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Blog: Karmenka desde los Polos

  • Colmada de sensaciones

    Con el Defender arreglado salimos de Oviedo rumbo a Hirtshals, al norte de Dinamarca. Nos quedaban casi 3000 kilómetros por recorrer y ya no había tregua. El margen de seguridad que nos habíamos tomado en una distancia tan larga nos había venido bien para este problema de la bomba de gasóleo, pero se nos había consumido ya y ahora sin demora alguna, había que trabajar para alcanzar nuestro siguiente objetivo: no perder el ferry para cruzar a Islandia.

    Era labor de equipo el poderlo conseguir y los tres éramos conscientes de ello. Bueno, los cuatro, que el Defender es nuestro cuarto expedicionario e hizo también su parte correspondiente de trabajo en esta tarea. Teníamos que cruzar todo el norte de España, para pasar a Francia y atravesarla de sur a norte, cruzar después Bélgica, Holanda, Alemania y terminar atravesando Dinamarca completa de sur a norte.

    Turnos en la conducción continua. Siempre un copiloto despierto para acompañar al conductor, sobre todo en las horas de noche, que es más fácil que el sueño venza. Pequeñas paraditas para dar un respiro al todoterreno, llenar el depósito y estirar nosotros las piernas, ir al baño, prepararnos algún sándwich con las cosas que llevamos a mano para el viaje o tomar algún café para estar más despejados. Aunque lo de café, una vez dejada España, es solo el nombre. En el asiento de atrás del Defender con un saco de dormir abierto y unos cojines, habíamos hecho una especie de cama. Y aunque no podíamos estirar las piernas, nos valía para dormir un poco y desconectar de la carretera al piloto que dejaba el volante, mientras el siguiente le daba relevo. Qué maravilloso equipo, siempre pensando en los demás antes que en un mismo, tratando de favorecer a los otros… No sabéis lo que vale esta actitud en una expedición.

    Las ciudades más importantes de Europa las tuvimos que pasar todas con atascos, de hasta casi dos horas fue el más pesado que pillamos en el entorno de Hamburgo. Pero por fin, dejamos atrás Flensburg al norte de Alemania para cruzar la frontera con Dinamarca… ¡Venga equipo, que lo vamos a conseguir! Se nos hizo de noche de nuevo, no alcanzamos nuestro destino, pero esta noche sí, ya vimos que podíamos parar unas horas y descansar los tres. Así hicimos en un área de descanso de la autovía. Adolfo dentro del Defender, sin poder estirarse, pero el coche no queríamos dejarlo solo. Un robo sería catastrófico en la expedición. Carlos y yo preparamos nuestros vivacs, próximos al coche y qué placer más infinito, muerta de sueño y cansancio, meterme en el saco, estirada completamente en el suelo, y como techo de habitación un cielo estrellado magnífico, con la Polar brillando con fuerza y señalando con intensidad nuestro rumbo. Sonrío y casi en el momento me quedo dormida.

    Magnífico sueño reparador. El sol brillando ya con fuerza a las 6:00 de la mañana, nos indica que debemos proseguir nuestro camino. Llegamos a nuestro destino, Hirtshals, nos acercamos a reconocer el lugar del embarco al ferry… ¡Madre mía!, ha cambiado muchísimo. Las ampliaciones que están haciendo son impresionantes. Dejamos aquel lugar, buscando un entorno tranquilo para pasar la tarde que nos quedaba y después la noche.

    Cerca de una playa, en una praderita verde, paramos. La temperatura es agradable, el sol brilla con fuerza. Hemos logrado nuestro destino. Estamos felices. El tiempo parece haberse detenido. Con calma, bajamos un montón de material del Defender, hasta llegar a los contenedores que tienen la cafetera, el molinillo, el café, la leche liofilizada y uno de los hornillos. Ahora nuestra felicidad era total. Creo que los tres recordaremos siempre ese café, ese momento, ese lugar, esas sensaciones…

    Paseo en la playa, o baño o carrera, cada cual a su gusto, pero siempre quedando una custodia junto al Defender. Tarde de relax, maravillosa, de acomodo del material en el coche, de separación de lo que subiremos al ferry, de inmiscuirnos en la naturaleza, de disfrutar de un atardecer magnífico en este Mar del Norte. De invasión de sensaciones maravillosas porque somos conscientes de que hemos creado un equipo muy fuerte que va a ser capaz de conseguir cualquier objetivo que se proponga. Mi sensibilidad -que está siempre como a flor de piel- percibe esta realidad y en medio de esta tarde mágica y con la sensación de que el tiempo se ha detenido, crea una especie de cóctel dentro de mi interior, que termina generando un torrente de emoción. ¡Qué bonita la vida!, ¡qué hermosa la naturaleza!, ¡qué bellos estos sencillos pero intensos momentos!

     

    • En Dinamarca

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  • Laki, una de las erupciones más largas de la historia

    Coladas de lava colonizadas por la tundra, que alcanza la costa sur de Islandia

    (Crónica recibida por teléfono satelitario) 

    Cambiamos de escenario completamente y del hielo pasamos al fuego. ¡Sí, así cómo lo oís! Islandia es una especie de enorme meseta con una altitud media de 500 metros. Una gran cantidad de fiordos recortan su costa, sobre todo al noroeste. Pero, ¿sabéis qué es lo que hace que sea un país tan especial? Esta isla se encuentra entre la  separación de las placas tectónicas Euroasiática y Norteamericana, en lo que se llama rift. En concreto, forma parte de la llamada Dorsal Mesoatlántica, que es la cordillera a lo largo de la cual la corteza oceánica se forma y se propaga.

    Además, la isla se ubica sobre una gigantesca caldera magmática donde se va acumulando el magma bajo la corteza terrestre. Es por tanto una isla de origen volcánico y hay una alta actividad geológica. Por otro lado, debido a la latitud elevada, tiene una gran extensión cubierta por glaciares, en concreto el 12% de la totalidad de la isla.

    Este rift o separación de las dos placas continentales cruza a Islandia de suroeste a norte. ¿Sabéis que se separa 3,5 centímetros al año? Muy significativo y asociado al rift son los volcanes activos que hay. Los volcanes más importantes son el Hekla con 1477 metros de altitud y Laki.

    A este último nos dirigimos, es el volcán de fisura más largo del mundo, tiene 25 kilómetros de longitud donde se encuentran 135 cráteres alineados. Desde la costa sur, tomamos la pista que nos conduce a este entorno tan peculiar. Ya desde la costa se observan los campos de lava (“hraun” en islandés) que tienen un promedio de 12 metros de espesor.

    La última erupción ocurrió entre 1783 y 1784 y duró 8 meses, ¡sí, una barbaridad! 225 días ininterrumpidos entre el primero y el último episodio, emitiéndose 565 km2 de lava. Murieron 9000 personas y el 75% del ganado. Vapores sulfurosos acidificaron el ambiente y gran parte de las muertes se produjeron por la neblina tóxica. La lluvia ácida generada afectó al menos a todo el hemisferio norte, viéndose comprometidas las cosechas.

    El ambiente está nublado, bastante. De vez en cuando la lluvia viene a saludarnos, pero es una lluvia suave, no cómo la de la fuerte tormenta de días anteriores. Y lo mejor de todo, cuando llegamos al extremo más norte de esta alineación kilométrica de volcanes de fisura, la niebla es alta y nos permite ontemplar estos 25 kilómetros de volcanes alineados hacia el sudoeste.

    El recorrido que hacemos por este paraje nos lleva día y medio, pues la pista sobre estas coladas de lava obliga a llevar una marcha lenta que ayuda a disfrutar del paisaje. Terminando el recorrido y regresando de nuevo a la costa  sur, observamos cómo la lluvia con una densa niebla baja se han apoderado del entorno por el que nos hemos estado moviendo. ¡Hemos tenido suerte!

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  • La magia del sol y el hielo

    Al amanecer

    (Crónica recibida por teléfono satelitario)

    Efectivamente el tiempo nos dio una tregua para poder retirar las tiendas y ponernos en ruta. Con nuestro cambio de planes, comenzamos avanzando por la costa hacia el noreste, alcanzando la ciudad de Höfn donde hacemos algunas compras de víveres para los próximos días.

    Pero, ¿queréis saber que pasó? La lluvia nos sigue, da la impresión que se ha pegado a nuestro vehículo y la arrastramos según avanzamos. Nos sorprende que todo el entorno de esta pequeña ciudad, está completamente inundado. El sur, por el contrario, parece comenzar a quedar despejado. Reajustamos los planes. Vamos a aprovechar para enseñarles a nuestras expedicionarias los glaciares del sureste y sur de Islandia. No hay muchas oportunidades de poderlos ver despejados hasta las cumbres más altas.  

    Quedan maravilladas con el impresionante glaciar Breidamerkurjökull y su laguna proglaciar Jökulsarlón, que está llena de fragmentos de hielo que se desprenden del glaciar y tras un breve recorrido de 200 metros alcanzan el mar. Reflejos en el agua, brillos de la luz del sol, azules del hielo… ¡qué espectáculo!

    Avanzamos un poco más... hasta mostrarles la sorpresa que les habíamos preparado: un lugar privilegiado para la primera acampada en ruta, ¿sabéis dónde? En un paisaje inigualable, justo en el frente del glaciar Fjallsjökull. Una cena calentita cocinada bajo el sol del final del día, unas tiendas de campaña instaladas sin lluvia… y un dormir. No se podían imaginar que la lluvia y la niebla estaban envolviendo unos parajes tan espectaculares.

    Los fuertes rayos del sol me sacan de la tienda muy tempranito. ¡Qué magia tiene el lugar! Esa luz rasante, suave, anaranjada, iluminando el hielo que nos rodea. Contraste del azul y blanco del hielo, de las luces y sombras proyectadas por los seracs o grietas en el propio glaciar. Un fuerte viento catabático proveniente del glaciar que baja considerablemente la temperatura de estas horas tempranas, no consigue hacerme desistir de mi empeño en recoger con la cámara el momento mágico que nos brinda el nuevo día. ¡Cuánta paz en el entorno!

    Continúa nuestra ruta por el flanco sur del casquete glaciar Vatnajökull, disfrutando con cada uno de las lenguas glaciares que se deslizan entre las cumbres. Son impresionantes las cascadas de agua que se forman por las paredes de roca, provenientes del hielo que se funde. Debido a la lluvia de estos días pasados, han crecido todas considerablemente. Pensad que han sido dos días continuos de lluvia cálida cayendo sobre el hielo a temperatura en torno a los 12ºC… ¡cómo para no fundirse el hielo!

    Os dejo una serie de fotografías para que podáis haceros una idea del entorno que nos rodea. ¡Es realmente mágico!

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  • Tremenda tormenta… que no cesa

    Adolfo y Karmenka bajo la lluvia que no cesa

    (Crónica recibida por teléfono satelitario) 

    Nos despertamos todavía con la tormenta encima. Continúa lloviendo a raudales, con viento fuerte y una niebla cerrada que disminuye con creces la visión a nuestro alrededor. ¡Vaya!, lo siento por Cristina e Irene, peor inicio de expedición no podían tener.

    En estas condiciones no podemos quitar las tiendas de campaña y no tiene sentido ponernos en ruta, pues no podrán ver nada del entorno. Cambiamos por tanto de planes y en lugar de comenzar nuestro recorrido por Islandia, vamos a mantenernos en un entorno próximo hasta ver cómo va evolucionando la tormenta.

    La densa niebla y la lluvia no dejan ni siquiera ver nuestro glaciar, luego cuanto menos, alguna de las otras lenguas glaciares que cuelgan del flanco sudeste del gran casquete glaciar Vatnajökull.  Decidimos desplazarnos un poco hacia el suroeste y mostrarles la cascada Svartifoss. Una hermosa cascada que corta una colada de basalto columnar, creando un entorno mágico en blanco y negro.

    Continuamos bajo la lluvia y avanzando un poco más hacia el suroeste llegamos al frente del glaciar Skeidararjökull. Aquí les contamos lo que ocurrió en 1996, una impresionante erupción bajo el glaciar Vatnajökull y les hablamos también de nuestra exploración en el lugar un año después. ¡Fue impresionante! Escribí sobre ello hace año y medio aquí en el blog, podéis leerlo si tenéis curiosidad.

    Termina otra jornada igual que comenzó, con la lluvia cayendo a raudales. La tundra está totalmente encharcada, ha absorbido una gran cantidad de agua. En cada pisada observas cómo la bota se hunde en un charco que empalma con el siguiente.

    Como de costumbre me despierto temprano y me alegra sentir que el agua en la tienda de campaña golpea con bastante menos violencia que el día anterior. Me levanto con intención de escribir otro artículo para el blog, pero al ver nuestro río me quedo totalmente impresionada. ¡Ha crecido una barbaridad! No dudo un instante, cojo la cámara y trato de capturarlo con fotos y vídeos. Os dejo aquí algunas, compararlas con las anteriores y veréis vosotros mismos la diferencia.

    Mientras trabajaba en mi reportaje visual, ¿sabéis que estaba pensando? Que ojalá hubiera ocurrido unos días antes, cuando teníamos montado el nuevo equipo para aforar. Hubiéramos podido hacer unos cuantos aforos más a diferentes niveles, según iba subiendo el río. Aunque no sé dónde estaría nuestro límite. Creo que los más altos no hubiéramos podido aforarlos. Es realmente impresionante la cantidad de agua que lleva.

    Parece que en el día de hoy sí vamos a poder recoger las tiendas y ponernos en ruta, pero vamos a cambiar de planes. Nuestra idea inicial era atravesar en primer lugar Islandia del suroeste al noreste, para continuar después por el norte de la isla avanzando de este a oeste y descender finalmente por el oeste llegando a Reikiavik cuando Irene y Cristina deban tomar su avión de regreso a España. Pero este cruce interior es a través de pistas, en las que hay que vadear multitud de ríos, y viendo esta crecida tan impresionante de los ríos de nuestro entorno, nos hace pensar que el vadear en el interior se nos puede complicar. ¡Tendremos que cambiar de planes, de nuevo! 

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  • Balance positivo en medio de la tormenta

    Campanula rotundifolia

    (Crónica recibida por teléfono satelitario)

    Ayer el día resulto denso y de tránsito. Sin parar un solo instante con una tarea que parece sencilla pero lleva su tiempo. Adolfo y yo, solos en el campamento, estuvimos recogiendo todo el material. Había que clasificarlo, empaquetarlo, llevarlo hasta el coche y cargarlo. Menos mal que la lluvia nos ha permitido trabajar en seco. Nos quedamos con un mínimo de material, lo necesario para nuestra próxima etapa.

    El resto -es decir el Defender prácticamente lleno- nos lo deja recogido en su casa un recién conocido islandés que se ofreció rápidamente a ayudarnos. “No sabemos exactamente qué día, pero pasaremos a recoger el material a lo largo de la primera semana de agosto”, le dijimos. “Por si no estoy, os dejo aquí la llave de casa para que podáis entrar y llevároslo”, nos decía mientras nos indicaba el lugar para la llave. “Ojalá tuviéramos en España esa tranquilidad,  confianza y seguridad para poder actuar así”, pensaba para mis adentros.

    Os decía en el artículo anterior que estábamos en etapa de transición y efectivamente así es. Tras las despedidas de los últimos días, hoy nos encontramos con Cristina e Irene.

    Irene es bióloga y Cristina es ya casi ingeniera de minas. Pero, ¿qué es lo que vamos a hacer en los próximos días? Vamos a recorrer Islandia, este país de una naturaleza impresionante, mientras recopilamos material para un proyecto educativo que en breve sacaremos a la luz. Cristina se centrará en la parte geológica e Irene en la biología, los ecosistemas… A ver si hacen un buen trabajo y aprovechan la expedición.

    Y sobre este proyecto educativo de GLACKMA os hablaremos a finales de septiembre, cuando hayamos terminado nuestra campaña ártica y comencemos con él. Os adelantamos que va a ser un proyecto en el que contaremos con la participación de todos los voluntarios de GLACKMA que queráis y podáis aportar en este sentido.   

    Según avanza la tarde, la lluvia se va haciendo cada vez más fuerte y una densa niebla impide ver nada alrededor. Esta meteorología nos manda pronto a los sacos, a descansar a las tiendas de campaña, situación que viene bien para que las nuevas expedicionarias descansen y recuperen sueño. Llevan dos días prácticamente sin dormir debido a los horarios y enlaces de los aviones y autobuses que han tenido que combinar hasta alcanzar nuestro campamento.

    Metida en el saco, calentita, escuchando el ruido del agua en la tienda, me siento tremendamente confortable. Es una lluvia fortísima, da la sensación que desde fuera nos están dirigiendo un chorro de agua a presión contra las tiendas. Además el viento se está incrementando y parece que las tiendas van a echarse a volar.

    Aceptadas estas duras e incómodas condiciones en el exterior, eres consciente del pequeño entorno tan acogedor que tienes a tu alrededor en la tienda de campaña y pronto te invade una sensación difícilmente descriptible. Ese entorno tan mágico favorece que mi mente decida hacer un balance de esta primera etapa de la expedición.

    Es el primer momento pausado que tengo, lleno de calma, sosegado, despreocupada de todo. Se han sucedido muchas jornadas plagadas de actividades, de imprevistos, de problemas, de estrategias, de logros. Mi mente no había cesado ni un instante, estuvo en continua actividad. Por un lado tratando que todos los objetivos que nos habíamos planteado salieran adelante y por otro, pendiente de que todos los participantes se sintieran cómodos, disfrutaran de la expedición, estuvieran a gusto, se sintieran integrados. Me emociono recordando momentos vividos durante estos días y siendo consciente de la importancia del equipo actuando realmente como equipo.   

    Ahora por fin, mi mente se relaja. Un último pensamiento queda pululando por ella antes de dormir, aunque más que pensamiento es un deseo. Ojalá esta tremenda tormenta pase rápido.  

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  • Final de una etapa y comienzo de una nueva

    Antxon

    (Crónica recibida por teléfono satelitario) 

    Todo tiene un principio y un final y hoy me toca hablar de ello. Los días se van sucediendo llenos de actividades y los objetivos se van cumpliendo poco a poco.

    Ayer después del desayuno, el grupo de Al Filo recoge su material y se pone en ruta camino a Reikiavik. Le quedan un par de días en la isla, en los que van a tratar -si el tiempo se lo permite- de complementar con grabaciones en algunos otros lugares para tener suficientes recursos a la hora de la edición del programa.

    Toca despedirse de todos ellos. Siento pena y alegría a la vez. Pena porque las despedidas no suelen gustarme, sobre todo después de haber congeniado tan bien con el equipo al completo. Y alegría justamente por esa razón, por haber encajado tan rápido y bien, por sentir cómo fluía desde el primer momento nuestra colaboración.

    Gracias Carmen, Patricia, Luismi, Toñín y Antxon. Gracias por estos días que hemos compartido aquí en Islandia, que hemos aprovechado tan bien y creo que regresáis satisfechos del trabajo y de los logros. Además os confieso que en estas grabaciones he disfrutado como una enana y también he aprendido alguna cosilla que me vendrá bien para mis pequeños vídeos divulgativos de las expediciones. Soy insaciable en el tema del aprendizaje. ¡Gracias equipo de Al Filo! Inolvidable experiencia para mí.

    Pero las despedidas no quedan ahí, hoy se van Gildo, Tato y Jose. La mañana está lluviosa y no pueden ayudarnos a dejar recogida la tienda grande que hacía las veces de comedor-cocina-almacén. Adolfo y yo los acercamos en el Defender hasta una gasolinera a 30 kilómetros del campamento, donde pueden coger el autobús para Reikiavik.

    Tato, es fantástico el trabajo en equipo que realizas. Te iniciaste al igual  que yo, con Adolfo en las expediciones polares… de alguna manera puedo decir que venimos de la misma “escuela” y me identifico mucho con tu ilusión durante las mismas. Tu cara de felicidad a cualquier hora, en cualquier momento, cada día, reflejaba tu integración perfecta en el entorno. Gracias por tu disposición y voluntariedad en todo momento. Por tu faceta de “todoterreno” tan válida y necesaria en las expediciones donde hay que saber apañarse con cualquier cosa, y por tu alegría y gracia que sabes transmitir incluso en los momentos complicados.     

    Jose, espero que hayas encontrado provechosa tu participación en la expedición, que te haya sido útil conocer el lugar en primera persona, de donde vas a sacar tu tesis adelante. Confío en que viendo el trabajo sobre el terreno, te permita valorar el esfuerzo que durante estos años -sin tregua alguna- hemos tenido que mantener para que la serie de datos de esta última década, no tenga laguna alguna de información y arrastre el mínimo error posible. Me alegro haberte podido dar esta opción de combinar el trabajo de gabinete con los datos y ver directamente en campo de dónde y cómo los obtenemos. Opción que a mí me ha costado unos cuantos años conseguir y otras tantas renuncias. Espero que todo este global de cosas te haya sido productivo y seas capaz de sacar adelante una buena tesis.

    Todos ellos, junto con el equipo de Al Filo, se juntan esta noche en Reikiavik, antes de volar mañana para España. Despedidas, despedidas y nuevos encuentros. A ellos se unirán dos nuevas expedicionarias que llegan hoy a la capital islandesa, Irene y Cristina. Mañana alcanzan nuestro campamento y con ellas comenzamos una nueva etapa… de la que os hablaré en el próximo artículo. 

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  • Despedida de Emilio y Gaby. Continuamos explorando en el glaciar

    Adolfo asegurando a Karmenka

    (Crónica recibida por teléfono satelitario) 

    Llega el momento de despedir a dos miembros de nuestro equipo, Gaby y Emilio. Regresan ya a España. Muy tempranito los llevamos en el Defender hasta Vik donde pueden coger el autobús que los llevará a Reikiavik.

    Da pena empezar con las despedidas. Gaby, te vamos a echar de menos, con tu labor silenciosa, sin entorpecer nuestro trabajo, siempre pendiente de poder grabar la mayor cantidad de escenas posibles para ir teniendo material con idea de sacar adelante ese documental científico que nos propusiste en cuanto nos conociste. Nos compenetramos muy bien ya en la primera expedición que nos acompañaste en la Patagonia Chilena, hace ya año y medio. Te esperamos la próxima vez que puedas volver a acompañarnos a otra de nuestras expediciones.

    Emilio, ¿qué puedo decirte? En el abrazo de despedida sólo pude pronunciar un “gracias”. Una simple palabra que engloba tras ella una infinidad de detalles. Quería haberte dicho más, pero la emoción me lo impidió como es habitual en mí en estos momentos. Has sido una pieza fundamental en el equipo, siempre dispuesto y pendiente de los demás, de todos los que te rodean. Gustoso te hiciste cargo de tener las comidas listas a cada hora, cada día. Indagaste el gusto de cada uno, para que todos nos sintiéramos como en casa. Nos sorprendiste con los quesos “Rocinante” que nos trajiste de tu tierra. Y hasta en medio de la dura jornada en el glaciar, nos ofreces el queso cortadito.

    Y qué decirte Emilio de cómo resolviste el problema que se nos planteó de los aforos en esta ocasión. Si no hubieras estado, no lo hubiéramos conseguido. Además la seguridad que transmites en todo momento, por complicada que sea la situación, se contagia a los demás. Esperamos poder seguir contando con tu colaboración. Así que un simple “gracias” de despedida, que ya sabes todo lo que encierra detrás. 

    Bueno, los demás seguimos con nuestras actividades. Volvemos de nuevo con los de Al Filo al glaciar para continuar las grabaciones. Hoy Tato realiza su trabajo y el de Emilio, que como os decía al principio está camino de Reikiavik para regresar a España.

    Seguimos con lluvia y niebla que continúan dificultando nuestra labor. Hay más agua en el glaciar y al descender por los moulins, no podemos evitar que en ocasiones el agua de las cascadas que genera estos pozos, caiga sobre nosotros. El agua está a 0ºC y cuando eres consciente que en tu descenso por el pozo de hielo, no te queda otra alternativa que pasar por debajo de la cascada, te preparas para recibir la ducha fresquita. El agua se cuela por cualquier pequeño resquicio entre la ropa y pronto sientes su temperatura… A partir de la primera mojadura te da ya un poco igual volver a atravesar otra cascada, pero lo que sí te queda claro es que para el resto del día, el trabajo de exploración con la ropa mojada no va a ser lo más confortable.  

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  • Complicaciones en el glaciar

    Entrando en el glaciar Kviarjökull

    (Crónica recibida por teléfono satelitario)

    Parece que el sol que nos ha acompañado durante tantos días decide abandonarnos y pasar el relevo a la lluvia. ¡Vaya!, y encima ahora que nos tocan las exploraciones en el glaciar.

    El equipo completo de los de Al Filo, Emilio, Tato, Gaby, Adolfo y yo, nos ponemos en ruta a nuestro glaciar. Entre todos llevamos repartido el material que nos hace falta para la jornada de grabación en las exploraciones que realizaremos hoy en el glaciar.

    La niebla, la lluvia continua y el viento que nos azota sin cesar, dificultan con creces el trabajo. El frío provocado por la mojadura continua se combate con la actividad física. Por eso se agradece ponerse en ruta y andar, llegar al hielo y buscar moulins sobre el mismo, esos pozos verticales que conducen el agua de fusión de la superficie del glaciar al interior del mismo.

    Comienzan nuestras exploraciones para entrar directamente en las entrañas del glaciar, observarlo de cerca, analizar cómo el agua que penetra en el interior genera cuevas en su interior. Cavernas en hielo por las que circulan ríos plagados de meandros, cada vez más estrechos, haciendo imposible que podamos seguir por su interior.

    El calor generado por este agua que circula en los conductos en el interior del glaciar, se transforma en fundir más hielo a su alrededor. De esta manera los conductos se van ampliando y el proceso de fusión glaciar se va incrementando. Este es un fenómeno propio del criokarst, es decir el karst en hielo, la generación de cuevas en los glaciares.

    Es una gran diferencia con las cuevas en roca, ya que en ellas si medís la temperatura del agua del río que las genera a la entrada de la misma y al final de su recorrido por la cueva, encontraréis que es más elevada al finalizar el trayecto por el interior de la cueva. En el caso del hielo, la temperatura del agua en el interior de los conductos está siempre a 0ºC. No aumenta a lo largo de su recorrido por el interior de las cuevas en hielo, ese calor se transforma en fundir más hielo del conducto. Por eso la temperatura del agua se mantiene constante y el conducto del hielo se va ensanchando.

    Si la exploración es complicada en estas condiciones de lluvia y viento, imaginaros los profesionales que están con las cámaras tratando de grabar todo esto. Tienen además que “pelear” contra las gotas de lluvias que se empeñan una y otra vez en quedarse pegadas a los objetivos de las cámaras. Me sorprende muy positivamente cómo a pesar de todas estas dificultades, no detienen el rodaje. Continúan con su trabajo, que logran sacar adelante gracias al equipo humano. 

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  • Al Filo y la parte humana

    Carmen, directora de Al Filo de lo Imposible

    (Crónica recibida por teléfono satelitario) 

    Se van sucediendo los días y con ellos la nueva tónica de trabajo con la gente de “Al Filo de lo Imposible”. Se han mostrado muy cercanos desde el primer momento y ello nos está facilitando mucho la labor.

    Además, en esta serie nueva de programas que están preparando de “Viviendo al filo con…”, buscan sobre todo la parte humana de los protagonistas, transmitir su vida, sus actividades sin ningún tipo de exageración. Me encanta el nuevo estilo que Carmen -como directora- ha dado a la serie.

    Ya me vais conociendo un poquito y no os extrañaréis si os digo que observo todo lo que puedo y trato de aprender al máximo, a ver si logro mejorar los  pequeños vídeos de divulgación para sucesivas expediciones.

    Con estas observaciones me he percatado fácilmente que cada uno en el equipo tiene su labor, su función, su trabajo. Funcionan perfectamente como equipo. Todos tienen un mismo objetivo final y cada uno aporta su conocimiento y especialidad para conseguir ese objetivo común.   

    Nuestro grupo GLACKMA estaba funcionando también perfectamente coordinado como equipo. De manera que ha sido muy sencillo el acople de los dos equipos desde el primer momento. Como si fueran dos ruedas de un engranaje, que sin problema alguno han encajado en un abrir y cerrar de ojos. Esto es una gran ventaja, pues nos ha permitido aprovechar el tiempo al máximo desde el inicio. Y es una gozada trabajar en equipo, sentirte una parte del todo y constatar cómo entre todos se va obteniendo lo buscado. Es una forma de aunar fuerzas, experiencias, conocimientos y habilidades.

    Se suceden los escenarios del rodaje: aforando en el río, trabajando en el campamento… al mismo tiempo que se complementan con recursos en diferentes lugares y paisajes.

    Disfruto como una enana con estas actividades, pero más todavía con una hermosa sorpresa que nos tenía preparada Antxon. Para no desvelaros de que se trata, esperaré a que se emita el programa y entonces os hablaré de ella. Esta serie que están grabando consta de seis capítulos, y uno de ellos es el que nos dedican a GLACKMA. Los empezarán a emitir semanalmente a partir de noviembre, quizás mediados de noviembre. Así que estad pendientes de cuando lo televisen.

    Os adelanto solamente que fue una sorpresa súper emocionante, tanto que sentí las lágrimas escaparse de mis ojillos. En el escenario confluyen dos medios, uno muy cercano a Antxon y el otro a Adolfo y a mí. ¡Inolvidable! Viajamos los tres en el tiempo… a un mundo mágico. Y… ya no puedo deciros más, hasta que se emita el programa.  

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  • Comienzan las grabaciones

    Antxon preparado en el primer escenario de rodaje

    (Crónica recibida por teléfono satelitario) 

    Nuestro primer día, nuestra primera grabación… empezamos en la estación de medida que tenemos instalada en el río que viene del glaciar y está registrando en continuo datos de la descarga y nos permite medir así la fusión del hielo glaciar.

    El equipo de “Al filo” trabaja perfectamente coordinado. Cada uno tiene su misión, su labor, su papel y funcionan perfectamente coordinados. Una vez seleccionado el primer escenario, Toñín como realizador, elige los puntos desde los que van a grabar. Mientras Luismi busca los enfoques correspondientes en los lugares seleccionados, Toñín nos indica el camino a seguir y las acciones a realizar. Patricia nos recuerdas los temas y diálogos a realizar en este escenario, tanto a Adolfo y a mí, como a Antxon, que es el que nos va a ir entrevistando.   

    Una vez todo listo y coordinado, Luismi con una cámara, Toñín con otra para tomar diferentes planos de la acción y los “actores” en sus puestos. “Grabando” indica Luismi, “¡Acción!” anuncia con determinación Toñín y… comenzamos.

    Es nuestro mundo, nuestro campo de acción, nuestra vida…, por tanto no tenemos que actuar, simplemente ser cómo somos y hacer lo que habitualmente hacemos. Nos resulta sencillo, completamente natural.

    En cuanto a las entrevistas con Antxon, el presentador-conductor, ¿qué puedo deciros? Hemos congeniado muy bien con él desde el primer momento, derrocha cariño, cercanía. Es un hombre de una fortaleza mental impresionante, realmente envidiable. Con un presentador así, lo que temíamos que fuera más complicado, el hablar a cámara, se nos presenta totalmente natural. Simplemente tenemos que hablar con un amigo y dejarnos llevar por sus preguntas. ¡Más fácil no nos lo podían poner!

    Tras las grabaciones en el primer escenario, Adolfo y yo nos quedamos tranquilos, va a ser mucho más sencillo de lo que pensábamos. Nos sentimos naturales y muy cómodos, tanto hablando como trabajando en lo que habitualmente hacemos en nuestras expediciones.

    Ojalá el tiempo nos siga acompañando cuando nos toque grabar explorando en el glaciar.    

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