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Blog: Karmenka desde los Polos

  • 06/08/2017

    - sueño , ilusión , velero

    7 comentarios

    El velero que lleva parte de mi alma

    ¿Quién lo iba a decir? Aquí, en medio de lo que yo llamo civilización, me encuentro en plena expedición. Rodeada de gente en un entrono próximo, pero aislada en realidad; preparando comidas básicas de subsistencia; apañándome para las necesidad básicas de higiene o limpieza de utensilios de cocina y ropa, con algún río cuando de la sal del agua del mar ya estoy saturada. Pero todas esas tareas primordiales son sencillas, rápidas y reducidas al mínimo, lo justo para poder sacar adelante el objetivo fundamental: terminar el velero en este verano. Aquí en medio de la civilización, me siento felizmente aislada y concentrada en mi meta.

    Ultimísimos trabajos de astillero. Queda muy poco para terminar esta tarea que comencé hace casi cuatro años. Durante los fines de semana y las vacaciones. En Asturias, viniendo cada vez desde Salamanca. Restauración de un velero que prácticamente ha sido construirlo de nuevo, aprovechando el cascarón e incluso teniendo que realizar importantes reparaciones en el casco. ¿Misión imposible? Con esas pinceladas, así lo parece.

    Pero si además añadimos unos toques de perseverancia, tesón y paciencia, entonces el cuadro que vislumbramos es hermoso, único, inolvidable y… algo más. Es un sueño que está a punto de inmiscuirse en la realidad. Mejor dicho, el inicio de un sueño del que asoma solamente la puntita, como si se tratara de un iceberg flotando en el mar… El sueño completo o el eslabón siguiente en esa cadena entretejida de ilusiones necesita de este velero en libertad.

    Me resulta muy difícil describir las sensaciones que tengo en estas semanas. Es un periodo que jamás volverá porque ese tránsito del mundo de los sueños al mundo real, solo ocurrirá una vez. Será hermoso después tenerlo en el mundo real y poder seguir maquinando otros sueños a partir de éste. Pero ahora, el presente es una etapa mágica que resplandece con fuerza y hay que disfrutarla, saborearla, abstraerse de cualquier problema y vivirla a tope. Es un periodo de emocionarse día tras día, pensamiento tras pensamiento, logro tras logro, reto tras reto. Es muy intenso el sentir. Muy profundo. Cada sensación parece tatuar con fuerza mi alma. Un tatuaje que no se borrará jamás. Es una huella de identidad.

    Estos días que comparto ya con el velero no solo las horas de trabajo, sino la jornada completa de las 24 horas, aunque sea en tierra todavía, estamos creando una integración perfecta. Para vivir las aventuras que en la mar vamos a realizar juntos, tenemos que estar compenetrados. Superando las pruebas y dificultades que a modo de torrente continuo han ido apareciendo a lo largo de los cuatro años en esta etapa de astillero, he sido consciente de que el velero se ha quedado con parte de mi alma. Lo percibo, lo siento con toda claridad. Se la he identificado… Ahora, son esos retoques finales en este compartir que harán, que en breve, seamos una única esencia surcando la inmensidad de las aguas del Cantábrico en primer lugar. Alcanzaremos esa libertad tan ansiada. Compartiendo el alma es más fácil, es más coherente, es más hermoso ese tránsito del sueño a la realidad.    

    • Cocina del velero

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  • Compartiendo impresiones, repartiendo mi alma

    Los que me seguís por el Blog desde el inicio, sabéis que esta herramienta la creé con intención de comunicarme durante las expediciones, de ahí el nombre: “Karmenka desde los Polos”. Y especialmente ese contacto virtual dedicado a los jóvenes, a los escolares, pues creo en ellos y confío en lo que pueden hacer el día de mañana… pero antes tenemos que formarlos.

    Cuando no estoy de expedición, escribo de vez en cuando algún artículo, relacionándolo de una u otra manera con el mundo glaciar. Ahora, voy a poner a prueba una nueva línea, sin perder estas dos que acabo de mencionar. Algunos me habéis sugerido escribir mis impresiones. Tiene la ventaja de que serán breves líneas en cada articulito, lo que me favorecerá poderlo hacer con más frecuencia, pues me muevo en un mundo desbordada de quehaceres…

    Si buscamos en el diccionario la palabra “impresión” dice: “efecto, huella que las cosas causan en el ánimo”. Compartiré mis impresiones, motivadas siempre por la naturaleza, que es la línea de GLACKMA. Para mí, compartir mis impresiones es repartir trocitos de mi alma… Así que con todo el cariño os las dedico, por si pueden valer para alguien en algún momento determinado. ¡Cuidádmelas bien!

    Esa foto es del mar ártico, deshelándose ya por completo… Así quedarán distribuidos trocitos de mi alma…

    • Compartiendo impresiones, repartiendo mi alma

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