Investigación y Ciencia

¿Por qué la descarga glaciar?

Como consecuencia del calentamiento global del planeta con el aumento gradual de su temperatura ambiente, la masa de hielo de los grandes casquetes glaciares disminuye por fusión -es lo que se llama descarga líquida glaciar-, y el nivel del mar aumenta.

Tanto el efecto último del calentamiento global -aumento del nivel del mar- como la causa primera -aumento de gases de efecto invernadero- ya se están midiendo. Para conocer la evolución del calentamiento se podrían utilizar cualquiera de las dos variables intermedias del proceso: temperatura ambiente y descarga líquida glaciar.

La temperatura ambiente es una variable con un comportamiento bastante fugaz y fluctuante a escala corta de tiempo. Sin embargo a escala plurianual, está regulada por la temperatura de las aguas del mar, proceso que tiene una gran inercia térmica ya que el ciclo de circulación de las corrientes marinas dura varios siglos. Este hecho complica su interpretación a corto plazo. Además es un parámetro que ya se está midiendo actualmente.

A diferencia de la temperatura, la descarga líquida glaciar es una variable muy estable a la hora de medir la evolución del calentamiento global, con máximos y mínimos muy netos. Por eso GLACKMA la ha seleccionado para medir la evolución del calentamiento global.

¿Qué dicen los datos?

Con la sólida base de datos medidos cada hora durante décadas, se constata la siguiente realidad:
– Crecimiento continuo de la descarga glaciar en todas las estaciones (las dos más lejanas entre sí están a más de 16.000 km de distancia), lo que confirma el carácter global de este proceso.
– Cualquier variación en la temperatura ambiente conlleva una respuesta inmediata en la descarga glaciar. Su relación es directa.
– A la misma latitud en ambos hemisferios, la descarga glaciar es de 3,5 a 4 veces mayor en el Ártico que en la Antártida.
– La estación Ártica de Svalbard a 79ºN de latitud y la de la Antártida Insular a 62ºS de latitud, presentan prácticamente la misma cuantía en el valor de la descarga glaciar específica, es decir, hay que subir 17º de latitud en el Ártico, para encontrar valores semejantes a los antárticos.
– En época de verano, la descarga glaciar en la Antártida se duplicó en 13 años, en el periodo de 1987 a 2000. No solo eso, sino que se ha vuelto a duplicar posteriormente en tan solo 4 años (entre el 2003 y el 2006) y continúa esta tendencia creciente y acelerada.

Cambios importantes

En las series temporales continuas y plurianuales de descarga glaciar en la Antártida, se ha registrado cómo se ha duplicado entre los veranos de 2002/03 a 2005/06. No solamente la cantidad, sino que el número de días de duración de la fusión glaciar también se duplicó en esos cuatro años (de 76 días en 2002/03 pasaron a ser 142 en 2005/06).

Como resultado notable se han constatado cambios rápidos ocurridos durante el verano austral de 2005/06 en el glaciar subpolar de Rey Jorge:

– generación de grandes grietas, de evolución rápida, inexistentes anteriormente.
– aparición de familias de moulins (pozos sumideros donde los ríos supraglaciares penetran dentro del glaciar) de considerable magnitud.

Estas dos peculiaridades son propias de los glaciares temperados, y sin embargo el glaciar estudiado en la Antártida Insular es de tipo subpolar. Es una consecuencia gravísima la encontrada, pues indica que el comportamiento de los glaciares subpolares empieza a adquirir hábitos de los temperados (con procesos y fusión del hielo mucho mayores que los subpolares).

Equilibrio del planeta

El equilibrio del planeta Tierra ha venido regulado por una transferencia de masa glaciar entre el continente y los océanos, de acuerdo con los ciclos orbitales. Durante cada glaciación en los continentes se incrementaba la masa glaciar, correspondiendo valores de temperatura de 10ºC más baja, descenso del nivel del mar de unos 130 metros y un contenido de CO2 de sólo 180 ppm. Durante cada interglaciar, tras la fusión de la masa glaciar, las variables de referencia variaban; aumentando 100 ppm más el CO2 hasta 280 ppm, y subiendo 10ºC más la temperatura media terrestre, volviendo a llenarse de nuevo el mar.

Esta situación de equilibrio natural funcionó hasta entrado el siglo XIX.

Efecto antrópico

A partir de entonces la situación cambió al superponerse a las causas naturales el efecto antrópico, generando un aumento de hasta 100 ppm adicionales de CO2, es decir 380 ppm en tan sólo 150 años. Ahora alcanzamos las 411 ppm y sigue subiendo de manera acelerada.

El mar sube, pero despacito, y la temperatura ambiente también. Ambos suben lentamente, pero de manera acelerada. Ese lento subir es debido al efecto regulador de la masa oceánica cuya reserva de entalpía es enorme, y también a que la red de corrientes marinas tarda varios siglos en dar la vuelta completa por los océanos. Sin embargo, no nos olvidemos de que el pistoletazo de salida ya lo dimos hace siglo y medio, cuando rompimos las primeras pautas que regulaban el proceso. Ahora la carrera está en marcha, luchando contra las inercias mayores que enmarcaban el proceso natural.

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