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Blog: Karmenka desde los Polos

Hoy, picnic con Karmenka

Esa frase puede mover montañas… ¿Por qué?

Tenéis que recordar antes o leer -si no lo habéis hecho- el artículo de hace unas semanas: “El alma de los Jarales”. Una de las actividades con los escolares en la sierra, fue construir un hito, un monolito donde cada uno colocó su piedra. En el momento de hacerlo, se recordó a los pequeños que un hito es esa señal permanente que permite indicar una dirección, que ayuda a marcar el rumbo en la montaña. Al terminarlo, decidieron bautizarlo como Karmenka.

Pues bien, casi un mes después, Inés -una de las maestras con una vocación ejemplar- me manda un mensaje con una foto en la que se ve a un pequeño sonriente, sentado delante del monolito con su mochila, sacando la comida. Había ido allí acompañado por su familia, que son quienes envían a Inés esta sencilla frase con la foto: “Hoy, picnic con Karmenka”.

Fue verlo, leerlo y a modo de borbotón una emoción profunda me invadió y salió al exterior. Hay mucho detrás de esa frase, de ese hecho, de ese picnic…

Hay un pequeño ilusionado, una familia involucrada y una profesora que se llena de satisfacción al ver que “no todo está perdido”… y por supuesto, hay una Karmenka que lo vive y le llega al alma, y se emociona y llora. Llora porque no puede aguantar tanta emoción.

Pasado ese primer impacto, sonrío -todavía con lagrimas brotando de los ojos-.

Es tan bonito sembrar sin esperar recoger nada…

Y soy totalmente consciente de que entre plantar y cosechar, existe un regar y esperar.

Y esa frase: “Hoy, picnic con Karmenka”, me hace vibrar y soñar despierta. Me revela que la cosecha va a ser buena…, que debo continuar sembrando.

Y…, sencillamente, GRACIAS.

  • Hoy, picnic con Karmenka

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