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Blog: Karmenka desde los Polos

  • Una fantástica manera de acompañarnos

    Jóvenes expedicionarios, os brindamos este fabuloso video que ha preparado Carlos para que os sintáis verdaderos aventureros y exploradores con nosotros. Vais a sentir la emoción de desembarcar del ferry en Islandia con el Defender, de comenzar a recorrer la isla para acercaros al casquete glaciar Vatnajökull, que con sus 8.100 km2 es el mayor glaciar de Europa en volumen (3.000 km3). Tendréis el lujo de aproximaros con nosotros a los frentes de los glaciares Svinafelljsökull y Skaftafelljökull, que son lenguas glaciares que cuelgan por el sur de ese gran casquete glaciar. A ver si localizáis todo eso en el mapa.

    Y otra cosa más, ojalá os llenéis de tantas sensaciones y emociones que transmite esta naturaleza tan grandiosa. Y ojalá que nunca os olvidéis de respetarla.

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  • Colmada de sensaciones

    Con el Defender arreglado salimos de Oviedo rumbo a Hirtshals, al norte de Dinamarca. Nos quedaban casi 3000 kilómetros por recorrer y ya no había tregua. El margen de seguridad que nos habíamos tomado en una distancia tan larga nos había venido bien para este problema de la bomba de gasóleo, pero se nos había consumido ya y ahora sin demora alguna, había que trabajar para alcanzar nuestro siguiente objetivo: no perder el ferry para cruzar a Islandia.

    Era labor de equipo el poderlo conseguir y los tres éramos conscientes de ello. Bueno, los cuatro, que el Defender es nuestro cuarto expedicionario e hizo también su parte correspondiente de trabajo en esta tarea. Teníamos que cruzar todo el norte de España, para pasar a Francia y atravesarla de sur a norte, cruzar después Bélgica, Holanda, Alemania y terminar atravesando Dinamarca completa de sur a norte.

    Turnos en la conducción continua. Siempre un copiloto despierto para acompañar al conductor, sobre todo en las horas de noche, que es más fácil que el sueño venza. Pequeñas paraditas para dar un respiro al todoterreno, llenar el depósito y estirar nosotros las piernas, ir al baño, prepararnos algún sándwich con las cosas que llevamos a mano para el viaje o tomar algún café para estar más despejados. Aunque lo de café, una vez dejada España, es solo el nombre. En el asiento de atrás del Defender con un saco de dormir abierto y unos cojines, habíamos hecho una especie de cama. Y aunque no podíamos estirar las piernas, nos valía para dormir un poco y desconectar de la carretera al piloto que dejaba el volante, mientras el siguiente le daba relevo. Qué maravilloso equipo, siempre pensando en los demás antes que en un mismo, tratando de favorecer a los otros… No sabéis lo que vale esta actitud en una expedición.

    Las ciudades más importantes de Europa las tuvimos que pasar todas con atascos, de hasta casi dos horas fue el más pesado que pillamos en el entorno de Hamburgo. Pero por fin, dejamos atrás Flensburg al norte de Alemania para cruzar la frontera con Dinamarca… ¡Venga equipo, que lo vamos a conseguir! Se nos hizo de noche de nuevo, no alcanzamos nuestro destino, pero esta noche sí, ya vimos que podíamos parar unas horas y descansar los tres. Así hicimos en un área de descanso de la autovía. Adolfo dentro del Defender, sin poder estirarse, pero el coche no queríamos dejarlo solo. Un robo sería catastrófico en la expedición. Carlos y yo preparamos nuestros vivacs, próximos al coche y qué placer más infinito, muerta de sueño y cansancio, meterme en el saco, estirada completamente en el suelo, y como techo de habitación un cielo estrellado magnífico, con la Polar brillando con fuerza y señalando con intensidad nuestro rumbo. Sonrío y casi en el momento me quedo dormida.

    Magnífico sueño reparador. El sol brillando ya con fuerza a las 6:00 de la mañana, nos indica que debemos proseguir nuestro camino. Llegamos a nuestro destino, Hirtshals, nos acercamos a reconocer el lugar del embarco al ferry… ¡Madre mía!, ha cambiado muchísimo. Las ampliaciones que están haciendo son impresionantes. Dejamos aquel lugar, buscando un entorno tranquilo para pasar la tarde que nos quedaba y después la noche.

    Cerca de una playa, en una praderita verde, paramos. La temperatura es agradable, el sol brilla con fuerza. Hemos logrado nuestro destino. Estamos felices. El tiempo parece haberse detenido. Con calma, bajamos un montón de material del Defender, hasta llegar a los contenedores que tienen la cafetera, el molinillo, el café, la leche liofilizada y uno de los hornillos. Ahora nuestra felicidad era total. Creo que los tres recordaremos siempre ese café, ese momento, ese lugar, esas sensaciones…

    Paseo en la playa, o baño o carrera, cada cual a su gusto, pero siempre quedando una custodia junto al Defender. Tarde de relax, maravillosa, de acomodo del material en el coche, de separación de lo que subiremos al ferry, de inmiscuirnos en la naturaleza, de disfrutar de un atardecer magnífico en este Mar del Norte. De invasión de sensaciones maravillosas porque somos conscientes de que hemos creado un equipo muy fuerte que va a ser capaz de conseguir cualquier objetivo que se proponga. Mi sensibilidad -que está siempre como a flor de piel- percibe esta realidad y en medio de esta tarde mágica y con la sensación de que el tiempo se ha detenido, crea una especie de cóctel dentro de mi interior, que termina generando un torrente de emoción. ¡Qué bonita la vida!, ¡qué hermosa la naturaleza!, ¡qué bellos estos sencillos pero intensos momentos!

     

    • En Dinamarca

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  • Conociendo Hirtshals

    Conociendo Hirtshals

    Un lunes tranquilo y relajado que dedicamos a callejear por Hirtshals, esta pequeña ciudad ubicada en el norte de Dinamarca. Recorremos el centro, el puerto y los alrededores. No conocíamos este lugar, siempre a Islandia cuando hemos viajado en ferry, habíamos salido desde más al sur, en concreto desde Esbjerg, ubicado en la costa oeste de la Península de Jutlandia. Han tenido que cambiar el lugar, debido a los bajíos que se van formando por el material arrastrado por las corrientes, lo que les obligaba a dragar muy a menudo. 

    Retomo mis grabaciones con la cámara de vídeo, que no había vuelto a tocar desde que terminamos la campaña antártica. Pero en esta ocasión para ver los resultados tocará esperar a octubre, una vez que estemos ya en España, tras la doble campaña boreal. Prácticamente los artículos para el Blog los mandaré a través del teléfono satelital y esta conexión no me permite enviar vídeos, así que la parte de edición quedará postergada para el otoño.

    Como os podéis imaginar, me doy una nueva sesión de deporte en las enormes playas del entorno y disfruto de nuevo del mar… Me siento completamente relajada, llena de energía, totalmente descansada, y lo que es mejor, con unas tremendas ganas de embarcar mañana en el ferry.

    Dejamos hoy preparado lo que subiremos mañana al embarcar. Debemos de estar preparados en el puerto a las 6:30. Así que mejor dejarlo todo listo esta tarde. Y pensando un poquito más allá, para cuando alcancemos Islandia, dejamos ya preparado el material y la ropa que necesitaremos al llegar, teniéndolo a mano en el coche. Es posible que al desembarcar en Islandia nos toque un fuerte viento o lluvia… y es mejor tenerlo a mano, evitando sacar a la intemperie el material, para elegir lo que nos haga falta.

    Nada más por el momento. Una ilusión enorme por embarcarme mañana y disfrutar de la travesía durante los próximos días.   

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