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Blog: Karmenka desde los Polos

  • ¿Queréis acompañar a mi mente en el río?

    Concentración. Primero que el río no me lleve. Precaución en los puntos donde la corriente empuja más y la profundidad es mayor. Las piernas siempre en tensión aguantando la fuerza del agua y los golpetazos de las piedras que arrastra en tantas ocasiones. El agua está más bien “fresquilla”, no llega a los 0ºC, pero no sube por encima de 1ºC. Viene directamente del glaciar, es ese hielo que se está fundiendo.

    El equipo para realizar estos aforos (mediciones de caudal instantáneo en los ríos) es muy delicado. Hay que trabajar muy fino con él. Es de mucha precisión. Hélice, cuentavueltas electrónico, sujeción correcta de la varilla, altura adecuada del punto de medición... Cuando la profundidad es grande, mantener la orientación correcta de la hélice es tarea complicada. La fuerza del agua es impresionante.

    Al principio las manos trabajan decentemente, pero según se van quedando frías, se incrementa la incomodidad para sujetar con fuerza y realizar correctas las mediciones. Mantente en esa posición, sin mover un solo músculo durante un minuto mientras la hélice gira según la velocidad del agua y el cuentavueltas hace eso: “contar las vueltas”. Repite medición para comprobar que no hay error en la medida. Avanza 30, 40 ó 50 centímetros -según sea la anchura del río-, con cuidado de que el agua no te envuelva en su cauce. Vuelve a prepararte para otra medición. Primero mide profundidad y después acorde con ella, recoloca la hélice en la varilla. Vuelve a contar vueltas de la hélice girando según velocidad… Y así, hasta alcanzar la otra orilla. Suelen ser unos 45-60 minutos en total, lo que dura uno de estos aforos en el río.

    No sé cuándo, pero llega un momento en que el frío ya se ha apoderado de ti, por fuera y por dentro. Y con ello la fatiga muscular. Eres consciente de que tienes que dejar la mente alejada de esa sensación y concentrarte en la medición. No puede haber error. Es como un entrenamiento. Las primeras veces me costaba más. Después le fui “cogiendo el truco”. Aún así, en ocasiones es difícil. La mente te quiere traicionar. Tremendamente caprichosa, la muy pilla aprovecha esos momentos para preguntarte: “¿Por qué estás haciendo esto?”; “Y si en lugar de estar aquí congelada estuvieras tumbada, relajada, leyendo, al calorcito…”; “Piensa que además tienes que autofinanciar el proyecto en muchas ocasiones”; “¿Y tú crees que la gente valora este trabajo?”; “¿Servirá para algo tanto esfuerzo?”; “Si la sociedad parece haber perdido el rumbo, tú no puedes hacer nada”...

    ¡¡¡Puf!!! Llegados a ese punto, te das cuenta de que el cuerpo está temblando de frío. ¡¡Calma, calma!! Concentración. Lo que importa ahora son las medidas. Fuera pensamientos. No les prestas atención. Los dejas ir, como si observases a un tren con sus vagones pasar delante de ti. Abstracción de esos razonamientos. Toca centrarse en el trabajo. Comienzas a mover los músculos interiormente para generar calor. Descubres con agrado que estás venciendo al tembleque y poco a poco se va esfumando. Te sumerges en tu tarea.

    Y así con paciencia resistes los 45-60 minutos del aforo… Es un triunfo alcanzar la otra orilla. ¡Bravo! Salgo del agua. ¡Conseguido! Una infusión caliente del termo, una caminata, unos saltos… hay que quitar el frío. Y ahora, ¿cuándo tocará medir otra vez? No se sabe, hay que estar pendiente del río, de las variaciones de su nivel. Él es el jefe para esta labor. Puede ser dentro de cinco horas, de diez o al día siguiente. Lo único seguro es que habrá que volver…

    Si por las condiciones meteorológicas existentes, el frío que se agarró a tu cuerpo no te abandona fácilmente, lo mejor es después de tomar algo caliente y moverte un poco, meterte en el saco dentro de la tienda de campaña. Viviendo a la intemperie es la opción más acertada. Si además coges un poco el sueño y duermes unos minutos, cuando abres los ojos y contemplas encima el techo de la tienda de campaña y a tu alrededor el saco, tu cara se ilumina con una sincera sonrisa, te llenas de un exquisito confort y te sientes tremendamente afortunada. ¡¡Ya estoy lista para volver al río!!

    • Karmenka aforando en el río glaciar

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  • 28/03/2017

    - Ártico , GLACKMA , aforos

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    Pasión por la ciencia

    En el Ártico a 79ºN. Primera estación instalada de GLACKMA en el 2001. No solo hay equipos midiendo y registrando datos en continuo, es necesario un trabajo de campo.

    Realizando aforos en el río que proviene del glaciar. El agua no está a 0º, pero no llega a 1º. Cada medición dura unos 45 minutos dentro del río y hay que medir varias veces cada día. Sin botas…

    Hay que sacar la expedición adelante. Toca remangarse los pantalones para tenerlos secos después y meterse así en el río. La sonrisa es solo para la foto…

    • Karmenka midiendo en un río glaciar

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  • Crecimiento acelerado del calentamiento global

    Bueno, y con todas estas estaciones que tenemos de registro de descarga glaciar, distribuidas en los dos hemisferios, ¿qué es lo que estamos encontrando? En todas ellas se registra una evolución muy acelerada del calentamiento global. ¡En todas!

    Como tenemos reciente lo de la rápida generación de las grietas en esa zona de la Antártida durante el verano austral del 2005/06, os diré que los cambios que tuvieron lugar en ese glaciar durante el verano, podemos describirlos casi con el adjetivo de catastróficos. Se formaron además de esas enormes grietas, una serie de sumideros (los pozos verticales de los que habíamos hablado en la exploración de un glaciar en el interior) de grandes dimensiones para el tipo de glaciar del que estamos hablando. Estos moulins o sumideros en hielo son más propios de otro tipo de glaciares, como los de Patagonia por ejemplo, pero para nada de esta zona de la Antártida. Pues bien, a partir de ese verano, estas formaciones empiezan a ser ya habituales en el Collins. Además, durante ese verano de tanto cambio, corrían por la superficie del glaciar tal cantidad de ríos que al andar con los crampones se iba chapoteando en el agua…



    Otro dato, la descarga glaciar –es decir el hielo que se funde- en esa zona antártica se duplicó en 13 años, en el periodo de 1987 al 2000. ¡Increíble!, ¿no? Pero aún hay más. Se ha vuelto a duplicar en tan sólo cuatro años, del 2003 al 2006, y el número de días en los hay descarga glaciar ha sido también el doble en esos cuatro años (de 76 días en el verano austral del 2003 a 142 en el del 2006).



    Y si comparamos los dos hemisferios, a la misma latitud encontramos que la descarga glaciar es de 3,5 a 4 veces mayor en el Ártico que en la Antártida.

    Fijaros por ejemplo, otro detalle en la Patagonia. Allí en el 2006 seleccionamos otra cuenca glaciar próxima a la anterior ya que estaba disminuyendo muy rápidamente y no queríamos quedarnos sin registro de medida en esa zona. Realmente tomamos una buena decisión porque cuando hemos ido en esta ocasión, ese glaciar donde habíamos comenzado a medir en el 2002, ha disminuido tanto que prácticamente ha desaparecido.

    Y otro detalle, en el Ártico a 79º N de latitud…, es decir, muy arriba ya, nos encontramos lo siguiente. Se trata de Svalbard, donde tenemos otra de las estaciones. Ahí, la temperatura en invierno llega a los -40ºC y en el verano está próxima a 0ºC. De hecho, en esta última década durante la que visitamos el lugar año tras año, vamos comprobando cómo va siendo más alta. Al principio podía pasar de 0ºC y llegar a los 3ºC, pero no duraba más de una semana. Poco a poco, fue rebasando esa cifra, para alcanzar alguna vez la de 7ºC, y son ya varias semanas en el verano en las que la temperatura está sobre 0ºC.

    Y, ¿queréis saber qué ocurrió hace cuatro años? La temperatura alcanzó los… 19ºC. ¡Sí, 19ºC! ¡Increíble! No se mantuvo, alcanzó ese pico un día y volvió a descender. Pero 19ºC a latitud 79ºN es muchísimo. Imaginaros el hielo de los glaciares con esas temperaturas. Si queréis saber lo que nos pasó con la estación, leed aquí: “Svalbard. La temperatura alcanzó…

    Como os comentaba al principio, en todas las estaciones en las que estamos midiendo, estamos encontrando esa evolución muy acelerada del calentamiento global. Una década en la que los cambios están siendo muy significativos. ¿Qué pasará en los próximos años?, ¿qué estamos haciendo como sociedad?
    • Crecimiento acelerado del calentamiento global

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