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Blog: Karmenka desde los Polos

  • Cuando los vientos empiezan a cambiar

    Describo uno de esos momentos en los que sientes que estás ante un obstáculo infranqueable. Te has entregado en cuerpo y alma para intentar conseguir un sueño, y no sabes qué pasa al final, cuando ya casi está… ¿por qué el último tramo se presenta imposible?

    Has hecho todo lo humano y podría decir que casi, hasta con ciertos matices inhumanos. Esfuerzo y pasión a raudales… y paciencia, mucha paciencia. Entendiendo que no es esa paciencia de aguantarse, sino de adaptarse al ritmo natural del proceso. Esos han sido los bártulos que llevabas en la mochila durante todo el tiempo.  

    A lo largo de este camino te has encontrado con una lista innumerable de obstáculos. Has aprendido a verlos como desafíos que te han ayudado a crecer, a evolucionar, a confiar en tus capacidades.

    ¿Por qué este final tan empinado? Yo creía que alcanzaba ya la cumbre y sin embargo la cima se hace inconquistable. Surge una frustración que te hace creer que esa meta se va alejando conforme te has ido acercando a ella. Llegas ya extenuado al último tramo y estás a una milésima de tirar la toalla.

    Hasta aquí está claro el proceso, a partir de este momento no lo entiendo. Hay algo dentro de ti que te ayuda a cambiar esa frustración inicial por un “seguir creyendo en tus posibilidades”. ¿Por qué y cómo? No lo sé.

    Y entonces algo mágico ocurre, de la noche a la mañana los vientos empiezan a cambiar y poco a poco los vas teniendo favorables. De repente visualizas tu sueño hecho realidad, lo visualizas de verdad, y una tremenda confianza surge en tu interior. Ahora sabes con toda seguridad que lo vas a lograr.

    Esta última parte no sé porqué ocurre, pero es así. Mi experiencia -a lo más que ha llegado- es a percibir que si eres capaz de visualizarlo en tu mente y de sentirlo en tu corazón, tu fuerza es imparable.

    Termino con una frase de Patrick Overton: “Cuando te asomes a los límites de lo que te parece posible y tengas que dar un paso en la oscuridad de lo desconocido, ten fe en que dos cosas pueden ocurrir. O encuentras algo sólido en lo que apoyarte o se te enseñará a volar”.

    • Cuando los vientos empiezan a cambiar

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  • El velero que lleva parte de mi alma

    ¿Quién lo iba a decir? Aquí, en medio de lo que yo llamo civilización, me encuentro en plena expedición. Rodeada de gente en un entrono próximo, pero aislada en realidad; preparando comidas básicas de subsistencia; apañándome para las necesidad básicas de higiene o limpieza de utensilios de cocina y ropa, con algún río cuando de la sal del agua del mar ya estoy saturada. Pero todas esas tareas primordiales son sencillas, rápidas y reducidas al mínimo, lo justo para poder sacar adelante el objetivo fundamental: terminar el velero en este verano. Aquí en medio de la civilización, me siento felizmente aislada y concentrada en mi meta.

    Ultimísimos trabajos de astillero. Queda muy poco para terminar esta tarea que comencé hace casi cuatro años. Durante los fines de semana y las vacaciones. En Asturias, viniendo cada vez desde Salamanca. Restauración de un velero que prácticamente ha sido construirlo de nuevo, aprovechando el cascarón e incluso teniendo que realizar importantes reparaciones en el casco. ¿Misión imposible? Con esas pinceladas, así lo parece.

    Pero si además añadimos unos toques de perseverancia, tesón y paciencia, entonces el cuadro que vislumbramos es hermoso, único, inolvidable y… algo más. Es un sueño que está a punto de inmiscuirse en la realidad. Mejor dicho, el inicio de un sueño del que asoma solamente la puntita, como si se tratara de un iceberg flotando en el mar… El sueño completo o el eslabón siguiente en esa cadena entretejida de ilusiones necesita de este velero en libertad.

    Me resulta muy difícil describir las sensaciones que tengo en estas semanas. Es un periodo que jamás volverá porque ese tránsito del mundo de los sueños al mundo real, solo ocurrirá una vez. Será hermoso después tenerlo en el mundo real y poder seguir maquinando otros sueños a partir de éste. Pero ahora, el presente es una etapa mágica que resplandece con fuerza y hay que disfrutarla, saborearla, abstraerse de cualquier problema y vivirla a tope. Es un periodo de emocionarse día tras día, pensamiento tras pensamiento, logro tras logro, reto tras reto. Es muy intenso el sentir. Muy profundo. Cada sensación parece tatuar con fuerza mi alma. Un tatuaje que no se borrará jamás. Es una huella de identidad.

    Estos días que comparto ya con el velero no solo las horas de trabajo, sino la jornada completa de las 24 horas, aunque sea en tierra todavía, estamos creando una integración perfecta. Para vivir las aventuras que en la mar vamos a realizar juntos, tenemos que estar compenetrados. Superando las pruebas y dificultades que a modo de torrente continuo han ido apareciendo a lo largo de los cuatro años en esta etapa de astillero, he sido consciente de que el velero se ha quedado con parte de mi alma. Lo percibo, lo siento con toda claridad. Se la he identificado… Ahora, son esos retoques finales en este compartir que harán, que en breve, seamos una única esencia surcando la inmensidad de las aguas del Cantábrico en primer lugar. Alcanzaremos esa libertad tan ansiada. Compartiendo el alma es más fácil, es más coherente, es más hermoso ese tránsito del sueño a la realidad.    

    • Cocina del velero

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  • 28/03/2017

    - Ártico , GLACKMA , aforos

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    Pasión por la ciencia

    En el Ártico a 79ºN. Primera estación instalada de GLACKMA en el 2001. No solo hay equipos midiendo y registrando datos en continuo, es necesario un trabajo de campo.

    Realizando aforos en el río que proviene del glaciar. El agua no está a 0º, pero no llega a 1º. Cada medición dura unos 45 minutos dentro del río y hay que medir varias veces cada día. Sin botas…

    Hay que sacar la expedición adelante. Toca remangarse los pantalones para tenerlos secos después y meterse así en el río. La sonrisa es solo para la foto…

    • Karmenka midiendo en un río glaciar

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  • Enorme satisfacción tras las conferencias

    Nuestra gira de conferencias de la semana pasada ha ido estupendamente. Voy a ver si soy capaz de transmitiros mis buenas sensaciones. Ya me diréis si consigo comunicar un poco mis percepciones.

    Comenzamos en Granada, en el majestuoso auditórium del Parque de las Ciencias. Nada más ver el lugar, la enorme pantalla, casi me quedo paralizada. Me invaden algunas inquietudes, ¿acudirá gente?, ¿sabremos transmitir lo que queremos?, ¿lo entenderán?, ¿les gustará?, ¿les llegará?...

    Todavía con la enorme sala vacía comenzamos a probar el equipo y dejarlo a punto. Está todo listo y funcionando, observo las butacas, me siento en alguna para contemplar cómo se ve la presentación. Impresionantes las fotos y los videos en esta magnífica pantalla y con el espectacular sonido. Por un momento mi mente piensa que le apetece más estar de público, sentada cómodamente disfrutando con la conferencia.



    Empiezan a entrar los espectadores y los sitios poco a poco se van llenando. Según supimos al terminar, fue una de las conferencias que con más aforo han contado. La gente entra, te mira, se van colocando, los miras… en general, muy en general, sin posar la vista en nadie en particular, como si vieras desenfocado y sólo percibes que poco a poco se va llenando el lugar.

    Presentación de Ana, afiliada de GLACKMA en Granada, que no sólo se ha encargado de la organización sino que ha conseguido convocar a toda esta gente. Después una introducción de Gildo, que ya lo conocéis del Blog, es nuestro socio de GLACKMA encargado de la Comunicación y Relaciones Institucionales.

    Todo listo, comienza la conferencia. Adolfo y yo nos vamos intercalando en las intervenciones a lo largo de la presentación. Pasan sólo unos minutos y empiezo a notar en las miradas de la gente, que ya no son desconocidos para nosotros, ni nosotros para ellos. Nos escuchan, no como a unos científicos aventureros cualesquiera, sino como a Adolfo y Karmenka. Sus miradas se cruzan con las nuestras pero ahora con una cierta complicidad… Les está gustando. Anima percibir eso y estimula todavía más al hablar.

    Terminamos, se nos alargó bastante, pero la gente no se mueve… Eso es buena señal. Aplausos y aplausos, vuelve a intervenir Gildo para explicar a la gente qué es GLACKMA como Asociación, cómo funcionamos, qué buscamos, cuál es nuestra estrategia... Después una ronda de preguntas y tenemos que terminar porque van a cerrar ya el lugar.

    Nos vamos a tomar algo con toda la gente del público que quiere unirse y así seguimos aclarando sus dudas, sus curiosidades…



    ¿Qué os puedo contar de las otras dos conferencias en las Casas del Parque de Hoyos del Espino y de Guisando? Más de lo mismo, además aquí con un entorno espectacular, la magnífica Sierra de Gredos.



    Un público muy peculiar, gente que le gusta la montaña, la naturaleza, el campo… Es gente con una sensibilidad especial y se nota… Así resulta muy fácil transmitir lo que hacemos.

    El posible cansancio físico de dar una conferencia tras otra, un día y otro y otro, de los desplazamientos entre los lugares, queda totalmente olvidado con el acúmulo de sensaciones tan positivas al haber percibido que hemos llegado a la gente, a su interior. Nos alienta a continuar con esta campaña de divulgación y concienciación que estamos realizando.

    Voy a dejar aquí el artículo por hoy, para no hacéroslo demasiado pesado, pero tiene una segunda parte a nivel de sensaciones, que os la narro otro día.

    • Enorme satisfacción tras las conferencias
    • Enorme satisfacción tras las conferencias
    • Enorme satisfacción tras las conferencias
    • Enorme satisfacción tras las conferencias

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