya os contaré!

  • Navegando en un embravecido Drake

    (Crónica recibida por el teléfono satelital)

    Nada más abandonar las Shetland del Sur y alcanzar el paso del Drake, el mar empezó a hacerse notar. Estaba bravo, pero realmente podría haber estado peor. Siguiendo los consejos de los marineros, lo mejor es tumbarse. Así que eso fue lo que hice. Y, ¿sabéis? Ya van casi para 48 horas de mar embravecida.

    Esta última noche estuvo todavía un poco peor. Las cosas en el interior, todas sujetas, para evitar que caigan o se desplacen con los bamboleos del mar. Las olas golpeaban cada poco la ventana del ojo de buey. En la cama tienes incluso que agarrarte, pues hay coletazos que parece que te van a mandar despedido contra la pared del camarote o contra el techo en otras ocasiones.

    Antes de embarcar, yo pensaba que iba a pasarme todo el Drake mareada, pero esto de tumbarse, es un buen truco. Así se puede resistir. En todas estas horas de observación, he aprendido a distinguir los movimientos del barco: el cuchareo, el cabeceo y el balanceo. A veces aparecen separados, pero la mayor parte de las ocasiones se muestran juntos, integrados en un resultado único, produciendo una sensación que sólo se siente navegando.

    Durante estas horas que así van pasando, se va asimilando poco a poco el final de la expedición a la Antártida. Ahora comenzaremos con una nueva, breve, a Patagonia. Y esta especie de “tiempo muerto” sirve de alguna manera para ir cerrando el pasado y abriendo un nuevo horizonte de trabajo. Así se va dejando atrás una etapa, entresacando de ella todas aquellas vivencias que se llevará uno consigo para siempre. De alguna manera esta navegación sirve de etapa de transición.

  • Los glaciares y el calentamiento global

    El pasado sábado, mientras todavía podíamos comunicarnos por Internet, recibí de Karmenka unos artículos con el encargo de publicarlos en su nombre mientras ella estuviera cruzando el estrecho de Drake y no tuviera acceso directo al blog.

    Ahora nos mantenemos en contacto a través de un teléfono satelital que nos permite hablar y enviar textos sin problemas de "cobertura", aunque con bastantes limitaciones para enviar imágenes o acceder a Internet.

    Aquí está el primero de sus artículos, espero que lo disfrutéis y que resolváis el acertijo:

     

    ¿Por qué medimos el caudal de los ríos glaciares? Sabemos ya que es agua que proviene del hielo fundido del glaciar. Y ¿sabéis que hay una estrecha relación entre la fusión de los glaciares y el calentamiento global? La respuesta de los glaciares es inmediata ante cualquier variación de la temperatura ambiente.

    Pero todavía hay más. El hielo que se funde de los glaciares, llega al mar y lo va llenando. Por tanto tenemos que una de las consecuencias inmediatas del calentamiento global es el ascenso del nivel del mar Justamente por esas razones, nos hemos centrado nosotros en medir la descarga glaciar. Es una consecuencia inmediata del calentamiento global y además está relacionada con el ascenso del nivel del mar.

    Con las series de datos horarios que estamos generando lo que hacemos es seguir esa evolución del calentamiento global. Como muy bien habíais apuntado alguno de vosotros algunas semanas atrás, dentro de GLACKMA hemos logrado crear una red de estaciones de medida. Actualmente tenemos ocho funcionando, cuatro en cada hemisferio y ubicadas a diferentes latitudes.

    Por tanto esa evolución del calentamiento global la estamos siguiendo en glaciares de diferentes lugares de la tierra. Y de ahí la importancia para nosotros que os adelantábamos en un artículo anterior sobre las unidades específicas, medimos el caudal en metros cúbicos por segundo y por kilómetro cuadrado de superficie de cuenca glaciar. Esto nos permite tener “una única escala de medida” para poder comparar los registros de las ocho estaciones de medida.





    ¿Sabéis?, cuando empezamos a tener 2 y 3 años de medidas, pensábamos que era una verdadera pena que no se hubieran hecho este tipo de mediciones con anterioridad. Sería estupendo si pudiéramos ahora contar con series de datos de hace 50 o incluso más años. Podríamos ver mejor todavía la evolución que estamos registrando del calentamiento global.

    ” en la pestaña del menú de “Qué investigamos”. ¿Qué os parece a vosotros lo que estamos haciendo?

    Os propongo un juego. Os dejo ocho fotos que corresponden al entorno donde están cada una de esas ocho estaciones. A ver si lográis indicar a cuál pertenece cada una.

  • Embarcados ya, el mar muy bravo…

    (Crónica recibida por el teléfono satelital)

    El plan inicial era embarcar ayer domingo por la tarde, hacia las 18:00 horas y desplazarnos a Caleta Potter. Aquí frente a la Base Argentina Jubany, se juntaría con el Castillo que acababa de llegar de Ushuaia y harían la maniobra de cambio de guardia de la Patrulla Naval Antártica.
    Pero como siempre en estas regiones, la meteorología es la que manda. Había un viento fortísimo y desde el Lautaro, el barco chileno, solicitaron a Bahía Fildes que nos embarcasen ya –eran las 10:00 de la mañana de ayer domingo-, pues las condiciones a lo largo del día iban a ir empeorando. Además entraban en la bahía bastantes fragmentos de hielo provenientes de los glaciares y no estaba ya nada cómodo el trayecto en zodiac desde Fildes hasta el barco. Menos mal que son unos verdaderos expertos y cuentan con una buena zodiac.
    Nos despedimos así, casi de repente, de todo este maravilloso grupo de la dotación de Bahía Fildes, capitaneados por un excelente jefe, Roberto. Fue tan rápido que no dio tiempo a pensarlo… tan a gusto nos habían hecho sentir, tan bien y con tanta naturalidad nos habían acogido entre ellos, que parecía que llevábamos años de expedición juntos. Daba pena despedirse…
    Parece que el estrecho del Drake nos tocará duro…
    Seguimos fondeados frente a Bahía Fildes, van pasando las horas… y al final hay cambio de planes. Se retrasa la partida de la Antártida hasta el día siguiente, pues al parecer el Drake está realmente duro.
    Pasamos el resto del día con tranquilidad en el barco y hoy lunes a las 11:30 de la mañana zarpa rumbo a Caleta Potter, donde ya está fondeado el Castillo, el barco argentino. Hacen una maniobra de cambio de guarda los barcos –ya os enseñaré fotos y algún pequeño video cuando pueda acceder a internet- y a las 17:00 zarpamos rumbo a Puerto Willians. Id localizando en el mapa del sur de Chile, donde se encuentra Puerto Willians y a ver que investigáis de este lugar.
    Esperemos que con el retraso de un día, nos toque un paso del Drake en mejores condiciones. Ya os contaré, amigos expedicionarios.

  • Zarpamos en el Lautaro rumbo a Punta Arenas

    Nuestro plan inicial era salir de la Antártida a Punta Arenas en un vuelo de las Fuerzas Aéreas Chilenas que estaba previsto hacia el 20-23 de febrero. Después desde Punta Arenas dirigirnos a la Patagonia Chilena, al glaciar Tyndall donde tenemos más trabajo de campo previsto para realizar. Finalmente regresar a España el 4-5 de marzo.

    Pero todos nuestros planes desaparecieron como un azucarillo en el café, al moverse la fecha del Hércules C-130 chileno. La semana pasada vino de visita el Presidente de Chile acompañado del de Ecuador, y se han modificado todos los planes de vuelo. El nuestro, en concreto, se retrasa algunas semanas… eso nos hace cambiar todos los planes iniciales.

    En nuestra estancia en Bahía Fildes aprovechamos para poder indagar qué otras posibles alternativas tenemos para regresar a Punta Arenas. Parece que habrá un vuelo uruguayo (también un Hércules C-130) a finales de febrero o principios de marzo. Esos son los planes iniciales, después cualquier retraso obligado por la meteorología haría que no llegásemos a tiempo de nuestro vuelo en los primeros días de marzo a España.

    Parece que también habrá un vuelo brasileño para finales de febrero, pero todavía no hay calendario fijo. Esa opción haría que pudiéramos salvar nuestros billetes de regreso a España, pero no tendríamos tiempo de trabajar en la Patagonia Chilena, lo cual implicaría tener que regresar a estas latitudes en algún otro momento en los próximos meses.

    Habíamos regresado a nuestro campamento para terminar con el trabajo en el río, pensando cómo superar esta nueva dificultad. El trabajo está muy avanzado, prácticamente está listo ya que la ventaja de estar acampados en el lugar de trabajo es que nos permite un control total para seleccionar los momentos idóneos en los cuales realizar las mediciones.

    Con estas incertidumbres en la cabeza, aparece la solución como por arte de magia. De nuevo el protagonista, Roberto, el jefe de Bahía Fildes, que se ha convertido en esta expedición en una especie de ángel de la guarda para nosotros. Nos consigue poder regresar en barco a Punta Arenas, con el chileno Lautaro. Se trata de una Patrulla Naval Antártica Combinada entre Chile y Argentina, que recorre estas zonas antárticas durante el verano austral. Por parte de la Armada Chilena está el Lautaro y por parte de la Armada Argentina es el Castillo. Cubren los cuatro meses estivales con turnos de un mes, de manera que cada uno viene a esta región antártica por dos veces.

    Esta Patrulla Naval Antártica Combinada se realiza conjuntamente por ambas Armadas desde 1998, mediante un acuerdo que establece la operación de buques de otros países en aguas antárticas durante la temporada estival, y tiene por objeto salvaguardar la vida humana en el mar, el control y combate a la contaminación y el mutuo apoyo para enfrentar emergencias marítimas en dicha zona.

    Con nuestro trabajo terminado, recogemos el campamento, secando, listando, clasificando y empaquetando todo el material. Parte quedará aquí recogido hasta otra campaña. En esta ocasión el almacén estará en la Base Uruguaya Artigas, en lugar de en la Rusa Bellingshausen. El resto de material lo llevaremos con nosotros en el barco hasta Punta Arenas, ya que es del que tenemos guardado en los almacenes de la Dirección de Aguas de Magallanes, con quienes trabajamos en Patagonia.



    Embarcaremos en el Lautaro mañana, domingo 13. Desde ahí nos dirigiremos a Caleta Potter, frente a la Base Argentina Jubany, donde llegará el Castillo y harán el relevo… Después rumbo a Punta Arenas.

    ¿Cómo tendremos el paso del Drake? La navegación durará 3 días si el tiempo es favorable o 5 días horribles si el mar está bravo. Crucemos los dedos para que tengamos el mar más o menos calmado…

    Gildo, nuestro enlace en España os irá colgando algunos artículos que le he dejado preparados para estos días mientras navegamos. Y puntualmente os irá informando de cómo va la navegación, ya que estaremos en contacto con él con el teléfono satelitario.

    Como me han quedado muchas cosas por contaros todavía, seguiré preparando artículos sobre la Antártida. He hecho unas cuantas tomas de videos y fotos de la fauna de la zona, para poder describiros las hermosas playas antárticas… aunque algo ya sabéis por la lectura que habéis hecho en ese resumen del 2000.

    Hasta que estemos de nuevo en tierra firme, ¡amigos expedicionarios!

    • Zarpamos en el Lautaro rumbo a Punta Arenas

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  • Todavía quedan rincones antárticos

    Conociendo estas tierras cuando reinaba en todos los lados el espíritu antártico, y viendo cómo poco a poco a causa del turismo y el dinero se va degradando, es hermoso encontrar rincones que podemos llamar Antárticos, con mayúscula.
    Al final de un día duro de trabajo y justo cuando nos disponíamos a preparar nuestra comida-cena del día, recibimos visita de nuestros amigos rusos. Ese grupito que permanece en la base Bellingshausen y pertenecían a la dotación de la época de Oleg. Fue una sorpresa muy agradable, nos trajeron unos trozos de empanada de pescado, que nos supieron a gloria acompañando nuestra sopa-crema del día.
    Nos acompañaron durante la cena que hicimos entre las rocas que habíamos buscado para protegernos del viento. Cada día, según la dirección del viento, seleccionamos el lugar más idóneo. Tenían más frío ellos que nosotros. Sí, para nosotros es ya habitual la intemperie y nos hemos acostumbrado a estas condiciones.
    Fue un rato de camaradería, el verdadero espíritu antártico de solidaridad estaba presente. ¡Qué bonito volver a reconocerlo en estas tierras antárticas! Notaba mi emoción a flor de piel…
    Por otro lado en la base uruguaya Artigas el jefe es Longino, un conocido amigo nuestro de la campaña del 2006, donde estuvo también de jefe de la misma. Ahora el funcionamiento de la base está regulado con el Instituto Antártico Uruguayo de otra forma que cuando empezamos a venir por estas tierras. Hay mucha más oficialidad en todo…, pero con lo que está a su alcance nos echa una mano y lo que es más importe para nosotros, nunca nos falta una mesa donde poder operar con los datos que medimos en campo y escribiros para el Blog.
    Parece que estamos de suerte, otro rinconcito antártico se presenta ante nosotros con las puertas abiertas. Esta vez viene de la Estación Marítima Bahía Fildes. ¿Recordáis? Fue desde esta estación chilena donde nos gestionaron nuestro cruce a Jubany, tanto a la ida cómo al regreso.

    Nos invitan a pasar con ellos unos días, para que salgamos un poco de las condiciones de intemperie del campamento y al mismo tiempo poder gestionar nuestro regreso de la Antártida a Punta Arenas. Han retrasado el vuelo de las Fuerzas Aéreas Chilenas casi tres semanas de la fecha marcada inicialmente y eso nos desbarajusta todos los planes. No sólo nos quedaríamos sin poder realizar el trabajo en la Patagonia Chilena, sino que además perderíamos nuestros vuelos de regreso a España. Pero bueno, dejemos ahora este nuevo problema que ha surgido y sigamos con los “rincones antárticos” que estamos teniendo la suerte de encontrar.

    Nosotros les ofrecimos a los 12 componentes de la dotación de verano de Bahía Fildes (en invierno quedan 8 solamente) lo poquito que estaba a nuestro alcance, les dimos una conferencia divulgativa de lo que hacemos en nuestras investigaciones en GLACKMA y todavía más en concreto, de lo que estamos encontrando en esta parte de la Antártida. Ellos van a estar por aquí un año entero y es bueno que conozcan lo que está pasando en el glaciar que tienen al lado.

    No os imagináis lo que supone el encontrar unas puertas abiertas cuando de repente no haces más que encontrar cerradas todas las que han estado abiertas durante años. No siendo Fildes una base científica, sino una estación marítima, nos han brindado su apoyo para regresar de nuevo cuando queramos y evitar estancias largas en nuestro campamento. Y no sólo es el apoyo ofrecido, es lo especial de las personas, que te hacen sentir como si estuvieras en casa. Es una especie de refugio tremendamente acogedor en medio de una tempestad. Es hermoso descubrir cómo todavía aparece el espíritu antártico. Consiguen que uno se emocione...
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  • Midiendo el caudal del río

    Volvemos a hablar de la estación CPE-KG-62ºS, la que hemos reinstalado con las nuevas sondas de medida. Os contaba la otra semana que lo que terminamos generando son series temporales horarias de descarga glaciar. Es decir que cada hora tenemos el valor del caudal del río seleccionado que proviene del hielo que se ha fundido.

    Pero no se trata simplemente de instalar una sonda que te da directamente ese valor que buscamos. ¡No!, hay un proceso largo y laborioso detrás. Las sondas nos miden el nivel del río y para poder conocer el caudal tenemos que hacer lo que llamamos una campaña de aforos.

    Aforar en un río, significa medir directamente el caudal, pero no os voy a contar todo este laborioso procedimiento. Simplemente quiero que recordéis que hay que llevar a cabo un preciso trabajo de campo, después procesar todos esos datos con herramientas matemáticas y algunos programas informáticos que hemos elaborado para agilizar los cálculos y finalmente obtenemos lo que buscamos, el caudal drenado por el glaciar.

    Cuanto mejor sea nuestro trabajo de campo, mejor será el procesado después de los datos, por eso debemos estar concentrados en el trabajo, aunque las condiciones que tenemos no sean las más cómodas, ni las más confortables. Debemos de estar muy pendientes del río, de las variaciones de nivel que experimenta para llevar a cabo nuestros aforos. En este río, con la precisión con la que trabajamos, cada aforo nos lleva unos 35-45 minutos, dependiendo del caudal que haya. Durante todo ese tiempo tenemos que estar midiendo dentro del río, con esa temperatura que lleva el agua que ya sabéis que fluctúa entre 0ºC y 0,6ºC. Además os diré que prácticamente debemos de estar quietos y que en esta zona sopla siempre un fuerte viento que viene encajonado en el cañón del río, y nos hace alcanzar unos valores de sensación térmica algo bajos. Por eso la concentración en el trabajo es fundamental, centrarse en lo que se está haciendo y olvidarse del resto.

    Desde que regresamos de Jubany y estamos aquí acampados, no hacemos otra cosa que estar pendientes del río y de los aforos. No hay una hora fija, manda el río y sus variaciones de nivel, tan pronto nos toca por la mañana, por la tarde, a la madrugada, al terminar el día… no podemos tener horarios, el río es el que nos dirige. La ventaja de estar aquí acampados al lado del lugar de trabajo es que podemos estar muy pendientes con facilidad.

    Despertarse a la madrugada, salir del saco de dormir y su calorcito, abrir la puerta de la tienda de campaña e ir a mirar cómo está el río, está siendo la tónica general. Cuando después vuelves al saco porque no hay un nuevo valor para poder hacer un aforo… no está mal. Pero muchas de estas ocasiones tienes que de inmediato preparar todo el equipo y meterte en el río a medir. En fin, que como podéis observar estamos centrados en el trabajo y en sacarlo adelante lo mejor posible.

    En esta ocasión no os voy a pedir ninguna investigación, sólo quiero que seáis conscientes de que la mayor parte de las veces los mejores logros se consiguen con un gran esfuerzo detrás. Y ¿sabéis también que por lo general después no son muy apreciados, ni valorados? Sin embargo, os puedo asegurar que la tranquilidad que da el trabajo bien hecho es enorme. Y lo último que quiero que no se os olvide nunca, es que la fuerza la tenemos en la mente. Teniendo una mente poderosa se puede alcanzar prácticamente todo lo que uno se proponga, se superan con mucha más facilidad los obstáculos.


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  • ¿Cómo es la vida en las bases antárticas?

    Trataré de recogeros en este artículo, algunas de las dudas y curiosidades que os han ido surgiendo en estos días, aunque creo que de algunas ya sabéis las respuestas bien por algún comentario que os he hecho, bien por las fotos y videos que han ido apareciendo.
    La forma de llegar a esta zona, como estamos en la costa, es por barco o por avión. Por el comentario del otro día ya sabéis que lo que hay es una especie de aeropuerto de tierra compactada que está ubicado en una de las zonas donde el glaciar ya se ha retirado. También habíamos hablado de la ausencia de radar de cabecera de pista, por lo que ya sabéis que es necesario contar con unas mínimas condiciones meteorológicas que hacen que no siempre se pueda aterrizar. El tipo de avión más común para realizar estos cruces es el Hércules C-130, un cuatrimotor militar que es capaz de aterrizar y despegar en distancias relativamente cortas y además tienen una gran capacidad de carga, que es lo que principalmente traen. Aunque ahora con el turismo están empezando a meter algún otro tipo de avión para que vengan sentados cómodamente los señores turistas.

    Tanto los cruces por avión como las llegadas por barco, sólo son posibles en verano. Cuando llegan las nevadas y después las bajas temperaturas hielan todo, el aeropuerto queda fuera de uso hasta el próximo verano. Por mar ¿qué ocurre? Ahí el problema es la banquisa. ¿Os apetece investigar un poquito sobre la banquisa?
    Es por tanto durante la época de verano en la que las bases se abastecen de víveres, combustible y materiales que necesitan para todo el invierno. La ventaja de estos lugares es que las bajas temperaturas hacen que los alimentos frescos se conserven bien durante largos periodos de tiempo. Pero evidentemente el tipo de alimento que se consume no es el mismo que podéis comprar en una cuidad cada día. Los alimentos con fecha de caducidad más corta no se pueden utilizar en estos lugares.
    Os dejo aquí unas imágenes y unos fragmentos de video que hice pensando en vosotros cuando estaba el barco chileno Lautaro, descargando en Bahía Fildes. Para que os hagáis una idea, traía carga no sólo para las bases chilenas de la zona sino también para la coreana King Sejong, la china Great Wall y la uruguaya Artigas. Fijaros cómo transportan todo protegido del agua mediante esos bidones herméticos. El cruce que tienen que realizar desde el sur del continente americano, es el llamado estrecho del Drake.


    ¿Sabéis que el Drake es una de las peores zonas de navegación? En barco, yo sólo lo he cruzado una vez y tuve la suerte del novato, pues el mar parecía una balsa de aceite de lo tranquilo que estaba. Fue en el Vanguardia, un barco uruguayo. Pero ahí mismo me enseñaron imágenes del mismo en otros cruces y ¿sabéis qué me impresionó muchísimo?. Había unas olas tremendas que cubrían completamente la proa, entraba el agua por todos lados, parecía más que un barco un submarino, y en el interior a pesar de estar sujetas y atadas todas las cosas, parecía que había ocurrido un terremoto. Ingenua de mí, recuerdo haber preguntado a los marineros cómo hacían para no marearse… “En estas condiciones, prácticamente todos nos mareamos, quedan en pie los que les toca la guardia, los demás desaparecen a sus camarotes”, me dijeron.
    Más cosas… os cuento que las que son bases antárticas de verdad, es decir, las que están abiertas durante todo el año, tiene diferente ocupación en verano y en invierno. Evidentemente durante la época estival hay más ocupación y actividad, mientras que en el invierno éstas se reducen al máximo. En verano es cuando venimos los científicos y más personal de apoyo a las bases, pues casi todas las reparaciones, acondicionamientos y mantenimientos que necesitan realizar sólo son posibles llevarlos a cabo en esta época.
    La capacidad de las bases varía de unas a otras. Algunos ejemplos, la rusa Bellingshausen en verano suele tener unas 30-40 personas y en invierno en torno a 15. La uruguaya Artigas tiene unas 20 en verano y en inverno algo menos de 10. La argentina Jubany cuenta con unas 60 personas en verano y en torno a 30 en invierno. Como podéis ver hay variaciones de unas a otras, pero esa es la tónica.

    Algunos tipos de personal que no faltan en las bases son: el jefe, el médico, el cocinero, el mecánico, el electricista y el radio-operador. A partir de ahí, varían de unas a otras dependiendo de las necesidades de cada base. Pero una cosa debéis tener en cuenta, las personas antárticas de verdad se caracterizan porque son una especie de todo-terrenos, tienen que ser capaces de hacer un montón de cosas fuera de su propio ámbito u oficio. Entre todos hay que sacar la base adelante.
    Os he hecho algunos fragmentos de video cuando estábamos en la Base Argentina Jubany, para que podáis ver un poco cómo están ubicados los diferentes módulos. Fijaros que siempre están levantados del suelo, para evitar que las congelaciones del invierno los muevan y terminen destruyendo. Observad también que están todos los módulos separados, pues si ocurre un incendio en alguno no se transmite a los demás.


    En una base antártica hay unos horarios fijos para las horas de las comidas y éstas se realizan en un comedor común. Las tareas de limpieza se comparten entre todos los presentes, hay turnos establecidos. Siempre estamos con los equipos de radio para comunicarnos entre unos y otros dentro de la misma base y con las demás más próximas. Cuando sales fuera del entorno de la base, como nosotros que siempre andamos lejos trabajando en el glaciar –cuando hemos estado alojados en alguna base- debes mantener informado al jefe pues así están pendientes de cualquier necesidad que pudiera surgir.


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  • Mapa de las bases antárticas

    Muy buena información la que habéis recogido sobre el Tratado Antártico. Os aclaro la fecha de entrada en vigor, sí es el 23 de junio de 1961, y sobre los países actualmente reclamantes, sí, son tres: Argentina, Chile y Reino Unido.

    En la Base Uruguaya Artigas encontramos un mapa con la disposición de las bases antárticas. Está actualizado a 2006. Ahí podéis ver muy fácilmente los países que tienen bases, donde están ubicadas y si están abiertas permanentemente o sólo durante el verano.

    Os he preparado varios desgloses del póster para que podáis ver todo con precisión. Fijaros bien en la escala de los mapas, cuando os aparece la Antártida completa y después en las zonas de detalle que os dejo ampliadas.

    Observad también atentamente las bases que hay en King George y sus ubicaciones, ¿os suenan de algo?













    • Mapa de las bases antárticas
    • Mapa de las bases antárticas
    • Mapa de las bases antárticas
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